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Estas son las pruebas de la existencia del Jesús histórico dadas por historiadores romanos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 04/16/2017

Existe evidencia históricamente contundente de la existencia de Jesús, lo que no es igual a evidencia de milagros y demás

En los últimos años se han generado diferentes noticias que sostienen sin mucha evidencia que Jesús como personaje histórico pudo nunca haber existido; en otras palabras, que fue una fabricación de los romanos, de la Iglesia o de algún otro grupo. Una metaconspiración. Esta información resulta sumamente endeble a la luz de las crónicas de diversos historiadores romanos del siglo I y II. Otra cosa muy distinta es decir que existen pruebas de que Jesús era el hijo de Dios, o pruebas de la resurrección, o de que Jesús era el Mesías o sólo un profeta (algo que divide a los grandes monoteísmos y que, en todo caso, parece ser más una cuestión de fe que de historicidad).

El sitio ABC de España responde de manera contundente a estas noticias, que se han viralizado, con toda una amplia gama de fuentes históricas que se refieren a Jesús. Por una parte, se citan diferentes historiadores de primer orden. Michael Grant había dicho que se tiene más evidencia de la existencia de Jesús que de muchos personajes paganos que reconocemos como históricamente reales. James H. Charlesworth escribió: "Jesús sí existió y sabemos más de él que de cualquier palestino judío antes del 70 d. C". E. P. Sanders dijo: "Sabemos mucho sobre Jesús, bastante más que sobre Juan el Bautista, Teudas, Judas el Galileo y otras de las figuras cuyos nombres tenemos de aproximadamente la misma fecha y el mismo lugar". Por su parte, F. F. Bruce señaló: "para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César". Por otro lado, en la antigüedad jamás se puso en duda la existencia de Jesús; algunos lo llamaron hechicero y demás, pero al parecer nadie dudó de su existencia.

Las fuentes principales que refieren la vida histórica de Jesús son Flavio Josefo y Tácito, pero hay otras. Según los historiadores, que no haya menciones copiosas al respecto tiene que ver simplemente con que Jesús no fue considerado como algo extraordinario por los historiadores de esas fechas, lo cual no debe sorprendernos, pues no habría por qué esperar que un historiador no cristiano de esa época escribiera una historia del comienzo del cristianismo; es lógico que las personas escriban de sus propias religiones y grupos, y en ese entonces el cristianismo era completamente marginal. Esto explica el hecho de que sólo se mencionan los acontecimientos de la vida de Jesús que tienen relevancia para la historia que se estaba contando.

Para muchos historiadores los escritos de Flavio Josefo son pruebas extrabibíblicas de la existencia de Jesús en el siglo I d. C. Flavio Josefo (37 a 110 d. C.), en su Testimonium Flavianum, hace un recuento que es considerado auténtico por los historiadores imparciales, si bien la información entre paréntesis parece haber sido añadida luego:

En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, (si es lícito llamarlo hombre); porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. (Él era el Mesías) Y cuando Pilato, a causa de una acusación hecha por los principales de entre nosotros lo condenó a la cruz, los que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo. (Porque él se les apareció al tercer día de nuevo vivo: los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él) Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido.

Otra importante referencia es el historiador romano Tácito (56 a 118 d. C), quien menciona a Cristo en sus Anales del 116 d. C., en relación con un incendio en Roma en el año 64, el cual se sospechaba que fue planeado por el propio emperador Nerón:

para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas más refinadas a aquellos a los que el vulgo llamaba “crestianos”, [un grupo] odiado por sus abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien bajo el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato. Sofocada momentáneamente, la nociva superstición se extendió de nuevo, no sólo en Judea, la tierra que originó este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde convergen y se cultivan fervientemente prácticas horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo.

Existen otras fuentes como Luciano, Mara bar Serapión, Suetonio, Plinio y otros; algunas pueden leerse aquí.

Esta playlist está confeccionada para acompañarte mientras te entregas a uno de los actos más simples y reconfortantes: contemplar nubes

Todos hemos experimentado esa atracción primigenia a contemplar nubes. Ya sea por razones prácticas (por ejemplo leer el clima), religiosas, para ubicar la morada de nuestras respectivas deidades, o por el orgánico afán de disfrutarlas, observar las nubes es un acto tan natural que seguramente comenzó desde que el ser humano cayó en la existencia.

Aunque para muchos pareciera un ejercicio fútil, sería bueno revivir con la mayor frecuencia posible lo confortante que es contemplar las nubes. A fin de cuentas el acto sigue siendo tan delicioso como cuando de niños jugábamos a definir seres y situaciones entre sus formas.

Una buena invitación para practicar este avistamiento es, creo, una selección musical explícitamente creada para acompañar la práctica. Pero si algún día te propones confeccionar una playlist para dicho motivo, el mayor reto que enfrentarás sería el amplio rango de estados de ánimo que potencialmente puede generar o sugerir la contemplación de nubes –problema que seguramente disfrutó Luke Howard, “el hombre que nombró las nubes”. Por ejemplo, un paisaje tomado por el tupido gris de las nubes próximas a soltar la lluvia poco tiene que ver, como estímulo o acompañante anímico, con las gigantas blancas, esas que burbujean en cámara lenta, desafiando la impermanencia.

El punto es que la selección musical que conforma una playlist nubosa es, por naturaleza, disímil, y ahí la complejidad del reto. Así que a sabiendas de que seguramente hay mucha buena música para aderezar el avistamiento de cuerpos de agua en estado gaseoso, aquí una simple propuesta que cubre los principales tipos, y estados de ánimo, de las nubes... un poco de meteorología musical.

 

TRACKLIST

I. Nubes altas

Cirrus

1. "Ariadne" – Dead can Dance

2. "Toy Piano" – Amorphous Androgynous

 

Cirrostratus

3. "Theme" – Arovane

4. "Divinity" – Amorphos Androgynous

5. "Divers Do It Deeper" – Sorcerer

 

Cirrocumulus

6. "Slieve Russell, Jimmy Wards J.G" – Bill Laswell

7. "Pencil Stick" – Clogs

 

II. Nubes medias

Altostratus

8. "Lifeforms 6" – FSOL

9. "Lully’s Turquerie" – Murcof

 

Altocumulus

10. "Megamix" – Tranquility Bass

 

Nimbostratus

11. "Tabula Rasa Silentum" – Arvo Pärt

12. "Yeri Ali" – Clogs

 

III. Nubes bajas

Cumulus

13. "Secret Garden" – Susumu Yokota

14. "Duet for two Solo Violins and String Orchestra" – Steve Reich

 

Stratus 

15. "#1" - Aphex Twin

 

Cumulonimbus

16. "Aquarium" – Casino Versus Japan

17. "Xtal" – Aphex Twin

18. "Alsema Dub" – Bill Laswell & Jah Wobble

 

Stratocumulus

19. "Flying" – Death in Vegas

20 "Trainspotting" – Primal Scream

 

* Bonus track: 21. "Little Fluffy Clouds" – The Orb

 

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis