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La ciencia advierte que todos deberíamos poder tomar siestas en la oficina

Salud

Por: pijamasurf - 07/07/2017

Tomar una siesta durante la jornada laboral puede hacerte mucho más productivo y estar más alerta

El paradigma de la productividad que se adoptó hace ya varias décadas condenaría profundamente la posibilidad, o mejor dicho el beneficio, de que los empleados tengan derecho a tomar siestas durante las horas laborales. Sin embargo, la ciencia ha comprobado que tomar una siesta táctica en medio de tu jornada de trabajo puede ser completamente benéfico para tu productividad y concentración. 

Un estudio reciente, publicado en Nature Neuroscience, advierte que una siesta de entre 30 y 60 minutos puede frenar el deterioro cognitivo y energético que muchos experimentamos durante la jornada. El autor de dicho estudio, el doctor Mednick, revela que pudo comprobar que una siesta de esa duración ayuda a que una persona esté más alerta, recuerde mejor las cosas y goce de una mayor capacidad de aprendizaje. De hecho, aquellas personas que practican la "siesta laboral", aunque con una duración no mayor a 1 hora, resultaron más productivas y eficientes que quienes, por el contrario, dedicaron cada minuto de la jornada a estar resolviendo pendientes o "produciendo".

Por cierto, en el caso de las mujeres los resultados fueron aún más notables. Esperemos que este tipo de aportaciones científicas ayuden a moldear una cultura laboral distinta, más sensible, más sana y, además, más efectiva.

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Esta animación explora el universo de placer del clítoris

Le Clitoris es un multipremiado documental animado que nos llama a mirar de manera relajada el clítoris, su historia y su peculiaridad fabulosa como el único órgano dedicado exclusivamente al placer. Y es que el clítoris, que tanto ha sufrido en el patriarcado, es un órgano extraordinario, en algunos aspectos similares al pene, sólo que mucho más rico en terminaciones nerviosas, generalmente más grande y sin una función reproductiva.

El documental, realizado por un equipo de Montreal, nos señala que "lo que se ve es como un iceberg", apenas la punta de un universo de placer. El clítoris se extiende en la profundidad de su excitación. Si bien fue reconocido y visto de manera positiva en la antigüedad, donde el orgasmo femenino era recomendado, no fue identificado oficialmente hasta 1559 por el cirujano Realdo Colombo, algo así como el Colón de la geografía femenina. No obstante, el clítoris ha sido víctima de la politización del cuerpo, particularmente de la visión de la Iglesia y de la psicología freudiana, a partir de que en el siglo XIX se declaró que era un órgano inútil. De aquí, también, que se creara la idea de que el orgasmo y el pacer debían venir de la penetración vaginal, subsirviente al pene.

El poeta Octavio Paz se refirió al clítoris con derroche estético: "un obstinado botón eréctil escondido entre pliegues chorreantes", y también como "un rubí" y "una gota de fuego engastada en la noche" del pubis.

Por suerte, hoy en día el clítoris se empieza a reconocer y a celebrar cada vez más.