*

X

Sobre cómo tener menos cosas en casa mejora tu pensamiento

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 10/29/2017

Entre los beneficios de poseer menos bienes materiales está la reducción de los niveles de cortisol

Hay ocasiones en que la vida nos obliga a aprender a desapegarnos de los bienes materiales. A veces sucede mediante mudanzas hacia otro país, catástrofes naturales o grandes rupturas maritales; pero en otras, al buscar una manera de hallar un mayor bienestar general, se decide adentrarse en un mundo minimalista dentro del hogar.

Entre los beneficios de poseer menos bienes materiales está la reducción de los niveles de cortisol. Esto ha sido comprobado en un estudio de UCLA, en Estados Unidos, en donde se descubrió que el cerebro que se enfrenta a una sobreestimulación visual debido al exceso de objetos en el hogar, suele sobrecargar los corpúsculos sensoriales y en consecuencia causar una constante sensación de estrés. En los resultados de otra investigación, liderada por el Princeton University Neuroscience Institute, se explica que un campo visual con múltiples estímulos limita la habilidad de procesar la información e incrementa la posibilidad de distracción. En otras palabras, el estilo de vida de mayor orden en el hogar permite un mayor orden en otros procesos personales, como la toma de decisiones en torno a relaciones, actividades o carrera. Es decir, un hogar minimalista –e incluso el proceso de convertirlo en uno– nos ayuda a ser más críticos a la hora de tener que elegir qué tipo de trabajos aceptamos, qué tipo de relaciones queremos gozar, o qué camino profesional seguir a corto, mediano y largo plazo.

Sin embargo, ¿cómo llevar a cabo un estilo de vida con menor cantidad de bienes materiales? Según la gurú japonesa Marie Kondo, hay cinco maneras o pasos a realizar para limpiar el exceso en el hogar:

– Visualizar un compromiso con el desapego. Como si se tratase de un vínculo amoroso que requiere un trabajo y constancia a lo largo del tiempo, el desapego necesita un compromiso durante el resto de la vida.

– Imaginar un estilo de vida ideal. Imaginar desde el tipo de casa en que se desea habitar hasta la manera en que se desea vivir, facilitará el proceso para un estilo de vida minimalista. Se trata de un momento de adaptación.

– Empezar a planificar hacia dónde se enviarán los objetos de los que te desharás. Antes de ir directamente hacia los botes de la basura o comprar cajas de cartón para guardar los objetos, considera si algunas de las cosas pueden donarse, regalarse o reciclarse.

– Liberar espacio por categoría, no por ubicación. Recolectar aquellos objetos en el hogar en función de su categoría, como libros y zapatos, ayudará a tomar mayor conciencia en torno a lo que se posee. Esto, de manera inmediata, brinda un mayor sentido de control y autodominio.

– Identificar lo que se queda y lo que se va. El principal filtro es escoger aquello que brinde una oleada de alegría en el instante en que se vea; de lo contrario, lo mejor es dejarlo ir.

Empezar a desapegarse permite observar de manera más objetiva las necesidades: ¿qué es lo que realmente necesito en mi vida?, aquello que necesito, ¿realmente me brinda felicidad y plenitud?, ¿estoy en el lugar adecuado y necesario para mi crecimiento y mejoría? Estas son, en general, cuestiones que brindan analógicamente un sentido de orden y alivio.

El objetivo en estos casos es instaurar la capacidad de resiliencia, es decir, de sobrevivir y superar fenómenos traumáticos frente toda adversidad

Terminar una relación de pareja, la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo o del hogar, desidealizar una premisa de vida, son algunos ejemplos que pueden desencadenar enfado, confusión, tristeza y un cambio drástico de orden psiconeurológico. Para los budistas, este proceso, el de desapegarse para aceptar los cambios de la vida, es indispensable para la trascendencia espiritual; sin embargo, ¿cómo elaborar este proceso mientras el sufrimiento libera dolor físico y un llanto infinito?

De acuerdo con los especialistas en la salud, se trata de una reacción natural del humano llamada duelo. Se estima que para elaborar el proceso, se puede requerir varios meses e incluso 1 año; en caso de que los síntomas perduren durante más tiempo, se le tilda de duelo patológico y se necesita apoyo tanto farmacológico como terapéutico, aun si se trata del final de una relación de pareja que fue representativa. El objetivo en estos casos es instaurar la capacidad de resiliencia, es decir, de sobrevivir y superar fenómenos traumáticos frente toda adversidad. Desde la antigüedad, existen algunos hacks que facilitan la elaboración del duelo:

– Hablar sobre la perdida con una red de apoyo. Se trata de verbalizar las emociones que invadan el interior del cuerpo. Esto con el objetivo de materializarlas mediante el lenguaje, dando una pauta a la manera de experimentarlas: así, uno comienza a sentirse en dominio de los sentimientos, en vez de sentir que los sentimientos lo sobrepasan.   

– Aceptar los sentimientos. Mientras más se repriman y se rechacen, mayor será la experimentación mediante síntomas psicosomáticos, emocionales e incluso patológicos. Con esto se quiere decir que asimilar la tristeza, rabia, frustración y agotamiento va más allá de tan sólo aceptarlos verbalmente. Se trata de experimentarlos en su totalidad y realizar acciones que faciliten el autocuidado.

– Acciones de autocuidado. Darse una ducha caliente, beber una taza de té mientras se sienta uno a divagar con la mirada, escuchar música en la oscuridad de la recámara, darse un respiro de las redes sociales, mantener una dieta equilibrada y saludable, realizar rutinas de ejercicio y períodos de meditación, asistir a terapia, entre otros.

– Promover la filantropía. Ayudar a otras personas contribuye a lidiar con la pérdida; se puede apoyar económicamente a alguna asociación, donar ropa o alimentos necesarios, o pasar tiempo con personas que se encuentran en circunstancias difíciles.

– Celebrar la vida. Realizar y enfocar toda la atención en actividades que promuevan el movimiento, el bienestar y la vida, siempre son alternativas útiles para casos de depresión, ansiedad y procesos de duelo. Este tipo de actividades pueden ser la jardinería, la danza, tejidos o cosidos, escribir o pintar; es decir, acciones que promuevan la reproducción de la creatividad.