*

X

Así es como el consumo de alcohol afecta las relaciones de pareja a largo plazo

Ciencia

Por: Pijama Surf - 07/12/2017

Un estudio de la Universidad de Michigan arroja interesantes resultados sobre la relación entre el consumo de alcohol en una relación y su nivel de satisfacción

Es verdad: en el amor de una pareja influye una diversidad de indicadores casi irrastreables. Que una relación dure, quizá primero comience con cualidades como el respeto o la madurez de entender que el romance siempre bajará de nivel, con aprender a vivir el amor desde la cotidianidad, más allá del romance explosivo e inicial.

Los elementos de la ecuación, sin embargo, son mucho más complejos. Y entre ellos destaca también el consumo de sustancias, la relación que tenemos con ellas. Sobre el consumo del alcohol en pareja, un estudio de la Universidad de Michigan ha arrojado interesantes resultados respecto a su relación con parejas duraderas.

El análisis incluyó una muestra de 4 mil 864 parejas con más de 33 años juntos, todos arriba de los 50 años. Los resultados apuntan a que las parejas cuyo consumo de alcohol es similar son más felices. Lo anterior incluye tanto a los que toman como a los abstemios. Las personas que beben juntas suelen estar también más satisfechas.

En una entrevista para Reuters la doctora Kira Birditt, de la Universidad de Michigan, advirtió:

Los resultados no sugieren que las parejas deberían beber más, o cambiar la manera en que beben. (…) No sugerimos una respuesta de por qué pasa lo que pasa, pero podría ser que las personas que hacen actividades de esparcimiento juntas tinene una mejor calidad de matrimonio.

Lo anterior apunta a que no es el alcohol en sí lo que determina la satisfacción, sino el hecho de compartir cosas juntos, lo cual también aplica en el caso del abstencionismo. Ahora, el análisis también indica que cuando uno de los dos involucrados bebe más, o bien, uno es abstemio y el otro no, la satisfacción es menor.

En el caso de los que toman mucho, como cualquier exceso, ello merma la estabilidad de la pareja, así como de cualquier relación personal.

El antecesor del LSD provocó una epidemia que acabó con 40 mil personas

Ciencia

Por: PijamaSurf - 07/12/2017

Desde el siglo IX en Europa Central, hasta 1960 en Etiopía, el cornezuelo fue el responsable de propagar el ergotismo (del francés "ergot", que quiere decir "espolón", como sinónimo del hongo)

El ácido lisérgico, uno de los componentes fundamentales de alcaloides del cornezuelo de centeno y de la dietilamida de ácido lisérgico (LSD, por sus siglas en inglés), se caracteriza por provocar visiones, pesadillas y una enfermedad similar a la peste: el ergotismo. Fue, de hecho, causante de 60 mil muertes en la Castilla de la Edad Media. 

Esta comunidad española, en su momento la potencia económica de Europa, solía ser la principal productora de cereales en la península ibérica. Entre los productos más consumidos por el vulgo debido a su económico precio se encontraba el centeno, del cual surgían unas pequeñas protuberancias llamadas cornezuelos que se desarrollaban en sus espigas. Se trataba de unos hongos de colores blanquecinos y eventualmente negroazulados, los cuales provocaron una epidemia que se comparó con la peste por el alto costo de vidas que produjo, así como por la prolongación temporal con la que impactó en la población. Desde el siglo IX en Europa Central, hasta 1960 en Etiopía, el cornezuelo fue el responsable de propagar el ergotismo –del francés ergot, que quiere decir “espolón”, como sinónimo del hongo.

El ergotismo empezó causando gangrena tanto en las patas como en las colas de los animales, reduciendo la producción de leche e incrementando la tasa de muerte de los mismos; después, los humanos que consumían el cornezuelo a través del pan de centeno solían ser víctimas no sólo de gangrena, quemazón y dolores en las extremidades sino también de alucinaciones, convulsiones y trastornos de la personalidad. En su momento, de hecho, se acusó a los afectados de hechicería, pues las alteraciones mentales eran vistas como prácticas del Diablo, así como de sufrir algún castigo divino debido a los ardores del “fuego sagrado”. Al ergotismo se le llamó también y por consecuencia “el fuego de San Antonio”, pues en 1093 un noble del sureste francés, Gaston de la Valloire, fundó con su hijo Girondo la orden de los Hermanos Hospitalarios de San Antonio. Ahí, en estos hôpitaux des démembrés (hospital de los desemembrados), se curaba a los enfermos de ergotismo y se exhibía como ofrenda los brazos, manos, pies y piernas que se habían amputado. 

Estos hospitales fueron un éxito pues no solían alimentar a los afectados con pan de centeno (sino con pan de trigo), por lo que la incidencia de enfermos se redujo considerablemente. Entre otros menjurjes para reducir los síntomas del ergotismo estuvo el “agua de San Antonio” (una mezcla de manteca de cerdo que se untaba en las heridas), así como el “vino de San Antonio” (elaborado con vides cultivadas y fermentado en reliquias del santo). Pero no fue sino hasta 800 años más tarde –en el siglo XVII– que el médico francés Thuillier relacionó el cornezuelo del centeno con el ergotismo; desgraciadamente, en 1926 hubo otra epidemia en los Montes Urales, en la antigua Unión Soviética, y en 1960 en Etiopía. Ahora sólo queda preguntarse: ¿es este el efecto tan temido del LSD?