
Dos científicos que reconocen el valor espiritual de navegar el ciberespacio sin objetivo (wanderlusting), de divagar entre las fronteras de la realidad y el electroazar, de encontrarse con datos encarnados en objetos metafísicos, han desarrollado una nueva droga de diseño -Virta-Flaneurazine- con el fin de curar a aquellos que necesitan de un fin u objetivo claro para conducirse digitalmente. Es decir aquellos que no se puede entregar al sino del flujo libre y caótico de la información.
Virta-Flaneurazine, además, como recompensa por aceptar todo aquello que venga con una mente abierta (o como pesadilla y psicosis para aquellos que no logran distenderse), permite modificar las experiencias gráficas y visuales de los usuarios durante su navegación en los mundos 3D de Second Life.

Los usuarios que ingieran está droga a través de su avatar cibernético se verán inmersos en un mundo donde se borra la frontera entre la vigilia y el sueño, que se psicoactiva, y donde es posible atravesar los campos de bytes a través de agujeros de gusano, entre pixeles derretidos y fantasmagoria iterada -una poderosa triptamina virtual.
John Craig Freeman, docente de nuevos medios en el Emerson College de Boston, y Will Pappenheimer, profesor de arte digital en la Pace University de Nueva York, advierten sobre esta droga digital:

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