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Una especie caribeña de medusas comprueba su regeneración celular en el laboratorio hasta el punto de ser considerada como el primer animal inmortal.

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Una leyenda urbana dice que Walt Disney pidió que criogenizaran su cerebro en espera de que lo “despertaran” en una edad donde la ciencia fuera capaz de vencer a la muerte. Hoy en día existe una industria millonaria dedicada a desarrollar productos que por un momento, aunque efímero, aparenten rejuvenecer al hombre. Sin embargo, para la medusa Turritopsis Nutricula todo esto es más fácil, ya que es naturalmente inmortal.

Esta especie de medusa, originaria del Caribe, es capaz de regresar a su estado juvenil después de alcanzar la madurez sexual y reproducirse. Esto ocurre a través de un fenómeno llamado transdiferenciación , el cual se puede apreciarse cuando un órgano regenera su tejido después de sufrir un daño. Sólo que la Turritopsis Nutricula lleva este fenómeno hasta el infinito “como una mariposa que pudiera volver a convertirse en oruga”, dice la bióloga Maria Pia Miglietta, de la Universidad Estatal de Pennsylvania.

En pruebas de laboratorio el 100% de estas medusas ha vuelto a la juventud sin perder ninguna de sus características, transformando completamente todas sus células. Al parecer es su propia fuente de la juventud, algo que pondría celosos a los afamados alquimistas (Para consuelo de algún ego herido, el hombre sí es capaz de matar a la medusa inmortal).

Ante esta hipereficiencia biológica no es extraño que la Turritopsis Nutricula se este expandiendo por todos los océanos de la Tierra. Con su extraña apariencia y su silencioso linaje de especie inmortal, efectuando lo que podría parecer una invasión alienígena subacuática, digna de la más fina ciencia ficción.

Una metáfora interesante deja la Turritopsis Nutricula, que a través de su reproducción sexual logra detonar su proceso de rejuvenecimiento, cumpliendo el secreto de la  alquimia en la profundidad del mar.

Un león marino propenso a explorar las calles de un pueblo marítimo en Nueva Zelanda se ha convertido en una pesadilla para el tráfico
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Un león marino, que al parecer gusta de pasear en la calle, se ha convertido en un problema para el tráfico del pueblo maritimo de Bluff, Nueva Zelanda. En lo que va del mes ya son varias las ocasiones que el león marino se cruza por el muelle hacia la calle deteniendo el tráfico y protagonizando una persecución con mangueras de agua y una cuota extra de comedia estilo Chevy Chase para los transeúntes.

El operador del Bluff Fisherman's Shore Station, Meri Leask, dice que ya está harto de corretearlo. Las medidas de poner una red de plástico en los lugares por donde el león marino se cruza a la calle no han funcionado.

Se ha convocado a una reunión con el Departamento de Conservación para decidir que hacer.

Vía Stuff New Zealand