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Hombre corre desnudo en compañía de caballos salvajes por los campos de Islandia (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 03/15/2017

Nick Turner presenta este diálogo entre la naturaleza y el hombre, entre lo indómito del entorno y el deseo de retornar a ese paraíso perdido

La fantasía de vivir en contacto con la naturaleza es una de las más poderosas e intensas que anidan en la mente del ser humano, prácticamente desde siempre, como si en nuestra memoria tanto personal como colectiva perviviera un deseo intenso de volver a una época, acaso inexistente, en que nuestra especie era una con su entorno, una suerte de paraíso perdido en el cual no teníamos necesidades pues éstas tenían satisfacción en el momento mismo en que surgían, gracias a la inagotable generosidad del mundo.

Quizá por ello, porque ese supuesto retorno ha sido inspiración lo mismo de poetas y artistas que de políticos e incluso científicos, de tanto en tanto aparecen personajes que reviven el deseo de vivir en comunión con lo natural tanto como sea posible.

Un ejemplo de ello es Nick Turner, fotógrafo de profesión que en su proyecto más reciente se capturó a sí mismo entre los paisajes naturales de Islandia, asombrosos por sí mismos y sin duda objeto de muchos otros ensayos fotográficos y aun recuerdos de paseantes ocasionales.

En el caso de Turner, sin embargo, los impresionantes paisajes islandeses son sólo el marco para su verdadero objetivo: la carrera que él mismo emprendió, desnudo, al lado de caballos salvajes. Al respecto, el fotógrafo dice:

No es que sea yo corriendo a lo loco y desnudo con caballos. Nada de eso. Intento mostrar la idea de que corro con ellos y estoy en ese mundo a causa del diálogo que estoy sosteniendo. Pienso que el ser humano tiene muchos instintos primarios, similares a los de los animales.

Si bien la premisa teórica puede ser discutible el resultado artístico es notable, pues la naturaleza indómita de los equinos parece contagiar algo de su potencia a ese ser humano indefenso y frágil que, de no ser por el desarrollo evolutivo de su cultura, hubiera sido aplastado por el peso implacable del mundo natural.

Construye tu palacio de la memoria: estudio muestra efectividad de antigua técnica para mejorar la memoria

Arte

Por: pijamasurf - 03/15/2017

La vieja técnica de construir un palacio de memoria para colocar ahí objetos que queremos recordar ha sido comprobada por la ciencia

En la antigüedad la memoria era considerada un arte y se utilizaban técnicas artesanales para desarrollar esta facultad que, al menos en la filosofía platónica, estaba relacionada al poder de la psique de acceder a la realidad universal. 

La técnica más favorecida entre distintos filósofos y artistas fue la desarrollada por Simónides y consiste en crear un palacio o teatro de la memoria, un lugar familiar pero estimulante en el cual se colocan las cosas que se quieren recordar.  

Un nuevo estudio científico mostró que al practicar esta técnica por sólo 40 días la actividad cerebral de una persona común se empieza a parecer a la de uno de los llamados atletas de la memoria, personas que compiten en campeonatos mundiales de memoria. La investigación sugiere que la capacidad mnemónica no es algo meramente innato y puede desarrollarse con gran plasticidad. El neurocientífico Boris Konrad, quien es también un atleta de la memoria, señala que esta técnica es efectiva ya que mapea información aburrida sobre algo que el cerebro ha evolucionado para hacer, esto es, recordar información en relación con una locación específica. Uno tiene experiencias de esto diariamente: cuando pasamos por cierto lugar o hacemos cierta actividad surgen ciertas memorias dependientes.

Quizás el más grande expositor del arte de la memoria fue el genio renacentista Giordano Bruno, quien escribió profusamente sobre el tema. Entre las varias técnicas que desarrolló está la de asignar una letra a un personaje o a un objeto y luego combinar esas letras, en una "rueda de la memoria". Bruno también se sirvió de la técnica ancestral de colocar el contenido de nuestra memoria, estos personajes mentales, en un anfiteatro o en los anaqueles de una biblioteca. La memoria funciona de manera espacial: al ubicar la información en cierto espacio --que puede ser un teatro imaginario o un espacio familiar-- la grabamos en un lugar particular que es también un estado mental particular (memoria dependiente del espacio). Una entrada en el blog AALTARIS describe bien este arte:

La esencia del arte consiste en la habilidad de mejorar la memoria mediante ejercicios de mecánica mental. Cuando es necesario recordar una compleja masa de información, primero ésta debe ser separada en secciones relevantes con respecto a distintos temas. Luego éstos deben ser dispuestos en algún orden, quizá jerárquico, alfabético o cronológico. Acto seguido, cada fragmento manejable de información es vinculado a un objeto material que pueda ser recordado con facilidad. Dicho objeto material puede ser un lugar, una cosa o una persona. El mejor ejemplo es un método para memorizar una larga lista de nombres, números o cualquier otra forma de información. En primer lugar, la lista es dividida en secciones y luego los fragmentos más manejables son asignados a la habitación de una casa. Dentro de cada habitación, los distintos fragmentos de información son asignados a distintos objetos. Si la técnica es seguida al pie de la letra, vastas cantidades de información pueden ser recordadas con sólo pasear mentalmente por la casa e ir cogiendo aquellos objetos a los que ha sido asignada la información.

Con la combinación de sabiduría ancestral y conocimiento científico es garantía que esta técnica funciona, así que no esperes más y construye tu propio palacio de la memoria. Aquí un ejemplo de un "teatro de la memoria":