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Una fábula sobre la felicidad que Alejandro Jodorowsky obsequió a Marcel Marceau (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 04/10/2017

En la elocuencia de su silencio, Marcel Marceau cuenta una historia trágica, inesperada

Para muchas personas, el nombre de Alejandro Jodorowsky está asociado sobre todo con cierta forma de espiritualidad o esoterismo. El mismo Jodorowsky ha propiciado esto, pues además de que es artífice de la “psicomagia”, en su trayectoria abundan episodios asociados con el pensamiento y los procedimientos mágicos y místicos.

En buena medida, ese aspecto de la labor de Jodorowsky ha contribuido a opacar otro en el que el chileno también ha destacado: su labor artística, la cual o no siempre se reconoce, se olvida intencionadamente o simplemente se ignora.

Más allá de sus extravagancias esotéricas, es posible encontrar en Jodorowsky un corpus de obras creativas si no admirables, por lo menos interesantes, enriquecidas por su conocimiento amplio del cine, la poesía, el teatro y otras disciplinas artísticas.

En ese acervo en el que se encuentran películas presentadas en Cannes, narraciones, cómics y otras obras, destaca también una pieza quizá un tanto menor pero no menos significativa. Se trata de “El hacedor de máscaras”, un relato breve que Jodorowsky escribió para Marcel Marceau, el legendario mimo francés a cuya troupe perteneció y con quien viajó y se presentó en diversos escenarios del mundo.

En la elocuencia de su silencio, Marceau cuenta la historia de un hombre que se prueba una máscara tras otra hasta que ocurre un incidente inesperado y siniestro que puede resolverse sólo por la vía trágica (una fábula que, dicho sea de paso, pareciera tener una enorme relevancia en nuestros días). Cabe mencionar asimismo que si bien la historia es de Jodoroswky, la gesticulación y la coreografía son obra de Marceau, razón por la cual el crédito de la pieza es compartido entre ambos.

Esta combinación, por cierto, es un tanto paradójica, pues mientras que, por un lado, nadie se atrevería a negar el talento de Marcel Marceau, acaso lo mismo no sucedería con Jodorowsky, para quien el vituperio está pronto e inmediato. Si compartimos este video ahora quizá también es con el ánimo de reconsiderar la opinión que a veces podemos formarnos de una persona sin atender del todo a las obras que ha realizado.

En Pijama Surf: 35 preguntas de Alejandro Jodorowsky que al responderlas comenzarán a expandir tu conciencia

Henri Cartier-Bresson: el ojo del siglo

Arte

Por: Kin Navarro - 04/10/2017

El fotógrafo francés que miró al siglo XX como pocos, en 20 fotografías

Este genial fotógrafo francés nació el 22 de agosto de 1908 en Chanteloup-en-Brie, Francia.

 

Marsella, Francia, 1932.

 

Estudió pintura en Montparnasse y con apenas 23 años viajó a Costa de Marfil para realizar su primer reportaje.

 

Hamburgo, Alemania, 1952-1953.

 

Fue confundador, junto a Robert Capa, Bill Vandivert, David Seymour y George Rodger, de la Agencia Magnum, una de las agencias fotográficas más importantes a nivel mundial.

 

París, Francia, 1932. Plaza de Europa, Gare Saint-Lazare.

 

Fue asistente del cineasta Jean Renoir.

 

Unión Soviética, Rusia, Leningrado, 1973.

 

Frente a su lente desfilaron figuras tan importantes como Picasso, Henri Matisse, Ezra Pound, Albert Camus, Marie Curie, Édith Piaf, Malcom X, Arthur Miller, Mao Zadong, Gandhi, Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, entre muchas otras figuras mundiales del arte y la política.

 

Londres, Inglaterra, 1953. Estacion de tren de Waterloo, Tren partiendo hacia Ascot.

 

Fue el primer reportero occidental al que se le permitió la entrada a la URSS luego de la muerte de Stalin.

 

Andalucía, Sevilla, España, 1933.

 

Viajó por todo el mundo captando la belleza de lo espontáneo en lugares como España, Francia, la India, China, Grecia, México, Indonesia, Japón, Yugoslavia y un largo etcétera.

 

EEUU, Nueva York, 1947.

 

En 1982 ganó el premio internacional de la Fundación Hasselblad.

 

EEUU, Nueva York, 1935.

 

Trabajaba exclusivamente en blanco y negro, usualmente con una Leica de 35mm. Nunca usaba flash y era partidario de componer sus fotos desde el disparo mismo y presentarlas sin ninguna clase de intervención hecha en el laboratorio.

 

Cuba, La Habana, 1963. Café en la Plaza.

 

Desde 1933 sus fotografías han viajado alrededor del mundo incansablemente; desde aquel entonces ha tenido una exhibición casi cada año hasta la fecha.

 

Honshu, Japón, 1965. Prefectura de Iwato, Miyako.  

 

Era tímido y detestaba la publicidad; esto le permitió trabajar en distintos lugares sin ser interrumpido.

 

Unión Soviética, Moscú, 1954. Fabrica Zis, producción de camiones.

 

La fotografía, según Cartier-Bresson:

 

Para mí la cámara es una libreta de bocetos, un instrumento de la intuición y la espontaneidad, la maestra del instante que, en terminos visuales, pregunta y decide de forma simultánea. Para poder dar algún “sentido” al mundo, uno debe sentirse involucrado con lo que enmarca a través del visor. Esta actitud requiere concentración, discilplina mental, sesibilidad y un sentido de la geometría. Es por economía de las intenciones que uno llega a la simplicidad en la expresión.

 

Tomar una fotografía es retener el aliento cuanto todas estas facultades convergen en una cara de la huidiza realidad. Es en ese momento que dominar una imagen se vuelve una gran alegría física e intelectual.

 

Tomar una fotografía significa reconocer –simultáneamente y en sólo una fracción de segundo– tanto el hecho en sí mismo como la organización rigurosa de las formas percibidas visualmente que le dan sentido.

 

Es poner la cabeza, el ojo y el corazón en el miso eje.

 

India, Kashmir, Srinagar, 1948. Mujeres musulmanas las faldas del monte Hari Parbal rezando al Sol que se asoma detrás del Himalaya.

 

Bretaña, Finisterre, Francia, 1956. Recolección de algas.

 

Gallup, Nuevo México, EEUU, 1947.

 

Oaxaca de Juárez, Oaxaca, México, 1963.

 

Puedes ver más de sus fotos aquí. Todas las fotos son propiedad de Henri Cartier-Bresson/MagnumPhotos.