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6 síntomas de relación de pareja tóxica (y qué se puede hacer para solucionarlo)

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 08/18/2017

En las últimas décadas, los especialistas en la salud emocional y relacional han considerado que existen conductas y premisas culturales que fomentan relaciones cargadas de celos excesivos, insultos, negligencia emocional, humillaciones, sumisión y violencia física, entre otros

En su libro La revolución de la pareja, el psicoterapeuta Rubén González Vera habla sobre la importancia de educarse a nivel emocional para desarrollar una relación de pareja saludable, y dedicarse a ella con el mismo desempeño e inversión con que se realiza la educación profesional. De lo contrario existe un alto riesgo de caer en falsas premisas del amor, resultando en muchas malas interpretaciones, traumas, inseguridades, rencores… Y pese a lo que siempre nos dijeron nuestros padres  y películas, que el amor todo lo puede, la realidad es que no es así: uno termina envuelto en una relación de pareja tóxica que, a la larga, merma la esencia y el bienestar tanto de uno como de una familia entera.

En las últimas décadas, los especialistas en la salud emocional y relacional han considerado que existen conductas y premisas culturales que fomentan relaciones cargadas de celos excesivos, insultos, negligencia emocional, humillaciones, sumisión y violencia física, entre otros. Desgraciadamente, tienden a normalizarse en la relación al tildarse de “conductas románticas” porque “es una manera de demostrar el amor”.

Una manera de descubrir si se está en una relación tóxica es ser sincero con uno mismo y observar si alguno de estos síntomas forman parte de la vida en pareja:

 

– Hay un “Pero tú lo has hecho también/peor”

Se trata de un fenómeno en el que ambos miembros continúan reclamando y culpando los errores que el otro cometió semanas, meses o años atrás. Por ejemplo, puede que A reclame semanalmente una conducta seductora que B realizó años atrás, y B le reclame a A sobre la manera de relacionarse con algún compañero de trabajo. Ambos actúan con la intención de remover su “derecho a estar celosos”. Sin embargo, esta dinámica posee su base en el abuso de poder, en donde uno pretender tener el control sobre el otro mediante la manipulación y el sentido de culpa o vergüenza. En caso de que se prolongue durante mucho tiempo, la pareja no sólo vivirá en una sensación de desgaste energético y emocional, sino que cualquier mínimo error o malinterpretación será pretexto de debacles.

En su lugar, los terapeutas de pareja recomiendan que cada persona aprenda a elaborar y regular aquella acción que los lastimó de manera individual. Es decir que si hubo una conducta de A que lastimó a B, el primero puede esforzarse para remediar el daño y el segundo, para superar el dolor lo más pronto posible.

 

– Tener conductas pasivoagresivas

Es decir, en vez de ser directos y claros con aquello que puede estar molestando, uno de los miembros de la pareja puede hacer comentarios –a veces bajo la excusa de ser broma– que nos hagan sentir humillados, insultados o nos culpen de alguna conducta. Los terapeutas de pareja recomiendan hablar de manera abierta acerca de los sentimientos y sus deseos, recalcando que el otro no es responsable ni está obligado a cumplirlos, sólo puede apoyar con su amor y esfuerzo hacia el bienestar mayor de la relación.

 

– Hay amenazas de ruptura o de vida

Ante el menor roce, crítica o queja, surge la amenaza de terminar la relación. Por ejemplo, cuando A siente que B está siendo frío, en vez de comentar “Siento que a veces eres frío”, expresa “No puedo salir con alguien que es frío conmigo todo el tiempo”. Este tipo de comentarios no sólo fomentan el chantaje emocional sino también una cantidad desbordante de estrés, crisis, inseguridad y manipulación.

Es normal y saludable molestarse con la pareja, pues se trata de la interacción entre dos seres humanos. Por ello es indispensable aprender a comunicar esos pensamientos y sentimientos negativos sin la intención de lastimar ni lastimarse más, y más aún, poder comprender que el compromiso con una persona es diferente a verse obligado a disfrutar cada parte de la pareja. Es decir, uno puede ser eternamente devoto a alguien y enojarse con él/ella en ocasiones.

