::09 feb. 2010::
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Desde el atanor: la alquimia culinaria del Pan de Muerto


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El chef de Pijama Surf hace un recuento de la historia y el sacrificio mágico detrás del pan de muerto, el surrealismo de “comer muertos” o la teofagia de “comer dioses”

pan-de-muertos1El pan de muerto, que es para los mexicanos un verdadero placer, remonta su origen a la época prehispánica y ahora es uno de los elementos más importantes en las ofrendas del Día de los Fieles Difuntos. El 2 de noviembre se celebra en todo México el Día de Muertos, fecha en que sus cementerios y tumbas son visitados por sus dolientes, quienes las adornan con flores de diversos colores y otros con ofrendas con los platillos que le gustaban al finado. Diversos historiadores han coincidido en señalar que las familias de este país han tenido un gusto particular por ese pan y que han mantenido la tradición desde hace varios siglos. También han manifestado que el surgimiento de dicho pan se remonta a la época de los sacrificios humanos y a la llegada de los españoles a la entonces Nueva España (ahora México), en 1519. En esa época, una princesa era ofrecida a los dioses, su corazón aún latiendo se introducía en una olla con amaranto para morderlo posteriormente en señal de agradecimiento a un dios. Los españoles, al no consentir este tipo de sacrificios, elaboraban un pan de trigo en forma de corazón bañado en azúcar pintada de rojo, simulando la sangre de la doncella y así surgió el pan de muerto. José Luis Curiel Monteagudo, en su libro "Azucarados Afanes, Dulces y Panes", comenta: "Comer muertos es para el mexicano un verdadero placer, se considera la antropofagia de pan y azúcar. El fenómeno se asimila con respeto e ironía, se desafía a la muerte, se burlan de ella comiéndola". Otros historiadores han revelado que el nacimiento de ese pan se basa en un rito que hacían los primeros pobladores de Mesoamérica a los muertos que enterraban con sus pertenencias. En el libro "De Nuestras Tradiciones" se narra la elaboración de un pan compuesto por semillas de amaranto molidas y tostadas, mezclado con la sangre de los sacrificios que se ofrecían en honor a Izcoxauhqui, Cuetzaltzin o Huehuetéotl. También hacían un ídolo de Huitzilopochtli de "alegría", al que después encajaban un pico y a manera de sacrificios, le sacaban el corazón en forma simbólica, pues el pan de amaranto era el corazón de ídolo, agrega. Luego, comenta, se repartían entre el pueblo algunos pedazos del pan para compartir la divinidad. Se cree que de allí surgió el pan de muerto, el cual se fue modificando de diversas maneras, hasta llegar al actual, asevera. El pan de muerto tiene un significado, el círculo que se encuentra en la parte superior del mismo es el cráneo, las canillas son los huesos y el sabor a azahar es por el recuerdo a los ya fallecidos. Esos panes son clasificados de la siguiente manera: antropomorfos, que son aquellos que representan las figuras humanas; zoomorfas, con idea de animales como aves, conejos, perros, peces y mariposas, entre otros. Son característicos de Tepoztlán, Mixquic e Iguala de Telolapan. Asimismo, Fitomorfos, con representaciones de vegetales diversos como árboles, flores y enramadas; y Mitomorfos, cuya forma no se identifica como figura humana, vegetal o animal, sino que representan seres fantásticos. En las ofrendas del Día de Muertos se colocan objetos como: imagen del difunto recordado, velas y veladoras, flores, hierbas, aroma, comida, itacate, objetos del muerto y papel de china picado o calacas hechas de barro o cartón, entre otros. La celebración de los difuntos se convierte en un banquete mortuorio dominado por alimentos y flores de color amarillo (el color de la muerte para las culturas prehispánicas), como el cempasúchil, los clemoles, las naranjas, las guayabas, los plátanos, la calabaza y el pan característico de la ocasión. Algunos historiadores han dicho que "este pan de hojaldre, con sus cuatro gotitas o canillas, simboliza los huesos de quien se ha ido. La parte de arriba, su corazón". Para otros, el pan lleva las cuatro canillas en forma de cruz, porque con ellas se designan los cuatro rumbos del nahuolli (el universo). Son a su vez, los cuatro puntos cardinales, definidos por igual número de divinidades: Quetzalcóatl-Camaxtli, Xipetotec, Tláloc-Huitzilopochtli y Tezcatlipoca, expresiones de la concepción del mundo prehispánico.

Autor: Chef José Manuel Agis Saca

chefjmsaca@hotmail.com

Receta de Pan de Muerto

Comentarios - 2

  1. 3956 Psicanzuelo  - 2009-10-31 14:20:24h

    Hay dos momentos cuando me pienso mi orgullo de mexicano: cuando veo el comportamiento de mis piasanos frente al futbol en comparación a frente a la política nacional y cuando me entero de más rituales de sacrificio elaborados por nuestros antepasados, con la explicación cosmogónica que quieran. Excelente artículo, no sabía que contabamos con un chef, bon apetit! y feliz día de muertos desde Acapulco donde las actividades de Halloween tienen una fuerza muy interesante aunque no se comparan con las de San Valentín que también viví en este año dando otro curso de cine.

  2. 3966 sandi  - 2009-11-02 18:33:32h

    pz me pareze k es una buena informacion pero creooo k le falto muxo

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