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Moore explica por qué estos son los 5 magos y ocultistas más relevantes de la historia

Alan Moore es el gran mago de la cultura popular moderna, en un mundo en el cual las grandes operaciones mágicas (de brujería masiva) han pasado al reino del cine y la publicidad. Recientemente Moore enlistó su top 5 de magos y místicos de la historia para The Confidentials de Liverpool. La lista es interesante, aunque sin duda refleja un profundo sesgo a favor de la magia de la isla británica.

 

1. Alejandro de Abonutico (105-170)

Este gnóstico y taumaturgo griego del mar Negro es rescatado por Moore, quizás porque es una especie de caballo negro de la magia. Alejandro fue considerado un falso profeta, un charlatán y hasta un pedófilo por su rival Luciano de Samósata. Moore nos dice que pese a lo oscuro de esta figura, lo más probable es que era un pitagórico que practicaba, como más tarde Jámblico, la animación de las estatuas. Esta meditación consistía en contemplar una estatua o una imagen de una deidad hasta que se le implantaba al objeto la esencia de la deidad, lo cual permitía un estado de comunión mística (curiosamente, esto tiene un claro parangón con las meditaciones del budismo tántrico). Alejandro parece haber sido un innovador de la magia, incorporando la ventriloquia y la habilidades escénicas para crear sus propios misterios iniciáticos ("los cuales debieron haber sido precursores de los modernos festivales musicales"). Así logró producir al dios-serpiente Glycon: "una teología HD en la que la imagen era capaz de moverse y responder", dice Moore.

Alejandro de Abonutico logró instaurar el culto de esta deidad durante 150 años, algo que le genera muchos puntos en la mente de Moore.

 

2. Dr. John Dee (1527-1609)  

De Dee, la figura en la que parece haberse  inspirado Shakespeare para su Próspero y Marlowe para su Fausto, Moore nos dice que fue el primer agente 007. Moore mantiene que Dee "fue el más creativo e influyente practicante de magia que jamás ha existido". Consejero y astrólogo de la reina Isabel I, Dee acuñó el término "imperio britanico", escribió el libro de navegación en el cual se basó la potencia marítima de Gran Bretaña y fue instrumental en el plan de colonizar América.

Dee trabajó junto con Edward Kelly en una comunicación con una especie de ángeles, los cuales les revelaron su propio lenguaje (el enoquiano) y les otorgaron enigmáticas claves para controlar espíritus. Curiosamente, algunos expertos mantienen que Kelly era quien estaba verdaderamente iluminado.

 

3. William Blake (1757-1827)

Moore tiene una profunda conexión con Blake y lo llama "el creador cósmico" que se basó en su propio dictum: "Debo crear mi propio sistema o seré esclavizado por el de otro hombre". Blake fue un pionero y vio en la industrialización a "los molinos satánicos", la mentalidad mecánica que acabaría con la divina imaginación. Moore rescata este aspecto de Blake, quien más allá de sus visiones místicas, de cifrar en sus poemas una visión fractal del cosmos, fue "radical políticamente", y un santo que "no podía tolerar la crueldad a los animales o a las personas".

 

4. Aleister Crowley (1875-1947)  

De Crowley, Moore comenta que es "el más maligno de los villanos de la pantomima". Moore dice que le hubiera gustado evitar a Crowley en la lista, pero siendo honesto es imposible: "Su experiencia práctica en la magia es obviamente vasta, y su explicación de ella es usualmente tan accesible y lúcida como cualquiera podría concebir". Moore elogia el Tarot de Thoth, que Crowley creó junto con Lady Frieda Harris y es, en su opinión, el mejor. Como también sugirió Manly P. Hall, Moore señala que Crowley pudo haber sido realmente alguien magnífico en el ocultismo (y como poeta) si no hubiera mantenido su farsa satánica, todo su show de ser el hombre más maligno del mundo. Al parecer Crowley nunca superó el deseo adolescente de llamar la atención. Para los neutrales, al menos esto produjo una gran cantidad de entretenimiento.

 

5. Austin Osman Spare (1886-1956)

Osman Spare fue contemporáneo de Crowley --se encontraron en alguna ocasión, pero Spare desdeñó los intentos de seducción de la Bestia. Moore sugiere que Austin Spare es el único verdadero sucesor de Blake, y es que además de sus operaciones mágicas, Spare fue un gran pintor e incluso desarrolló técnicas para servirse del inconsciente como un vehículo de creatividad, prefigurando a los surrealistas. Fue "un santo salvaje de Londres".  

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¿No quieres enfermarte? Haz como los romanos y combate el malestar con amuletos de penes voladores (FOTOS)

Magia y Metafísica

Por: pijamasurf - 04/07/2017

Falos voladores gigantes --llamados "fascinum"-- eran usados para alejar enfermedades. Curiosamente este es el origen de lo fascinante: lo mágico-fálico

En la cúspide del paganismo y mucho antes de la ciencia dura los romanos optaban por soluciones más creativas y variadas para combatir las enfermedades, algunas de las cuales parecían ser completamente misteriosas. Una solución que ha documentado el blog Atlas Obscura es el uso de amuletos de penes gigantes voladores, los cuales eran usados frecuentemente con campanas y sonajas --el pene volador se hacía sonar en el viento-- como un recurso apotropaico.

Estas figuras eran llamadas fascinum o penes divinos, usados para evitar el mal de ojo, entre otras cosas. Diversos historiadores explican el poder simbólico y mágico de los amuletos fálicos argumentado que tenían que ver con la fertilidad --esta es una especie de reduccionismo que se encuentra frecuentemente en la antropología y la mitología, donde todo tiene que ver con la fertilidad. Los amuletos también eran utilizados por los niños, ya que éstos eran especialmente vulnerables a las enfermedades; de hecho, el dios fálico Fascinus era el protector de los niños. Plinio el Viejo nos da una clave sobre el simbolismo de los fascinum: "Es la imagen de esta divinidad la cual está adherida al carro triunfal del general victorioso, protegiéndolo, como un médico atento, en contra de los efectos de la envidia". El falo es un símbolo de la victoria, de la vida en sí misma que conquista.

Los romanos y los griegos son algunos entre muchos otros pueblos que han divinizado y utilizado el falo como un símbolo mágico-religioso; quizás el ejemplo más abundante es el falo de Shiva, el Shiva-lingam.

El hecho de que sean voladores podría tener que ver con una doble fuerza cifrada en que la palabra griega para "ala" servía como eufemismo de "falo". Así, un hombre podía hablar de su "ala" cuando su miembro se había alzo, algo que puede extenderse y vincularse con las alas de Eros o Cupido. El amor necesita alas. 

El término fascinum significa "magia" o "encantamiento", pero algunos historiadores notan la semejanza con el término "bascanum" o "bascinare", que significa el pene erecto. Se ha sugerido que nuestra palabra "fascinación" tiene este doble origen de falo y magia, lo cual explica la fascinación que existe en nuestra cultura por el falo. Pascal Quignard sugiere que existe una fascinación connatural por lo fálico; el ser humano es el resultado de un acto creativo que no presenció, del cual el falo es la directa representación. Esta curiosidad por el propio origen desconocido se erige en el falo, de aquí la fascinación. 

Ahora bien, si el poder de la fertilidad y la victoria está en el falo, ciertamente también lo está en la vagina y en las representaciones femeninas como las Venus de amplias caderas o los yonis de Shakti, por lo cual podríamos también, para ser incluyentes y abarcar todo el espectro apotropaico, servirnos de vaginas subterráneas, de cuevas y cuencos protectores para sintonizar la medicina y la sanación de la Tierra.