 

– Culpar a la pareja de las emociones y reacciones propias

Supongamos que uno pasó un mal día en el trabajo y la pareja no se encuentra tampoco en el mejor de los estados. Es común resentir el trato del otro como insensible y, por lo tanto, actuar en función de esa interpretación. No obstante, culpar a las parejas de las acciones y sentimientos de uno tiende a ser un “estira y afloja” hasta derivar en una pelea. Uno sólo es responsable de las emociones y acciones propias. Eso incluye ser capaces de manifestar verbalmente deseos y necesidades y pedir y cuidados; de esa manera, uno se puede volver responsable de las propias emociones y así notar la diferencia entre apoyar y verse obligado a apoyar a la pareja. De lo contrario, se tiene el riesgo de caer en un circuito de codependencia, cargado de resentimiento y expectativas sin cumplir.

 

– Hacer escenas de celos

Los celos, en exceso, siempre son tóxicos. Las pláticas, flirteos, tocamientos, llamadas, textos, salidas, pueden ser causa de celos. Sin embargo, al hablar sobre celos surgen preguntas como: ¿acaso la pareja no tiene un pasado y la misma libertad de uno para vincularse con distintas personas?, ¿acaso no confiamos en que la elección que uno mismo hizo es la adecuada, y por lo tanto elegimos a una persona leal a la relación?, entre otros.

 

– Comprar las soluciones a los problemas de pareja

Es común que ante una serie de conflictos, la pareja decida casarse o tener un hijo. Si bien la excitación del principio puede generar adrenalina, el evento no desaparecerá mágicamente el problema y en su lugar brindará precedentes insalubres en la relación. Por ello es siempre recomendable comunicarse para resolver un problema; y si, por ejemplo, la confianza se rompió, se puede volver a construir con acciones de intimidad, comunicación y aprecio.

El 8 de agosto es el Día Internacional del Orgasmo Femenino (algunos datos claves para celebrar)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 08/18/2017

Celebra apropiadamente (con orgasmos femeninos) este Día Internacional, tomando en cuenta algunos puntos claves

En un año calendárico en el que se agolpan innumerables festividades, una de las más placenteras (en potencia, al menos) es el Día Internacional del Orgasmo Femenino, celebrado el 8 de agosto en diferentes partes del mundo desde el 2006. 

Esta fecha tiene un origen un tanto colorido, habiéndose iniciado en Brasil en el 2006, aparentemente como iniciativa del concejal del poblado de Esperantina, Arimateio Dantas, quien dedicó el día a su esposa e impulsó un comunicado supuestamente compulsorio con el que instaba a los habitantes de este pueblo a hacer un esfuerzo máximo para lograr que sus parejas femeninas llegaran al clímax. Se ha especulado, en tono de broma, que la iniciativa partió de un deseo compensatorio del concejal. De cualquier manera, la fecha se ha galvanizado y actualmente se difunde a escala masiva internacionalmente, acaso enfatizando la importancia de una cultura sexual que se ocupe del placer femenino, históricamente relegado. La fecha se diferencia del 31 de julio, que es el Día Mundial del Orgasmo, un día creado por una marca de lencería.

Diversos estudios muestran que las mujeres no suelen alcanzar el orgasmo con la misma frecuencia en las relaciones heterosexuales; esto, en gran medida, debido a una sexualidad basada sobre todo en la penetración vaginal. Cuando la mujer recibe sexo oral o estimulación manual del clítoris, las cifras se emparejan más. Los expertos recomiendan no escatimar en el coqueteo previo, crear un estado de relajación --que puede ser promovido por un masaje de cuerpo completo-- y llevar la atención al clítoris, el cual puede ser estimulado suavemente con la lengua, los dedos y otras partes del cuerpo. Asimismo se recomienda intercalar besos profundos, algo que forma parte de los tres movimientos que los científicos han determinado que producen con mayor eficacia el orgasmo femenino (puedes leer aquí sobre las recomendaciones que hace la ciencia para asegurar el orgasmo femenino).

Esta fecha ha cobrado en Escandinavia una veta educativa, ya que se usa para rendir homenaje a mujeres pioneras de distintas épocas que han ayudado a combatir prejuicios y concientizar en torno a los derechos de las mujeres. 

Participar en las celebraciones de este día tiene una única condición: proporcionar orgasmos a las mujeres que te rodean (incluyéndote a ti misma, si es el caso). Esto es, por supuesto, no más que un buen pretexto para llenar la sexualidad, y en general nuestras actividades, de un aspecto lúdico y exploratorio, lo cual podemos continuar haciendo cualquier día y con más frecuencia.