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A lo largo de la Historia occidental ha habido mujeres filósofas que, gozando de cierta seguridad económica y de un espacio para sí, cambiaron el curso tanto de los hechos históricos como de los movimientos filosóficos en diversas regiones del mundo

En su libro Un cuarto propio (1929), Virginia Wolff habla acerca de la impactante diferencia entre la novela y la realidad cuando se habla de la mujer. Mientras en las novelas que los hombres escriben, “nos las imaginaríamos como un ser de mayor importancia; muy cambiante; heroica y mezquina, espléndida y sórdida; infinitamente hermosa y horrible en extremo; tan grande como un hombre, tal vez mayor”; en la realidad, “las encerraban con llave, las castigaban y las tiraban por el suelo. […] Eran las esclavas de cualquier muchacho obligado por sus padres a ponerle un anillo en el dedo. […] Apenas sabían leer, apenas deletrear y eran propiedad de su marido”. Esta diferencia estaba marcada no sólo por la ficción, sino también por la disponibilidad del dinero y de un espacio personal para dar rienda suelta a la cultura, a la diversidad, al pensamiento.

A lo largo de la Historia occidental ha habido mujeres filósofas que, gozando de cierta seguridad económica y de un espacio para sí, cambiaron el curso tanto de los hechos históricos como de los movimientos filosóficos en diversas regiones del mundo. Aquí te compartimos la historia de cinco de ellas:

 

– Simone de Beauvoir (1908-1986)

Existencialista, marxista y fundadora de la segunda ola del feminismo. De Beauvoir es la autora de numerosos libros, como El segundo sexo, La ética de la ambigüedad, Memorias de una joven formal, La mujer rota y Todos los hombres somos mortales, entre otros. Criticó analíticamente ciertas prácticas de la sociedad, como el amor romántico y el matrimonio.

 

– Hannah Arendt (1906-1975)

Si bien ella misma no se consideraba filósofa, Arendt escapó de Vichy, Francia, para llegar a Nueva York, EEUU, en donde escribió numerosos ensayos sobre el totalitarismo. Su opus magnum fue Los orígenes del totalitarismo, en la cual analizó y explicó cómo este tipo de gobiernos alcanzan el poder, mientras que en su obra Eichmann en Jerusalén habla acerca de cómo un hombre promedio es capaz de hacer daño si tiene las condiciones adecuadas para ello.

 

– Philippa Foot (1920-2010)

Filósofa inglesa que revivió el pensamiento aristotélico. Su trabajo sobre ética describió el trolley problem –un experimento social enfocado en la psicología moral. Entre sus principales obras se encuentra Virtudes y vicios.

 

– Mary Wollstonecraft (1759-1797)

Hija de Lord Byron y madre de Mary Shelley, esta filósofa inglesa escribió Una vindicación de los derechos del hombre y Una vindicación de los derechos de la mujer, argumentando a favor de la educación de las mujeres. Hay quienes consideran que se trata de la primera filósofa feminista.

 

– Carol Gilligan (1936)

Fundadora de la escuela de la ética del cuidado, al trabajo de Gilligan se le ha tildado como “el pequeño libro que empezó una revolución” –principalmente su libro En una voz diferente. Ella cuestiona los valores de los estándares universales de la moralidad, tales como la justicia y el deber, a los cuales juzga de impersonales y distantes de los problemas. En su lugar, Gilligan propone poner en consideración dentro de la balanza las relaciones y su interdependencia en las acciones morales.

10 puntos claves para evitar enojarte y mantener la calma tomados de la sabiduría de los estoicos

Filosofía

Por: pijamasurf - 10/31/2017

Una guía estoica para no perder los estribos en ninguna situación

Séneca, uno de los filósofos estoicos más reconocidos, escribió el texto Sobre el enojo, en el que lidia con el problema de perder los estribos, aplicando la entereza y la ecuanimidad, que es la característica esencial de este grupo filosófico. Sugiere ahí que el enojo es una locura temporal y, aunque puede ser justificado, no debemos actuar impulsivamente bajo su trance, ya que el enojo compromete nuestro juicio con una enorme intensidad.

El profesor de filosofía Massimo Pigliucci, autor del reciente libro How to Be a Stoic: Ancient Wisdom for Modern Living, señala que aunque algunas personas sugieren que el enojo moderado es la respuesta adecuada para ciertas situaciones, los estoicos dirían que no existe tal cosa como enojo moderado, pues la moderación y el enojo son contradictorios. Así, el enojo nunca es la mejor respuesta a una situación. Se dice que el enojo puede ser una motivación para actuar, por ejemplo, cuando se siente indignación por una injusticia. Pero entonces, la motivación correcta no sería enojo -una cierta violencia, un cierto odio o un cierto deseo de venganza- sino la emoción positiva de desear ayudar o mejorar las cosas.

El enojo nunca es necesario y es casi siempre evitable. Y, como sugirió Marco Aurelio, cuando alguien hace algo malo, incluso algo peligroso, lo que uno debe hacer es "enseñarles, y mostrarles sin estar enojado" la forma correcta. Este es el reto, y para ayudarnos Pigliucci ha compilado una lista de 10 puntos basados en la sabiduría de Séneca pero adaptados al mundo actual, para evitar la locura temporal que es el enojo:

  • -Realiza meditación preventiva: piensa en qué situaciones suelen detonar tu enojo, y decide de antemano cómo lidiar con ellas.
  • -Pon atención a tu enojo tan sólo sientas los primeros síntomas. No esperes, o se saldrá de control.
  • -Júntate con personas serenas, lo más posible; evita personas irritables y enojonas. Los estados de ánimo son infecciosos.
  • -Toca un instrumento musical o practica de manera intencional una actividad que relaje tu mente. Una mente relajada no se enoja.
  • -Busca ambientes con colores agradables, no irritantes. Manipular las situaciones externas realmente afecta los estados internos.
  • -No te enfrasques en discusiones cuando estás cansado; en dicho estado tendrás una mayor tendencia a la irritación, la cual puede crecer y convertirse en enojo.
  • -Por lo mismo, tampoco empieces discusiones cuando estas hambriento o sediento.
  • -Ríete de ti mismo, esta es el arma principal en contra de la impredecibilidad del universo y la predecible bajeza de algunos humanos.
  • -Practica la distancia cognitiva (lo que Séneca llama "retardar" tu respuesta) saliendo a caminar o retirándote al baño, cualquier cosa que te permita tomarte un respiro de una situación tensa.
  • -Cambia tu cuerpo para cambiar tu mente: deliberadamente alenta tus pasos, baja tu tono de voz, impón a tu cuerpo los rasgos de una persona calmada.