*

X
En realidad ya existimos en lo que nos convertiremos, pero “en lo que nos convertiremos” pertenece a un cuerpo multidimensional unificado del cual formamos parte en el presente sin ser conscientes del mismo

Si la cuarta dimensión es el eterno presente, la quinta es las relaciones humanas.

Jacobo Grinberg

 

La polémica paradoja Einstein-Podolsky-Rosen (EPR) que describe la comunicación instantánea de dos partículas sin importar la distancia a la que se encuentren, tiene varias posibles soluciones para explicar el llamado “spooky effect”, pero en este escrito sólo nos centraremos en un novedoso y particular enfoque que explique satisfactoriamente el efecto EPR, la multidimensionalidad.

Empecemos con un texto de Robert Anton Wilson:

Las únicas realidades que conocemos son nuestras elaboraciones cerebrales. Un cerebro recibe millones de señales cada minuto. Y nosotros las organizamos en hologramas que proyectamos al exterior y lo llamamos "Realidad". Lo que la corteza cerebral, si también es un holograma, y un holograma tridimensional, si los hologramas bidimensionales reconstruyen imágenes tridimensionales, entonces, ergo, se deduce que los hologramas tridimensionales reconstruyen las de cuatro dimensiones. Un holograma es una metáfora. Es la forma de tomar "n" dimensiones de información y reducirlas a "n-1" dimensiones. Es una manera de relacionar las paradojas que encontramos en la forma de dar un salto de un concepto a otro concepto. Las palabras son casillas conceptuales que usamos para describir la realidad, son un fenómeno mental, no están "ahí́ fuera". Y la mayoría de las veces esto es un "retruécano" filosófico. Pero en física cuántica —y esta es una de las razones por las que Bohm creó la idea holográfica— comienza a tener efectos reales, y uno de ellos es que se ha descubierto que, si se toman dos partículas subatómicas, como los electrones, y alteramos una de ellas, siempre se afectará a la otra, no importa cuán lejos se encuentren.

La explicación a la EPR desde el punto de vista de la multidimensionalidad propone que ambas partículas no tienen existencia independiente, sino que permanecen, en realidad, a un mismo cuerpo localizado en una dimensión “n+1”.

El matemático y filósofo ruso Ouspensky propone que existen espacios que poseen diferente número de dimensiones. Los eventos separados entre sí, pero relacionados en un espacio de “n” dimensiones, pertenecen a un “cuerpo” unificado en el espacio unificado “n+1”.

Animación basada en el libro 'Flatland' ('Planilandia') de Edwin Abbott

 

Según Ouspensky existen interacciones entre espacios de diferentes dimensiones y seres que pertenecen a los mismos. Un ser de n+1 dimensiones interactuando con un ser con una dimensión menor a la suya, provocará eventos en este último espacio que serán observados por los seres del mismo espacio, como separados pero relacionados entre sí sin saber que son causados por la conducta (en el espacio n+1) de un “cuerpo” unificado. Un magnífico ejemplo de lo anterior es la colocación de los cinco dedos de la mano de un hombre en un plano bidimensional. Para un ser hipotético viviendo en el plano, la única manifestación del cuerpo humano tridimensional interactuando en su espacio serían cinco círculos independientes y separados. Estos los vería relacionados entre sí (se moverían y cambiarían de posición al unísono); sin embargo, su origen unificado en un cuerpo de la tercera dimensión sería inimaginable para el ser bidimensional.

Los cuerpos tendrán aspectos diferentes en marcos de referencia diferentes

Los cuerpos tendrán aspectos diferentes en marcos de referencia diferentes

 

Todos estos efectos relativistas parecen extraños porque con nuestros sentidos no experimentamos el espacio-tiempo cuatridimensional, sino que sólo podemos observar sus "reflejos tridimensionales". Estos efectos parecerán absurdos si no nos damos cuenta de que son sólo las proyecciones tridimensionales de fenómenos que tienen lugar en cuatro dimensiones, de la misma manera que las sombras son proyecciones de objetos tridimensionales.

Explorando al terreno de la filosofía esto sin duda nos recuerda la idea de los sólidos platónicos y sobre todo la idea del “hipercubo” que plantea que un cuadro es la sombra de un cubo de tres dimensiones, de la misma forma que un cubo es la sombra de un hipercubo de cuatro dimensiones, cada dimensión sería la sombra de la dimensión superior. De manera similar Platón afirmó que "las cosas materiales son las sombras de las ideas"; partiendo de esta premisa y tomando en cuenta que la “forma” y la llamada “sustancia” son sólo proyecciones, la única manera de conocer la “verdad”, la realidad última (y primera) sería conociendo, experimentando y viviendo la luz que es la causante de la proyección de las formas. Es ahí que el místico neoplatónico Plotino expusiera su “teoría de las hipostasis”. Hipóstasis es la sustancia verdadera, el ser verdadero, declara la teoría de Plotino, y cuya estructura es la siguiente: primera hipóstasis: “El Uno Absoluto”, segunda hipóstasis: “Nous” (equivalente a Logos), tercera hipóstasis: “Alma”.

 

Lo que aún no está en tu mente lo vives como tiempo, y aquello que ya está en tu mente, lo vives como espacio

Retomando la teoría de Ouspensky la siguiente dimensión para un cuerpo de tridimensional es el tiempo, por lo que el acceso a la tetradimensionalidad tendría que involucrar algún procedimiento que lograra transformar el tiempo en espacio.

Es aquí donde Jacobo Grinberg, valiéndose de sus estudios e investigaciones en el campo de la neurociencia, nos dice:

La transformación del tiempo en espacio, la realizan nuestros procesos perceptuales, a través de la unificación de diferentes eventos, en cuadros perceptuales atemporales.

Esta declaración se puede corroborar estudiando el tiempo necesario para crear una imagen, es decir la duración del presente visual, que en el cerebro humano es de aproximadamente de 50 milisegundos (proceso: retina, nervio óptico, tálamo, corteza), creando en la corteza visual un campo de interacciones energéticas de la suficiente complejidad para crear una imagen visual.

Todos los eventos que ocurren durante la duración del presente visual, aparecen como unificados y atemporales en una sola imagen. Si la duración del presente visual (tiempo necesario para crear una imagen) fuera mucho menor, veríamos como separados los eventos que en una duración mayor aparecen como unidos.

Si la duración del presente visual fuera mayor veríamos como unificados, en un solo cuadro perceptual, los eventos que actualmente vemos separados entre sí.

Un ejemplo de lo anterior sería una cámara fotográfica tomando una fotografía de un partido de futbol, con el obturador abierto los 90 minutos que dura el juego. En esta duración del presente de 90 minutos, la fotografía obtenida mostraría todas las interacciones entre los jugadores, y la pelota formando un solo cuerpo unificado. Este cuerpo en el cual el pasado, el presente y el futuro, se han transformado en espacio, en una sola imagen perceptual, equivale a una transformación dimensional.

La relación entre eventos depende (según esta explicación) de nuestro funcionamiento perceptual. Por ejemplo, un ser humano funciona en una duración del presente mucho mayor que la de un mosquito. El ser humano constituye un “cuerpo” de una complejidad inimaginable para el insecto, y capaz de predecir la conducta de éste como si existiera en un futuro para él. En realidad, ambos coexisten en un mismo presente, de la misma forma que la célula de un cuerpo humano coexiste en la conciencia del yo del mismo, la una colocada en una dimensión mayor a la otra, y capaz de modificarla desde un aparente futuro.

 

Causalidad temporal inversa

De acuerdo con esta posibilidad multidimensional el doctor Jacobo Grinberg describe otra excitante posibilidad, relacionada con la interacción entre dos cuerpos de diferente número de dimensiones, pero ocurriendo en un mismo presente:

Si un numero de eventos aparentemente separados entre sí ocurriendo en un universo de “n” dimensiones, en realidad pertenecen a un mismo “cuerpo”, unificado en un universo de “n+1” dimensiones, este último “cuerpo” causará cambios en los eventos, como si provinieran de un futuro.

Grinberg concluye:

En realidad ya existimos en lo que nos convertiremos, pero “en lo que nos convertiremos” pertenece a un cuerpo multidimensional unificado del cual formamos parte en el presente sin ser conscientes del mismo.

En un cuerpo donde la frecuencia energética-coherente se incrementa llega un momento en el cual se alcanza el máximo de complejidad de su plano dimensional y al sobrepasarlo “salta” a un espacio dimensional mayor, incorporando una dimensión “n+1” a su conformación.

El escritor de ciencia ficción y místico Philip K. Dick sobre cómo dejar que se produzca el estado de total divinidad en el individuo

Philip K. Dick se ha convertido en los últimos años en el escritor de ciencia ficción más exitoso, si consideramos todas las películas y series que se han realizado a partir de sus obras, que algunos consideran proféticas de la distopía y enajenación que producen la tecnología y el capitalismo. La vida de Dick, sin embargo, fue bastante dura y no conoció dicho éxito realmente. Sus últimos años fueron consagrados a intentar entender una serie de asediantes visiones gnósticas, las cuales plasmó en su obsesiva The Exegesis (publicada póstumamente).  

Dick se identificó con una veta del gnosticismo cristiano radical (no sin cierta paranoia), que considera que este mundo es una ilusión o simulación generada por un demiurgo que oscurece la luz verdadera de la divinidad con sus artificios (en este sentido, similar a la cábala luriana). Creía, sin embargo, que el ser humano era una imagen o una emanación de Cristo y podía despertar al estado crístico a través de un proceso que involucraba sobre todo el recuerdo de la naturaleza verdadera o anamnesis. Dick pensaba que Cristo se emanaba a sí mismo en la humanidad, jugando un juego de olvidar su propia naturaleza para despertar. Dick escribe en The Exegesis

El creador puede permitirse descender a su propia creación. Puede permitirse eliminar sus memorias (de su identidad) y sus poderes supernaturales... El creador de manera deliberada planta señales en esta irreal creación --señales las cuales astutamente sabe que en el tiempo (eventualmente) le restaurarán su memoria (anamnesis)... Así que ha construido un sistema a prueba de fallas. No hay forma de que no recuerde eventualmente. Se ha hecho sujeto a un espacio espurio, tiempo y mundo (y muerte, dolor, pérdida, decadencia, etc.), pero tiene estas señales que desinhiben o estimulan distribuidas estratégicamente en el tiempo-espacio. Así que es él mismo quien se manda a sí mismo la carta que restaura la memoria.

En esto Dick sugiere un paralelo con el cuento gnóstico de la Leyenda de la Perla. Lo anterior recuerda también una de las frases mas memorables de Borges y por supuesto, más tarde en la historia, la trama de la película The Matrix. Escribe Borges:

El mayor hechicero (escribe memorablemente Novalis) sería el que el que se embrujara él mismo al punto de tomar sus propias fantasmagorías por apariciones autónomas. ¿No sería esta la verdad de nosotros? Yo conjeturo que así es. Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo. Lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de sinrazón para saber que es falso.

Dick mantiene que:

un humano puede evolucionar a ser Cristo si Cristo ignita su propio ser en el humano y lo posee... en el momento cuando se lanza el último golpe (de dolor, lesión, humillación, muerte) es Cristo quien está ahí remplazando a la víctima y recibiendo el golpe.

De aquí que sea al recibir el sufrimiento con dignidad y confianza que uno pueda dejar entrar, como si fuere, el programa crístico. Dick no parece decir que uno deba sufrir sino que, ya que la vida es sufrimiento (muerte, vejez, enfermedad, pérdida), es en cómo se encara este sufrimiento que la divinidad emerge:

Huir del sufrimiento inexorablemente involucra fugarse de la vida (la realidad)... pero el secreto y misterioso opuesto de esto, encarar plenamente el sufrimiento --sin vacilar--, puede producir una alquimia mágica: de repente eres tú/de repente es Cristo/así que debes igualar (ser) Cristo.

