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Pulpos son los biohackers por excelencia: pueden editar sus propios genes

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/18/2017

Es hora de rendirse ante el poder supremo de nuestros señores, los cefalópodos

Los pulpos son la especie más asombrosa que existe: su inteligencia es prodigiosa, su capacidad de cambiar de forma y camuflarse no tiene paralelo y, por si fuera poco, parecen extraterrestres. Se ha dicho que los gatos son nuestros señores y que debemos venerarlos, pero sería más acertado aceptar la realidad de que los pulpos son los amos y maestros del planeta. 

Recientemente se descubrió que los cefalópodos, la familia que incluye a los calamares, son capaces de editar sus propias instrucciones genéticas. Justo lo que quieren hacer los partidarios del new age con la ayuda de las entidades celestiales de Alfa Centauri o alguna otra estrella.

Los cefalópodos no obedecen al pie de la letra sus comandos genéticos sino que, como verdaderos hackers, en ocasiones interfieren con el código que está siendo portado por una molécula mensajera. Esto permite que se diversifiquen las proteínas que producen. A esto se deben algunos de sus comportamientos complejos y su alta inteligencia (la cual les permite utilizar herramientas y resolver problemas complejos).

Se descubrió que el 60% de los scripts de ARN en el cerebro de un cefalópodo se recodifica al editarse; otros animales, incluyendo a los humanos, sólo recodifican eventos en cerca del 1%. Al hacer esto los pulpos podrían estar modificando cambios de temperatura, su propia memoria y hasta su forma de experimentar la realidad.

Los cefalópodos tienen neuronas en sus tentáculos, son capaces de cambiar instantáneamente de forma, tienen sangre azul y pueden ver la luz polarizada.

Cognición extendida: las arañas piensan a través de sus telarañas

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/18/2017

El fascinante mundo de las telarañas, los instrumentos de vibración cognitiva de las arañas

La emergente rama de la cognición extendida muestra cómo los procesos cognitivos, de memoria, aprendizaje y quizás autoconciencia, no están restringidos al cerebro o incluso al cuerpo en sentido estricto. Un fascinante estudio investigó la forma en la que las arañas utilizan sus telarañas como parte de una cognición extensa.

Según los investigadores, la telaraña como extensión cognitiva promueve ciertas conductas grupales y estimula la innovación a través de la conectividad cognitiva. Las estructuras de seda funcionan "como extensiones de los órganos perceptuales de las arañas, aumentando la sensibilidad a través de la amplificación o del atenuamiento de vibraciones particulares, lo cual les permite detectar movimientos del sustrato a cierta distancia". Las telarañas son instrumentos de cognición que transmiten vibraciones musicales, como ha mostrado otro estudio:

Las arañas que habitan en telarañas tienen una vista muy pobre y dependen casi exclusivamente de las vibraciones de sus redes para "ver" el mundo. Los patrones musicales que emergen de sus telarañas afinadas les proveen información crucial sobre el tipo de presa que han atrapado, los predadores que se acercan, así como las cualidades de sus posibles parejas. Las arañas cuidadosamente ingenian sus telarañas con un rango amplio de sedas para controlar su arquitectura, tensión y dureza, lo cual es análogo a construir y afinar un instrumento musical.

Las arañas saltarinas, por ejemplo, utilizan señales vibratorias alternativas en sus telas según el tamaño de su presa, en formas de agresión a través de mimesis. Otras arañas reciben estas vibraciones y atacan presas ficticias, lo cual hace que caigan enredadas en la telaraña. Los investigadores han notado que las arañas son capaces de llevar su atención selectivamente a ciertas áreas de las telarañas para modularlas. La tensión de las telas es regulada según qué tipo de presas se quiere atender. Algunas arañas incluso eligen su hábitat conforme a los ambientes que mejor transmitan sus vibraciones, como si fueran productores de audio eligiendo un estudio. De manera notable, cuando se les administran sustancias psicodélicas u otras drogas, las arañas alteran la arquitectura de sus telarañas, y se ha notado que algunos parásitos inyectan sustancias a las arañas para que construyan telarañas que ellos mismos pueden explotar, en un metacontrol mental.

La conclusión es que las telarañas procesan información de manera adaptativa y le imparten significado dentro de un sistema todoabarcante.