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Esta increíble casa esconde hermosas imágenes de lo que fuera el proyecto de vida de un personaje fascinante

Un llamado de Dios. Así definió su constructor, Horace Burgess, la razón por la que se aventuró a comenzar este magno proyecto que le tomó, ni más ni menos, 15 años completar.

 

 

La construcción de cuatro pisos es soportada por seis árboles y para su construcción se emplearon más de 250 mil clavos.

 

 

En su interior cuenta con una sala acondicionada para realizar plegarias y ritos; ese mismo lugar está ambientado para servir como una pista de básquetbol.

 

 

Oficialmente se trata de la casa del árbol más grande del mundo y se localiza en Crossville, Tennessee. También se le conoce como "la casa del Ministro".

 

 

El total de su superficie es de 3 mil metros cuadrados. Su costo estimado está alrededor de los 12 mil dólares.

 

 

La casa está llena de inscripciones que hicieron los visitantes para marcar su paso por ahí. En el décimo piso de la construcción se encuentra una preciosa terraza pensada como un penthouse al aire libre. Por si fuera poco, cuenta con un campanario, la parte más alta de toda la construcción.

 

 

Tristemente, en 2012 fue clausurada por el jefe del departamento de bomberos de la localidad por el inminente riesgo de que, de un momento a otro, un incendio consumiera al edificio junto con sus habitantes.

 

 

El lugar está lleno de maravillosos rincones e inesperados espacios, pues aunque "el Ministro" no era exactamente un arquitecto puso toda su devoción y esfuerzo en ello.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recientemente se firmó una petición para que se rehabilite esta magnifica construcción. ¿Funcionará?

Hermosas fotos panorámicas del inusual fenómeno que aconteció en uno de los desiertos más grandes del mundo

Una de las imágenes más extrañas con las que podemos tropezar es un desierto nevado. Tal fue el caso del desierto del Sahara, que a finales del pasado diciembre amaneció con una sorpresa blanca para los habitantes de la ciudad de Ain Sefra.

Algunas fotografías tomadas por Karim Bouchetata circularon por Internet mostrando el curioso fenómeno. Él cuenta que “todos estaban muy sorprendidos de ver nieve cayendo en el desierto, es un acontecimiento muy raro”.

La última ocasión en que sucedió esto fue hace más de 38 años, cuando una nevada se precipitó sobre las montañas Atlas en el límite norte del Sahara en 1979. La ubicación única de esta ciudad permite que suceda este acontecimiento pues, a pesar de tratarse de uno de los lugares más calientes del mundo, el frío no es un visitante del todo extraño. Su cercanía con estos cuerpos montañosos, la altura y latitud del lugar mantienen las condiciones para que esto ocurra (aunque sea poco frecuente).

A continuación dejamos algunas fotos del fenómeno, la última es una vista satelital tomada por la NASA.