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El artista Mitch Boyer realizó estos montajes fotográficos para evidenciar el contraste un poco irónico entre la valentía de ciertos perros y lo reducido de su tamaño

Quienes se hayan cruzado en la vía pública con varios y distintos perros de casa reconocerán una constante: casi sin variación, las razas más aguerridas suelen ser las de menor tamaño. Una situación paradójica, sin duda, pues las dimensiones más bien reducidas del animal –digamos, un chihuahua, un schnauzer miniatura, quizá incluso un pomeranian, sus dimensiones, decíamos, contrastan vivamente y aun risiblemente con la valentía sin límites que demuestran, el coraje, cabría decir quizá que su agresividad, según se demostró en un estudio reciente.

Con humor, el artista Mitch Boyer realizó una serie de montajes fotográficos que retratan la ironía de ser protegido con tanto empeño por un perro de raza tan pequeña. En específico, Boyer posee una dachshund de nombre Vivian que, como sus compañeros en medidas, destaca también por no arredrarse ante nada, sin importar que viva en la gran ciudad de Nueva York o, quizá sería mejor decir, sobre todo por vivir ahí, en donde tantos peligros acechan y ponen en riesgo a su desvalido dueño.

Las imágenes son ingeniosas y sumamente emotivas pues dejan ver que, en cierto modo, los perros saben corresponder con creces al cuidado que se les da, sin importar su tamaño ni su condición.

Hermosas fotos panorámicas del inusual fenómeno que aconteció en uno de los desiertos más grandes del mundo

Una de las imágenes más extrañas con las que podemos tropezar es un desierto nevado. Tal fue el caso del desierto del Sahara, que a finales del pasado diciembre amaneció con una sorpresa blanca para los habitantes de la ciudad de Ain Sefra.

Algunas fotografías tomadas por Karim Bouchetata circularon por Internet mostrando el curioso fenómeno. Él cuenta que “todos estaban muy sorprendidos de ver nieve cayendo en el desierto, es un acontecimiento muy raro”.

La última ocasión en que sucedió esto fue hace más de 38 años, cuando una nevada se precipitó sobre las montañas Atlas en el límite norte del Sahara en 1979. La ubicación única de esta ciudad permite que suceda este acontecimiento pues, a pesar de tratarse de uno de los lugares más calientes del mundo, el frío no es un visitante del todo extraño. Su cercanía con estos cuerpos montañosos, la altura y latitud del lugar mantienen las condiciones para que esto ocurra (aunque sea poco frecuente).

A continuación dejamos algunas fotos del fenómeno, la última es una vista satelital tomada por la NASA.