::09 mar. 2010::
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American Apparel amenaza exponer vida sexual de Woody “Kinky” Allen


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Woody Allen pide 10 millones de dólares por uso indebido de su imagen; abogangsters de American Apparel contraatacan con medidas de escándalo público; un mexicano narra su encuentro con Woody en Barcelona

 

american-apparel-woody-allen-sexAmerican Apparel, la compañía de la ropa colorida favorita de los hipsters, busca contraatacar una demanda de 10 millones de dólares interpuesta por Woody Allen por el uso el uso de su imagen sin su autorización.

Según la compañía, la cifra que exige el director de cine neoyorkino es excesiva, teniendo en cuenta que la publicidad (en vallas) sólo estuvo expuesta una semana y que, y ahí está el quid, Allen sobrestima el valor de su imagen, la cual él mismo mancilló después de una serie de escándalos sexuales en los 90.

La compañía de ropa de L.A., conocida por sus provocadores anuncios, amenaza con girar la atención del juicio (que dará inicio el 18 mayo) al escándalo que protagonizó Allen luego de que comenzará una relación sentimental con su hija adoptiva Soon Yi Previm mientras estaba casado con la actriz Mia Farrow, la cual lo denunció de acosar sexualmente a su hija Dylan.

"Nuestra campaña no puede haber dañado la reputación de Allen, porque él mismo ya la arruinó en esa época… tras los muchos escándalos sexuales con los que se le ha asociado, el utilizar su imagen para promocionar los productos de una compañía no es tan caro como él se imagina", dice el abogado de American Apparel , Stuart Slotnick.

Según Allen la publicidad de American Apparel “es soez” e “infantiloide” (la publicidad hace un evidente juego entre el nombre de Allen y una erección, madera fértil.)

  

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En el verano del 2007 tuve la oportunidad de conocer a Woody Allen, mientras este filmaba “Vicky Cristina Barcelona”, en la casa del escultor y dandy de las postrimerías surrealistas, Xavier Córbero, amigo de mis padres. El encuentro fue brevísimo e insignificante un hola y un apretón de manos; Allen estaba filmando y yo me dirigía al piso de arriba a comer jamón serrano y beber champagne con el espléndido Xavier. Scarlett fue más efusiva pero en persona no me impresionó mucho su belleza, comprobando que algunos tienen la fotogenia que enamora a las cámaras y otros no.   Comiendo con el incesante Xavier, deleitado por sus peripecias daliescas, surgió el tema de Woody. Xavier me dijo que Woody era como un autista, que nunca decía nada (pero que en su películas era un (pisco) perico), lo conocía desde que frecuentaban el mismo restaurant en Manhattan.  Recuerdo bien lo que me dijo, mexicanizando su lingo “Tiene que tomar una pastilla para cruzar un tope”, haciendo alusión a las excentricidades de Allen y a su neurosis exacerbada.

Anteriormente había tenido un desencuentro con el mismo Woody, después de que unos amigos montaron un after en el Hotel Arts, en el cual Allen ocupaba un piso; algunos de los asistentes a ese mítico after se perdieron entre los pisos 30s del hotel, luego de ir a buscar chicas y sustancias para alimentar la suite. El razzmatazz  entre los pasillos era evidente, poco tiempo después un dependiente del hotel nos tocó a la habitación pidiéndonos enérgicamente, aunque con gran tacto, que por favor le bajáramos a nuestra bartahola. Luego escuche muchas historias de las ofensivas peculiaridades  de Allen y  sobre todo de su esposa y antes hija adoptiva, Soon Yi, por parte de los empleados el hotel. A mi me queda el placer de haber perturbado del sueño de Woody con la bizarria de la fiesta, correteando chicas y desbarrando con el room service, un director de cine que, en sus primeras películas, admiro.

Compliación de sexy anuncios de American Apparel (parece que también tiene una onda por las asiáticas) 

Vicky Cristina Barcelona, review de Carlos Gonzalez

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