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¿Por qué nos enamoramos de personas físicamente parecidas a nosotros?

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/12/2017

Existe un claro patrón que muestra que nos sentimos más atraídos a personas físicamente similares a nosotros

Es relativamente sabido que las personas tenemos una inclinación a enamorarnos de otras con quienes nos parecemos físicamente. Incluso se ha sugerido que conforme el tiempo avanza, las parejas van pareciéndose cada día más. Esto parece haber sido ya comprobado por la ciencia, perspectiva desde la cual se explica este fenómeno como "cópula de afinidad selectiva" o, dicho en otras palabras, que inconscientemente elegimos como pareja a ciertos individuos considerando las predisposiciones genéticas que compartimos con ellos. 

Un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Queensland en Australia y publicado en la revista científica Nature Human Behaviour examinó las similitudes genéticas entre casi 25 mil parejas. Entre los hallazgos más notables que resultaron de esta investigación está el hecho de la correspondencia de altura entre hombres y mujeres. Lo mismo se registró, aunque en menor medida, en lo que se refiere a la masa corporal. 

Estudios anteriores ya habían advertido este fenómeno, particularmente entre animales. Desde ranas y caracoles hasta aves, los investigadores han notado que entre muchas especies se privilegia a las parejas que son físicamente similares –en algunos casos, incluso conductualmente. De acuerdo con un estudio realizado hace un par de años se encontró también una correspondencia entre niveles educativos y condiciones socioeconómicas, lo cual podría justificarse simplemente apelando a los círculos sociales y de intereses afines en los que se mueve una persona (generalmente muy similares a su círculo original), pero en el caso de las correspondencias físicas este fenómeno resulta mucho más interesante. 

Tal vez lo más relevante de esta confirmación científica sobre el hecho de que buscamos parejas físicamente similares (considerando, obviamente, que hay muchas excepciones pero que se trata de un claro patrón) es el hecho de hacer consciente la cantidad de variables inmersas en esa danza en la que nos sentimos atraídos por otra persona. En realidad, al momento de buscar pareja están activas muchas más variables de las que imaginamos y quizá la mayoría son completamente inconscientes.  

4 personalidades, 4 formas de cambiar un hábito: ¿cuál se adapta mejor a tu vida?

Buena Vida

Por: Kin Navarro - 02/12/2017

En la carrera por no decepcionar ni decepcionarnos (una vez más), te presentamos algunas herramientas que te ayudarán a transformarte en una nueva persona

¿Cuáles son tus propósitos para este año? Algunos de los más recurrentes son bajar de peso, dejar de fumar, organizar mejor el trabajo, fortalecer la vida familiar, cultivar las amistades. Con apenas 1 mes transcurrido, aún estamos a tiempo para planificar y corregir todos los detalles que se nos han escapado hasta ahora.

Con cada pequeña decisión que tomamos, constituimos nuestro presente y construimos nuestro futuro. Los hábitos son las pequeñas decisiones que forman nuestro estilo de vida. Se dice que a diario repetimos hasta el 40% de las actividades que realizamos, pero es un hecho que una de las cosas más difíciles que hay es cambiar un hábito.

No se trata únicamente de tener la buena intención de realizar un cambio positivo en nuestras vidas o contar con suficiente fuerza de voluntad para sostener ese cambio por largo tiempo y contener nuestro impulso por regresar a lo anterior. Cambiar un hábito también requiere de planeación.

Los consejos para hacerlo abundan: hacer una lista, empezar poco a poco, cambiar de golpe, darnos pequeñas recompensas, hacerlo por la mañana o diario durante 30 días. En fin, cualquiera de estos métodos puede haberle funcionado a algún famoso o a alguien cercano a nosotros, pero esto no significa que necesariamente funcionará para todos.

 

 

De acuerdo con Gretchen Rubin, autora de Better Than Before, para cambiar nuestros hábitos antes debemos comprender cómo manejamos las expectativas, las sociales o exteriores y las propias o interiores. La investigadora ha dividido a las personas en cuatro grupos según este criterio:

El primero es el de las personas que buscan satisfacer ambos enfoques, expectativas ajenas y propias. Este grupo, el de los llamados sostenedores, tiende a conseguir con facilidad sus metas en cuanto a cambio de hábitos de refiere.

El segundo, los llamados cuestionadores, ponen en duda toda expectativa externa y sólo las aceptan si encuentran una justificación que los convenza para sostener un hábito.

El tercero, los obligados, tienden a comportarse más en función a lo que se espera de ellos socialmente pero tienen problemas para comprender lo que ellos mismos esperan. Para generar un nuevo hábito necesitan sentir responsabilidad para con otros.

El cuarto es el de los rebeldes, que se resisten a toda expectativa, ya sea propia o ajena; quieren hacer las cosas a su manera y para construir nuevos hábitos necesitan sentir libertad para escoger.

En esta página puedes hacer un cuestionario que te indicará qué tipo de persona eres al momento de formar hábitos.

 

 

Al conocer nuestra relación con lo que esperamos al cambiar nuestra vida, podemos enfocar mejor esta lucha por convertirnos en quienes queremos ser. Rubin considera que hay formas sencillas de evitar quedar a medio camino.

Hacer que el éxito sea fácil y el fracaso difícil al planear nuestras actividades y modificar nuestro entorno puede ayudar. ¿Quieres comer sanamente? Compra comida saludable desde antes, esconde la comida chatarra en tu casa, o mejor aún, aléjate de lugares en los que sabes que la habrá.

¿Cambiaste de trabajo, escuela, casa o pareja? Mejor aún, nuevos entornos y relaciones son una excelente oportunidad para ser esa nueva persona que siempre has querido ser.

Intenta monitorear tus hábitos: cuántos cigarros, cuántas cervezas, cuánta comida. Contabiliza el número de ocasiones en que recaes o sientes impulsos por volver al hábito que deseas cambiar. También mantén presente otras ocasiones en las que has cambiado, qué cosas te facilitaron ese cambio, qué te ayuda al cambio, cómo lo hiciste, cuánto tiempo te llevo. No repitas métodos que no funcionaron en el pasado, intenta deshacerte de todo lo que te sobra. Es sencillo cambiar tus hábitos cuando lo haces de acuerdo a ti. Somos nuestros propios arquitectos.