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Así es como ha crecido la población mundial en 200 mil años (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 10/09/2017

¿Quieres ver cómo ha crecido la especie humana a lo largo de su historia?

Quien haya visto Matrix quizá recuerde un momento en el iracundo discurso del agente Smith en el que compara a la especie humana con un virus. En su intento de definir y entender nuestra naturaleza y nuestro comportamiento, Smith llega a la conclusión nada loable de que los seres humanos nos hemos expandido en el planeta no como los mamíferos o algunos otros animales, que suelen vivir en equilibrio con su entorno, sino más bien como virus, en especial por la singular conducta de destruir el ambiente en donde habitamos.

Matrix es un relato distópico, pero no por ello alejado de la realidad. Las palabras del agente Smith tienen una inesperada resonancia en el video que ahora compartimos, en el que se muestra cómo ha crecido la población humana desde que nuestra especie se conformó como tal, hace cerca de 200 mil años, tiempo en el cual hemos alcanzado la sorprendente cifra de 7 mil millones de personas.

Y si bien ese número es en sí mismo sorprendente, lo verdaderamente notable es que, si seguimos la animación, nos damos cuenta de que el crecimiento ha ocurrido exponencialmente sólo en los últimos 100 años, período en el cual una buena parte de la humanidad ha alcanzado ciertas condiciones mínimas de bienestar pero, al mismo tiempo, a través de un estilo de vida que tiene efectos claramente negativos en el equilibrio del planeta.

Al ver esta animación, en cierta forma es inevitable preguntarse hasta dónde llegará ese crecimiento de la población humana, y con qué consecuencias.

 

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La pornografía: ¿educador sexual o manipulador de información?

Sociedad

Por: PijamaSurf - 10/09/2017

"La pornificación de todo es el modelo de trabajo de la televisión comercial y de la publicidad en Internet"

La pornografía se ha convertido no sólo en una alternativa erótica para adultos, sino también en un educador sexual para muchos jóvenes. Gracias a esto, la incidencia de accidentes e infecciones relacionados con prácticas sexuales cargadas de ignorancia ha aumentado en hospitales y centros de salud. Por ejemplo, muchas mujeres y hombres entran por Urgencias al haberse introducido, sin tener información ni conocimiento adecuado, bolas chinas de manera dolorosa y errónea.

Sin embargo, el consumo –no informado, no regulado, no consciente– de la pornografía puede alcanzar niveles muy profundos en el inconsciente y los procesos neurológicos. Al ver una escena erótica en donde al simple tacto del dedo sobre el brazo, la mujer gime de placer, un chico o una chica puede considerar que esa es la conducta normal y esperada durante el acto sexual: no obstante, no hay conciencia de que la excitación requiere de un proceso que va desde la estimulación de las zonas erógenas –labios, cuello, pezones, piernas, vulva, pene…– hasta la plena atención en las sensaciones durante el acto.

Y conforme el consumo inconsciente del porno se va regularizando, los niveles de adrenalina generados se van asimilando en el sistema nervioso central del cerebro. Es decir, el sistema nervioso normaliza el acto sexual resultando en un mayor deseo y consumo, por lo que el efecto final es similar al de una droga. Aunque esto es una reacción neurológica normal ante los niveles de adrenalina, surge el problema cuando en el video se evidencian conductas agresivas pues se aprehenden, se replican y se vuelven adictivas. Por lo tanto, no nos queda más que preguntarnos: ¿cuáles son las consecuencias de estas imágenes en nuestros cerebros, mentes, corazones y sociedades?

En palabras de Andrew Brown, columnista de The Guardian, el problema de la pornografía radica no en los actos, sino en las actitudes. Para él, si en la adultez no se entiende bien el concepto de consenso (la aceptación consciente), ¿cómo es que podrán entenderlo chicos de 15 años que se ven presionados socialmente y no comprenden racionalmente lo que están viendo a través de la pantalla?

Brown dice:

La pornificación de todo es el modelo de trabajo de la televisión comercial y de la publicidad en Internet. No se trata tan sólo de sexo. Las fantasías de control, dominación y gratificación inmediata son ahora los ideales en la transacción comercial. Son lo que cada publicidad promete. […] Como el porno, se alimenta de un apetito que no puede ser saciado, uno que sólo crece con los fantasmas que nosotros alimentamos. Es por esta razón que la idea de fantasía puede ser altamente peligrosa para la comodidad de las personas solitarias. Ya sea una frustración sexual o política, la fantasía pornográfica ofrece una satisfacción que no puede disfrutarse en la vida real; sin embargo, la vida real no puede sustituirse por completo.

Con esto no se quiere satanizar el consumo de la pornografía, sino conscientizarlo para convertirlo en una herramienta útil para una salud sexual segura y plena. Para ello es importante darse cuenta de las actitudes agresivas, misóginas e incluso raciales que se normalizan a través de la cámara y a lo largo del acto sexual.