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Bastaría con sentarse, niños y adultos, en un sofá cómodo para relajarse, y empezar a sentir el cuerpo y cada una de sus sensaciones: cierren los ojos, presten atención al aire que entra y sale, y libérense de cualquier pensamiento de la mente

Para hablar sobre la violencia, criminalidad e inseguridad en algunos sitios, es inevitable no dirigir la mirada hacia la historia de vida del victimario. Muchos especialistas de la salud han propuesto modelos biopsicosociales para explicar las posibles causas que forjan las altas tasas de inseguridad. Por ejemplo, de acuerdo con psiquiatras y psicólogos, hay una correlación entre una crianza pobre en estímulos físicos (caricias), emocionales (muestras de afecto) o cognitivos (aprendizajes en general) y un bajo desarrollo de empatía y sentido de humanidad.

Por ello, esta ola enfocada en el bienestar emocional a nivel personal y social promueve una solución preventiva. Se trata de desarrollar empatía, amabilidad y cuidado social –también llamado metta, según los budistas– desde los primeros años de vida, para así generar conexiones neuronales mientras se generan conexiones sociales. Metta reencarna las nociones de cariño, amistad y amabilidad de las antiguas escrituras Pali, retoma los principios de la meditación, la recitación de mantras y el ofrecimiento de buenos pensamientos hacia uno, los otros y el universo.

El objetivo de metta en nuestras sociedades cada vez más fracturadas es enriquecer el sentido de unidad, es decir que al formar parte de un universo, no sólo somos responsables de su existencia y su mantenimiento, sino también de las consecuencias positivas y negativas de nuestras aciones. Esto, de alguna manera, va elevando nuestra capacidad de benevolencia, compasión y cariño innatos, hasta convertirla en una realidad cotidiana con impacto en la autoestima, en el enriquecimiento de los vínculos afectivos e incluso en el desempeño laboral.

Transmitir metta a las generaciones más jóvenes requiere más que palabras sobre el respeto hacia otras personas; también es indispensable realizarlo mediante acciones: se debe escoger un espacio silencioso –libre de distractores– y un momento del día en que se esté relajado, descansado y relativamente contento. La duración de esta práctica variará de acuerdo con la edad del niño y la facilidad que se tenga como adulto para la meditación; sin embargo, es seguro que conforme se vaya progresando en conjunto, los períodos serán cada vez menores y más fluidos.

Bastaría con sentarse, niños y adultos, en un sofá cómodo para relajarse, y empezar a sentir el cuerpo y cada una de sus sensaciones: cierren los ojos, presten atención al aire que entra y sale, y libérense de cualquier pensamiento de la mente.

Después de gozar de unos minutos de tranquilidad, pronuncien el mantra “Puedo ser feliz”. Al inhalar, formen una sonrisa ligera; al exhalar, piensen la frase que posibilita la felicidad. Esto no significa que se tenga que experimentar ese sentimiento en ese momento, sino jugar con el pensamiento y la posibilidad del deseo de felicidad personal. A continuación, siguiendo la misma rutina, se dirán las frases: “Puedo estar a salvo”, “Puedo ser fuerte” y “Puedo vivir en paz”. Cada frase requiere ser explicada como un método para sentirse seguros mediante la tranquilidad; la salud tanto física como mental requiere un ejercicio continuo, los problemas pueden presentarse pero no por eso debemos agobiarnos ante las dificultades, pues somos siempre merecedores de amor y podemos amar a aquellos que nos aman de regreso. Para finalizar, se puede cerrar la sesión preguntándose mutuamente cómo se sienten al practicar metta, qué es lo que más se disfruta en este proceso y si se liberó alguna angustia que estuviera presente en la mente.

Esta práctica, con el paso del tiempo, ayudará a brindarle un sentido positivo a los vínculos sociales –principalmente con las figuras del padre y la madre– y a desarrollar la empatía a lo largo de la vida. Después de todo, la interacción entre la meditación y el afecto tiene el poder de potenciar la regeneración de la plasticidad neuronal y, por lo tanto, de la salud plena de una persona.

Razones para voltear al cielo en esta segunda mitad de octubre

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 10/29/2017

Se sabe que las noches de octubre son las más bellas del año, ofreciendo múltiples oportunidades de salir a la ventana, mirar hacia el cielo y dejarse llevar por los fenómenos astronómicos

A lo largo de la historia de la humanidad se ha utilizado la información de los cielos para fundar los principios científicos y mitológicos de numerosas civilizaciones antiguas. Hoy, además de mostrarnos la magnificencia del universo como un reflejo impío de la realidad, ello resulta un método mesmerizante hacia la trascedencia espiritual.

Se sabe que las noches de octubre son las más bellas del año, ofreciendo múltiples oportunidades de salir a la ventana, mirar hacia el cielo y dejarse llevar por los fenómenos astronómicos. Conoce a continuación las mejores oportunidades para hacerlo en esta segunda mitad del mes:

– Deslumbrante luz zodiacal del 15 al 30 de octubre

Tanto la primavera como el otoño son las mejores temporadas del año para ser testigos de la luz zodiacal: se trata de un destello que ilumina la oscuridad de los cielos y está compuesto de polvo solar. De acuerdo con un estudio realizado en el 2010, el 85% del polvo fue causado por la fragmentación de los cometas de Júpiter.

– Urano, más azul que nunca, se acercará a la Tierra del 19 al 22 de octubre

El séptimo planeta de nuestro Sistema Solar se aproximará al planeta Tierra. Grande y brillante, se colocará a tan sólo 1.7 miles de millones de millas de nosotros. Esto permitirá verlo incluso sin un telescopio cerca.

– Oscuridad lúgubre durante la luna nueva del 19 de octubre

Gracias a la ausencia de la Luna, en el cielo se vislumbrará desde Urano hasta las galaxias, desde camas de estrellas hasta nebulosas.

– Lluvia de estrellas de las Oriónidas el 22 de octubre

Como resultado del pasaje del cometa Halley, la lluvia de estrellas tendrá su máximo esplendor en las primeras horas de la madrugada del 22 de octubre. Se podrá ver entre 10 y 20 –quizá entre 50 y 70– estrellas fugaces.

– La International Observe the Moon Night tendrá lugar el 28 de octubre

Se trata de una noche en la que se invita a observar a la Luna como un elemento de gran importancia para el planeta Tierra. A lo largo de miles de millones de años, este astro menor ha tenido influencia en la biodiversidad terrestre y la intensidad de las oleadas marítimas. Basta con salir de casa y mirar la grandeza de la Luna en octubre.