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Escarabajos utilizan la luz de la Vía Láctea para guiar sus movimientos

Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 01/14/2017

Escarabajos peloteros mueven sus pelotas de mierda en sintonía con la luz de la galaxia

Muchos animales utilizan los cuerpos celestes para navegar la Tierra, pero seguramente uno de los fenomenos de astronavegación más sorprendentes fue descubierto hace un par de años. Investigadores de la Universidad del Witwatersrand en Sudáfrica descubrieron que los escarabajos peloteros utilizan la Vía Láctea para orientarse.

Estos legendarios insectos que cargan su propia pelota de excremento se guían por la luz de la galaxia. Para esta especie, poder moverse en línea recta es vital en el acto de enterrar el excremento que luego será alimento para sus bebés y para escapar de otros escarabajos que quieren robar su pelota. El descubrimiento fue fruto de la interrogante de cómo estos insectos podían rodar rectamente una pelota en noches sin luna. Esto hizo que los investigadores consideraran la posibilidad de que utilizaban la luz de las estrellas.

Para el experimento en cuestión se llevó a los escarabajos al Planetario de Johannesburgo y se hicieron pruebas en las que se descubrió que los escarabajos sólo podían orientarse de manera efectiva cuando estaba presente la Vía Láctea. Cuando se bloqueó el acceso a la luz, los insectos rodaban sus pelotas sin rumbo.

El escarabajo pelotero es el primer animal que se comprueba que utiliza la Vía Láctea como parte de un mecanismo biológico. 

La investigación evoca en cierta forma al dios Jepri, la deidad solar egipcia representada como un escarabajo. Los egipcios hicieron la conexión simbólica entre el acto de rodar bolas de excremento del escarabajo y el movimiento del Sol en el firmamento, y también de la regeneración y el renacimiento en el hecho de que los jóvenes escarabajos emergen de los huevos dentro del excremento ya formados. Sería interesante investigar si esta deidad tenía alguna relación también con la Vía Láctea, la cual para los egipcios estaba conectada con el río Nilo en la analogía del macro y el microcosmos. 

Esta maravillosa especie, una de las de mayor tamaño en el reino de los insectos, nos revela algunos de sus más íntimos secretos.

A lo largo y ancho de Nueva Zelanda vive una criatura muy parecida a los grillos conocida como weta. Estos insectos pueden parecer atemorizantes al principio pero, si se les ve bien, son criaturas hermosas y fascinantes.

Son una especie muy antigua, pues se calcula que la edad de estos insectos es de 180 a 190 millones de años, es decir, sobrevivieron a varios períodos geológicos y a la extinción de los dinosaurios.

Se han encontrado más de 70 especies, la más grande, el Weta gigante, puede llegar a tener el mismo tamaño de una palma, mientras que los más chicos miden 5cm. Habitan en el suelo, los árboles, las cuevas, los pastizales y los arbustos.

No poseen alas pero cuentan con mandíbulas para triturar su comida. Sus funciones dentro de la cadena alimenticia son similares a las de los ratones; suelen esconderse en el día y salir por las noches para alimentarse de vegetación, deshechos y otros insectos enfermos o muertos.

Su clasificación es difícil; se han encontrado pocos especímenes de algunas variantes. Actualmente están amenazados por la reducción y modificación de su hábitat natural y la introducción de animales ajenos al entorno (como ratas, gatos o erizos).

Al sentirse amenazados, los machos son especialmente agresivos y usualmente levantan sus patas posteriores cubiertas de espinas. Los weta machos cuidan de un número de hembras que esconden sus huevos entre la vegetación. 

Son capaces de invernar mediante la criptobiosis, es decir, se llevan a un estado de suspensión animada en el que desaparecen sus signos vitales y conservan intactas sus células congeladas para despertar en primavera. Sin duda son uno de los insectos más interesantes de Oceanía. En el siguiente video puedes ver un poco más del weta: