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¿Por qué los hombres se enferman más y viven menos que las mujeres?

Salud

Por: pijamasurf - 04/12/2017

El precio de la testosterona es grande

La evolución tiene fundamentalmente un cometido: perpetuar las especies o, lo que es lo mismo, generar aptitud para la supervivencia. Esto es lo indispensable y lo demás pasa a segundo término, incluyendo la duración y la calidad de la vida. Tal es el caso del género masculino de la especie humana.

Los científicos han notado en las últimas décadas que los hombres viven menos que las mujeres. Esto se debe a diferentes factores y no sólo al hecho de que los hombres padecen mayores accidentes y muertes violentas, particularmente en la juventud (algo que hace que las aseguradoras cobren más por sus seguros). Notablemente, los hombres tienen más riesgo de padecer la mayoría de las 15 principales causas de muerte en el mundo. También se sabe que el sistema inmune de los hombres es inferior al de las mujeres, en tanto que tienen mayor facilidad de contraer infecciones.

Según una investigación reciente, la razón de esta diferencia parece estar en la testosterona. Aunque las mujeres también producen testosterona, lo hacen en mucha menor cantidad. Para los hombres, la testosterona tiene una importante función en la reproducción y en su capacidad de conseguir una pareja. Sin embargo, este éxito reproductivo, que equivale a la aptitud de la especie, tiene sus costos. Éstos entran en el orden de una salud deficiente: este es el peso de los músculos y la virilidad.

En Corea del Sur se tienen registro de que los eunucos (varones castrados) alcanzan una longevidad superior al promedio. En el caso de pájaros machos que recibieron suplementos de testosterona, esto les permitió aumentar sus facultades reproductivas pero también hizo que vivieran menos.

La tendencia actual de suplementar testosterona, particularmente entre hombres fisicoculturistas, empieza a ser estudiada. Aunque las investigaciones están en etapas tempranas, se ha encontrado que se incrementa el riesgo de sufrir infartos del miocardio y se cree que las altas dosis de testosterona no son bien toleradas por diversos órganos, especialmente en los hombres mayores.  

Stephen Stearns, biólogo de Yale, lo dice de manera muy simple: "Lo macho te enferma". La testosterona suprime la función inmune, un poco como la cortisona y la adrenalina; en cambio, el estradiol la aumenta.

Lo anterior tiene una posible explicación biológica. Para la evolución tiene sentido que un hombre pueda tener sexo con 100 mujeres diferentes y posiblemente tener 100 hijos, pero lo mismo no aplica para las mujeres. Para ellas lo importante es tener más oportunidades de aparearse y mayor fertilidad.

¿Un trauma puede bloquear al cerebro del aprendizaje?

Salud

Por: Maria Jose CA - 04/12/2017

Después de vivir un evento traumático, desde un accidente automovilístico hasta una guerra, pueden aparecer una serie de síntomas que de no tener cuidado se pueden normalizar como parte de la personalidad

Un trauma, ese evento capaz de impactar a tal grado en la psique y la estructura cerebral de un individuo que vuelve difícil la experiencia de vivir, puede cambiar la esencia de una persona. Después de vivir un evento traumático, desde un accidente automovilístico hasta una guerra, pueden aparecer una serie de síntomas que de no tener cuidado se pueden normalizar como parte de la personalidad: conductas agresivas, bipolaridad, depresión, ansiedad, adicciones (y no forzosamente a sustancias psicoactivas), constante vulnerabilidad a situaciones de riesgo (sexo casual sin preservativos, relaciones tóxicas y de abuso, peleas callejeras, mitomanía…), entre otros. 

En su libro The Boy Who Was Raised as a Dog, Bruce Perry, psiquiatra, escritor y fundador de The ChildTrauma Academy, explica que no hay elemento más sorprendente en la humanidad que la flexibilidad del cerebro del Hombre. Para él, “esta neuroplasticidad –o la habilidad del cerebro para ajustar sus actividades en respuesta a nuevas situaciones– es lo que permite a nuestra especie hacer cambios dramáticos de generación en generación”. Gracias a la maleabilidad de la neocorteza del cerebro, la cual se encarga de absorber y almacenar pedazos de información, hemos podido evolucionar de seres de caza a comunidades digital e internacionalmente conectadas, a desarrollar esta capacidad pensante que nos permite comunicarnos, inventar, vivir en democracia. 

Sin embargo, ante un trauma en la infancia (como un abandono, negligencia, violencia física, psicológica o sexual, pobreza), el neocórtex experimenta dificultades para desarrollarse en sus óptimas capacidades. Por lo tanto la estructura mental de un niño, estimulada pobremente a nivel social y cognitivo, no podrá desarrollar el conocimiento ni herramientas en la práctica académica; incluso el alumno podrá ser tildado de “retrasar a todo el grupo” en matemáticas, historia, gramática o cualquier otra materia. 

El doctor Perry invita entonces a “ir directamente a la corteza responsable”, pues se trata de la clave que generará éxito en cualquier experiencia educacional. Es decir que en el caso de estos estudiantes que viven bajo el estrés del trauma, es indispensable “desactivar” su sistema de alarma que no sólo les señala que están en peligro, también les imposibilita enfocar la atención en otros temas que no sean sobrevivir a la amenaza. 

Sorprendentemente, la manera de lograr “desactivar” al sistema de alarma e ir directamente al neocórtex es a través del amor. Parecería lógico que niños que han sufrido abandono, negligencia o abuso requieran de apoyo, amor y buenos tratos, y por lo tanto, brindarles amor sea la manera de reducir sus síntomas derivados del trauma. Sin embargo, ¿por qué es difícil incentivar este tipo de trato en los niños? 

Bastan pequeñas muestras de amor, como prestarle atención a un niño en vez de al teléfono celular o dejarles un nudo en la sábana después de llegar tarde del trabajo para mejorar el desempeño académico de un niño, no obstante la alienación causada por los gadgets electrónicos; el exceso de trabajo o desapego emocional pueden promover e incluso agudizar los síntomas de un trauma –empeorando las habilidades de aprendizaje en la escuela. 

Estas muestras incluyen las que proveen los profesores: su tono de voz, la postura corporal, las expresiones faciales, cada uno de estos elementos regula los sistemas de alarma de los estudiantes. En la práctica, el doctor Perry promueve que los profesores en las escuelas puedan comprender los problemas relacionados con el trauma, reduciendo la misma alienación e incluso el diagnóstico de trastornos neurológicos (como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), promoviendo modelos de autocuidado y prácticas de regularización de estrés (como la meditación), etc.; y, sobre todo, generar contacto visual con cada uno de los estudiantes. Sólo de esta manera se pueden disminuir los efectos del trauma en el niño, y así revertir el daño neurológico y psíquico ocasionado por los malos tratos, sin necesidad de llegar a la condescendencia ni al exceso. 

Para conocer más sobre el trauma transgeneracional, dale clic aquí.