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Pétalos azules secretos para seducir abejas, un majestuoso truco de la naturaleza

El mundo de la polinización es tan delicioso como sutil. Un nuevo estudio encontró que las flores dicen "hola" a las abejas creando un halo azul, lo cual llama su atención, ya que a las abejas -como a los poetas- les encanta el azul.

Las flores azules son pocas, pues los pigmentos naturales difícilmente alcanzan este color (salvo en algunas excepciones, como las amapolas azules de los Himalayas, las cuales utilizan metales en sus pigmentos, que hacen más alcalinos sus pétalos). Incluso los intentos de ingeniería genética de crear rosas azules han sido problemáticos. Sin embargo, muchas flores logran el azul a través de una especie de ilusión óptica. Se trata de halos azules secretos. Éstos son anillos en las bases de los pétalos, que generalmente son invisibles al ojo humano pero no a los ojos de las abejas, los cuales son más sensibles a las longitudes de onda azules. Este azul se convierte en una señal de que la flor tiene néctar para posibles polinizadores.

Las flores crean esta azul ilusión cuando la luz solar hace contacto con los pequeños pliegues de la superficie de sus pétalos. Esto pliegues alteran cómo la luz rebota y esto afecta el color que es visto. Así se fabrican estos momentáneos halos seductores. Muchos tulipanes, peonias y margaritas, entre otras flores, emplean este arte de seducción. 

En el estudio mencionado se descubrió, utilizando flores artificiales, que las abejas son capaces de ver estos halos. Sin duda, se trata de un bellísimo artificio de la naturaleza, el falso pero fértil azul que produce el envolver la luz.

Resbaloso y asombroso... este caracol africano excede todas nuestras expectativas sobre el tamaño con que solemos imaginar a sus congéneres

Al pensar en las criaturas que viven bajo el suelo de un jardín, seguramente la mayoría de nosotros pensará en criaturas viscosas, que se arrastran o vuelan, que suelen tener una estructura anatómica sumamente peculiar pero, por encima de todo esto, de tamaño más bien reducido.

Y qué fortuna que sean pequeños, pensarán otros más, pues esas mismas características hacen que algunas personas los encuentren repugnantes, terroríficos o al menos poco agradables.

De ahí también que cuando descubrimos insectos que exceden nuestras expectativas no sepamos cómo reaccionar, si con asombro o con miedo, si elogiando a la naturaleza por sus creaciones o admirándola desde una distancia segura.

Las imágenes que acompañan esta nota muestran al Achatina achatina, nombre científico del caracol terrestre más grande del mundo, al que coloquialmente se conoce como caracol gigante de África, caracol gigante de Ghana y caracol tigre. Dicha nomenclatura, por cierto, proviene de la palabra en griego antiguo para “ágata”, misma que alude a los colores de la concha del animal.

Este molusco terrestre (que, vale la pena remarcar, no debe ser catalogado como insecto) puede crecer hasta los 30cm de longitud, con una concha de 10cm de diámetro. Como su nombre indica, es natural de ciertas regiones de África, en especial de las costas del oeste del continente, en países como Sierra Leona, Togo, Ghana, Nigeria y Costa de Marfil, entre otros.

Se trata, por supuesto, de una especie inofensiva, salvo quizá por su elevada capacidad de proliferación, lo cual la puede convertir rápidamente en una plaga cuando es introducida en hábitats que no le corresponden. En este sentido, quizá debería agradecerse que no sea como el raro caracol carnívoro de Nueva Zelanda, del que hemos hablado antes.

Las imágenes, por último, son obra de Adrian Kozakiewicz, quien se presenta a sí mismo en redes sociales con el singular título de “uno de los mayores criadores de insectos en Europa”.

 

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