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La fascinante relación entre el autismo y las habilidades musicales

Ciencia

Por: Pijama Surf - 05/19/2017

Estudios recientes muestran que las personas con autismo perciben un mayor rango de tonos

En 1912 el suizo Eugen Bleuler acuñó por primera vez el término autista, el cual construyó a partir del griego αὐτὀς (autos) que significa "uno mismo". Desde entonces, esta enfermedad comenzó a estudiarse cada vez más, y aunque queda bastante camino por resolver, hoy sabemos que se trata de un trastorno en el neurodesarrollo prenatal (el cual se manifiesta entre los primeros 2 años de vida) con fenómenos como la poca o casi nula interacción social y un comportamiento repetitivo y restringido, entre otros.

Quizás, a simple vista, lo que más caracteriza a una persona autista (como bien señaló Bleuler) es que se encuentra sumamente inmersa en su mundo, uno que asociamos a su interior, aunque estudios recientes muestran que también está altamente vinculada al exterior, ya que su manera de percibir es distinta.

Respecto a la música, se sabe que muchos de ellos pueden desarrollar un genio musical y el vínculo no es azaroso: en algunas investigaciones recientes se ha descubierto que las personas con autismo son mucho más sensibles a los sonidos y tienen una mayor capacidad para distinguir un mayor rango de tonos.

En un nuevo estudio del Centre for Research in Autism and Education del UCL Institute of Education de Gran Bretaña se encontró que los individuos autistas verdaderamente desarrollan una capacidad auditiva mucho más elevada que el resto. Según las conclusiones de la investigación, el autismo “realza la discernimiento de tonos, y aumenta la capacidad de percepción auditiva”.

Para este estudio se analizó la reacción de 40 personas, 20 de ellas con autismo y 20 sin éste, todas entre un rango de 17 y 34 años. En el primer ejercicio, los participantes fueron expuestos a grabaciones de sonidos de animales; entre éstos se jugó con un sonido que podía confundirse con los ladridos de un perro o los rugidos de un león: los individuos con autismo tuvieron un puntaje mucho mayor respecto a la distinción contundente de sonidos. También se les mostró un audio de una fiesta donde las conversaciones eran casi imperceptibles; los participantes debían seguir el flujo de las mismas y se les preguntó el desenlace de la última; el 47% de las personas con autismo pudieron discernir la frase, mientras que sólo el 12% de aquellos sin esta enfermedad lo consiguieron.

En conclusión, los autistas suelen disfrutar de la música con tonos más ecuánimes. Estas investigaciones abren el espectro de factores a estudiar para comprender mejor las diferencias perceptuales de estas personas, lo que se traduce en tratamientos más apropiados y en una mejor comprensión sobre cómo el exterior les afecta de maneras inimaginables para nosotros.

Estudios confirman que el mes en que naces influye en tu personalidad y carácter

Ciencia

Por: Pijama Surf - 05/19/2017

Más allá de los horóscopos, estudios científicos revelan cómo estamos influenciados por la naturaleza

Desde la antigüedad, el hombre ha observado el cielo y estudiado las correspondencias de los astros con la época en que se vive, estación en que se nace o se cultiva, etc., El método actual más conocido respecto al estudio de la ubicación de los astros y su vínculo con la historia personal es la astrología, que juega más en el mundo del azar y no es considerada como una ciencia formal.

Pero, más allá del horóscopo (cuyas raíces etimológicas provienen del griego hora-hora y skopeo-examinar), distintos estudios recientes explican cómo la época del año crea patrones en la personalidad de sus "hijos", los bebés que nacieron en ella.

Un estudio presentado en Berlín en el European College of CNP Congress en el 2014, realizado a 400 personas, apunta:

Estudios bioquímicos muestran que la estación en la que naces influencia la generación de cierto tipo de transmisores, como la dopamina y serotonina. (…) Esto nos lleva a entender que la estación de nacimiento tiene un efecto más prolongado en la vida. Nuestro trabajo fue aplicado a 400 personas y analizamos sus fechas de nacimiento y sus tipo de personalidades. Básicamente, parece que la estación en la que naces influencia la probabilidad, o no, de que desarrolles ciertos desórdenes de ánimo. (…) No podemos decir aún los mecanismos involucrados. Lo que estamos buscando ahora es encontrar marcas genéticas vinculadas con la fecha de nacimiento y los desórdenes anímicos.

Según esta investigación, las personas que nacen en verano tienden más a tener cambios de ánimo repentinos, en comparación con los que nacen en invierno. También, los individuos que nacen en verano suelen ser extremadamente positivos. Por su parte, las personas nacidas en otoño suelen ser menos depresivas que las nacidas en invierno, y estas últimas tienden a un temperamento menos irritable que los que nacen en cualquier otra época del año.

La estación en la que naces no sólo influye en tu temperamento sino también en tus hábitos. Por ejemplo, los nacidos en verano son más propensos a acostarse más tarde y los que nacen en invierno suelen irse a dormir más temprano, según un estudio del 2014 presentado en la US National Library of Medicine.

La complejidad de lo existente y su interdependencia es sorprendente. Y, más allá de escudar nuestros defectos o virtudes en factores externos, este tipo de descubrimientos confirman lo que intuitivamente muchas culturas desarrollaron hace miles de años: un riguroso análisis de interrelación de la realidad desde un enfoque no antropocéntrico.