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Sobre 'Aerosol' y el cine con voluntad transformadora

Arte

Por: Lalo Ortega - 02/13/2017

Grafiti, pandillas, baile: "Aerosol" es una exploración de ciertos submundos de la sociedad mexicana actual

El cine es ese espacio de nuestra cultura que ofrece la posibilidad de transformar aquello que está ligado a nuestros deseos y a nuestra manera de desear.
Lauro Zavala

Para “Tren” y “Drama”, personajes reales que inspiran a los protagonistas homónimos de la cinta Aerosol, el grafiti y el baile suponían su escape del crimen de pandillas, cuando vivían en los barrios marginados mexicanos. La ópera prima de Mauricio de Aguinaco pretende cumplir este mismo rol del arte como escapatoria para el público joven, con una historia sobre los peligros del ambiente de pandillas.

Puede que no sea exitosa en comunicar ese mensaje efectivamente, pero para su director, quien ha sido testigo de dicho estilo de vida al sur y al norte de la frontera con Estados Unidos, resulta primordial llevar Aerosol a un público tan amplio como sea posible. La película forma parte de la iniciativa #MásCineMexicano del Cine Tonalá, que busca impulsar a las producciones nacionales con proyecciones especiales.

De Aguinaco lamenta que, en tiempos recientes, las películas mexicanas de mayor recaudación en taquilla parecen ser también las menos comprometidas con enviar un mensaje relevante a la sociedad. Nótese que, de acuerdo con el estudio preliminar de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (CANACINE), las tres cintas nacionales más taquilleras de 2016 fueron comedias de risa fácil. Además, a pesar de que México permanece como el cuarto país con mayor asistencia a salas de cine, ninguna producción doméstica quedó cerca del top 10 de taquilla.

En otras palabras: los mexicanos casi no consumen cine mexicano.

Ya en el último Anuario Estadístico de Cine Mexicano del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) se observan algunas de las causas. Por un lado, casi la mitad de las películas nacionales son estrenadas con menos de 100 copias, lo que limita mucho su distribución. Por otro, para De Aguinaco, las producciones actuales no son necesariamente atractivas para los jóvenes, y a esto responde la estética de su película.

Aerosol se arriesga con un estilo visual en el que el arte urbano es parte fundamental de la identidad del protagonista y su ciudad. Aunado a esto, hay secuencias con texturas de páginas de historietas, y los golpes en las peleas son enfatizados mediante onomatopeyas. Del mismo modo que Nuk intenta rescatar del crimen a su hermano menor, Tren, atrayéndolo a desarrollar su talento artístico, la propuesta estética de la película busca identificarse con la cultura de su público potencial.

La cinta no es precisamente exitosa en ese propósito: los súbitos saltos en estilo visual, de hecho, distraen más de lo que logran aterrizar a esta película de actuaciones, guión y mezcla de audio mejorables. Sin embargo, hay que rescatar que esté alineada a dotar al cine de una voluntad transformadora, más allá del mero entretenimiento.

Puede debatirse si corresponde o no al cine adoptar este rol de manera activa. Pero si, como escribe Zavala, éste tiene el poder de reafirmar valores, identidades, y formas de ver el mundo, habrá que brindar más espacios de exhibición a las propuestas que quieran comunicar que, para la juventud, sí existe una salida.

 

Twitter del autor: @Lalo_OrtegaRios

"Elige la vida": la versión actualizada del irónico monólogo de 'Trainspotting'

Arte

Por: pijamasurf - 02/13/2017

El monólogo que hizo a Renton un personaje emblemático de toda una forma de sentirse de una generación intenta volver a captar el Zeitgeist

En 1996 Trainspotting, en la voz de su protagonista Renton, la pegó con este monólogo:

Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida... ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?

Para muchos jóvenes este discurso capturó la sensación del Zeitgeist del momento, un irónico despertar del sueño falaz del capitalismo y el consumismo; preferir no participar en esta farsa de opción múltiple.

La versión actualizada para la película Trainspotting, que un crítico de The Guardian considera un tanto patética, dice:

Elige la vida. Elige Facebook, Twitter, Instagram y reza por que a alguien, en alguna parte, le importe... Elige desenterrar viejas relaciones, deseando que las cosas hubieran sido diferentes. Elige ver cómo la historia se repite. Elige tu futuro. Elige el reality TV, tildar de putas, porno de revancha. Elige un contrato de cero horas, un viaje al trabajo de 2 horas... y elige lo mismo para tus hijos, sólo que peor, y ahoga el dolor con una dosis desconocida de una droga desconocida hecha en la cocina de un desconocido. Y luego... intenta respirar profundamente... Eres un adicto, así que sé adicto. Sólo sé adicto a algo más. Elige a los que quieres. Elige tu futuro. Elige la vida.

Y sí, tiene razón el crítico de The Guardian: los creadores de Trainspotting 2 debieron haber "elegido" no repetir este monólogo, aunque éste al menos refleja bien el fastidio y la sequedad creativa de una crisis de madurez. Quizá les pasó (como señala uno de los personajes de la película original sobre Iggy Pop) que "lo tuvo pero lo perdió". La vida a los 46 no es como a los 25. Suele ser una versión de más baja calidad, un tanto pixeleada, especialmente cuando quemaste tus mejores cartuchos (y tus neuronas) en la juventud, persiguiendo los thrills del momento como si no hubiera mañana. Quizá este discurso simplemente es un reflejo de la progresiva estupefacción de nuestra sociedad, ya sea que consumamos drogas como el crack o la heroína o Facebook e Instagram.