Podemos interpretar aquí que el genuino sufrimiento, al de alguna manera anular la personalidad y la identificación con un yo separado, en la fe y en el significado de algo más grande, que trasciende la pequeña vida mundana, hace un vacío, crea lo que los místicos cristianos llamaban la kenosis, el vaciamiento de la propia voluntad en favor de la voluntad divina. El sufrimiento es una forma de éxtasis, uno se disuelve en su plenitud, plétora de sensación y universo; vacío de identidad individual: sólo eres sufrimiento... Esta renuncia es por una parte la prueba de la fe, y por otra parte el acto psicoespiritual mismo de aniquilarse para que nazca otra vez la divinidad en uno. Es en este momento de pasión que se cumple la promesa que alimenta la fe, de la divinidad interna, de la divinidad que nunca ha existido separada. Así también se cumple esta especie de tikkun olam en el que, como Dick escribe, "es el salvador quien debe ser salvado y quien en un sentido real es idéntico a aquel que salva". Esta divina metamorfosis no es finalmente más que una homologización del Uno con la creación, la reinstalación del Logos. 

De aquí que el mal no exista absolutamente, sino como parte de esta obra mesiánica:

El Imperio, quien al suprimir información en cierto sentido es el anti-Cristo, es puesto a trabajar como la mitad de la dialéctica; Cristo usa todo (como me fue revelado): y en su mismo acto de suprimir información, el Imperio ayuda a construir el soma del Cristo Cósmico (algo que el Imperio no nota).

En cierta forma es el Imperio (los censores de la cristicidad inmanente) quien, a la manera de una antítesis, genera la manifestación plena o liberación del Cristo. De la misma manera que la luz no puede existir sin la oscuridad o el sujeto sin el objeto, en esta trama Cristo necesita de esta supresión, de esta crucifixión, real o simbólica, para producir su renacimiento eterno. Desde la perspectiva relativa, la iluminación, la salvación, la liberación necesitan de la ignorancia, de la confusión y del sufrimiento para existir.

Existe otra razón por la cual el sufrimiento es la clave para la cristificación de una persona. Como expusimos en un ensayo anterior sobre las claves para escapar del laberinto o prisión que hoy llamamos popularmente la Matrix, según Philip K. Dick es en la compasión donde obtenemos la salida. Una salida que, paradójicamente, yace en una inmersión profunda en el pozo laberíntico de esta realidad ilusoria e insatisfactoria:

Sólo escapa verdaderamente del laberinto cuando decide regresar voluntariamente (volverse a someter al poder del laberinto) para beneficiar a aquellos que siguen atrapados dentro de él. Esto es, nunca puedes irte tú sólo, para salir debes elegir llevar a los demás... esta es la paradoja última del laberinto, la ingenuidad quintaesencial de su construcción, que la única vía de salida es una vía de regreso voluntaria (al interior de su poder), que es lo que constituye el sendero del bodhisattva.

Dick agrega que:

la cualidad más alta de la compasión es el único poder capaz de resolver el laberinto... La verdadera medida del hombre no es su inteligencia o su éxito en este sistema demente. No, la verdadera medida del hombre es esta: qué tan rápido puede responder a la necesidad de los demás y qué tanto de sí mismo puede dar.

Es este principio de compasión, de sufrir-con, sufriendo pero sabiendo que ese yo que sufre realmente no existe, y así dejando entrar la divinidad por la porosidad y la desnudez (es por la herida que entra la luz, dice Rumi), el que unifica a Cristo con Buda, al salvador con el bodhisattva.


El poeta místico Angelus Silesius escribió:
 

Hasta que Cristo no nazca dentro de ti, tu alma no estará entera,

aunque en Belén mil veces más naciera.

Miras en vano al misterio de la Cruz

hasta que en ti otra vez no se crucifique Jesús.

 
Citas tomadas de 'The Exegesis'
 
Con información de Awaken in the Dream