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El asesino en la mente: Reflexión sobre la serie ‘MINDHUNTER’ (David Fincher, 2017)

Arte

Por: Psicanzuelo - 11/07/2017

Basada en hechos reales, esta serie juega con los roles de criminales y policías, cuestionando la manera como funcionan las normas morales de la sociedad actual

La historia se centra en el equipo del FBI que descubre que existen los asesinatos en serie, después de que saltaran a la luz comportamientos criminales repetitivos, obsesivos, y poco a poco descubrir que tienen que ver con la infancia del individuo y la relación con su madre. Basada en el libro de no ficción Mind Hunter: Inside FBI's Elite Serial Crime Unit, de Mark Olshaker y John E. Douglas.​

Holden Ford (Jonathan Groff) es un joven e inocente oficial del FBI que se encarga de un caso donde un sujeto tiene atrapados rehenes en un secuestro que acaba con él volándose la tapa de los sesos, en un efecto físico y digital, que recuerda un poco la manera como se vuela la cabeza el ama de casa norteamericana en la cinta mexicana Los bastardos (Amat Escalante, 2008). Su superior lleva a Holden al ambiente académico policíaco, donde inicia una carrera de docencia que lo hace conocer a Bill Tench (Holt McCallany), quien lo invita a participar en clases con distintos elementos en todo el territorio norteamericano, al mismo tiempo que inician un equipo secreto que va abordando crímenes muy particulares.

El proyecto de serie televisiva en demanda consta de 10 episodios de 1 hora de duración, y la serie está producida ejecutivamente por David Fincher (Zodiac, Los 7 pecados capitales) quien dirige cuatro episodios también y le da todo su bien logrado tono a la serie, con gran ayuda fotográfica de Erik Messerschmidt, quien sólo había sido gaffer en películas de superhéroes y fotografiado buenas series, con un fantástico trabajo que no permite olvidar el trabajo de Harris Savides en Zodiac (2007). En el equipo de directores destacan Asif Kapadia, quien sorprendiera al mundo dirigiendo muy joven la legendaria cinta de Bollywood de aventuras medievales: El guerrero (2001) y que después brillara dirigiendo documentales como Amy (2015) y Senna (2010), sobre la cantante y el piloto de Formula 1, respectivamente. Dichos documentales, valiéndose como pocos de ejemplar material de archivo (¿quién sabe de donde sacó tanto y tan bueno?), reconstruyeb la autodestrucción de dioses modernos descubriendo el origen de sus obsesiones y volviéndolos humanos, como reencarnaciones de dioses dentro de su humanidad trepidante. Por otro lado Tobias Lindholm, quien escribiera el fantástico guión de La caza (2012), dirigida por Thomas Vintenberg, para quien ha escrito otra película después el niño favorito de Von Trier, para quien también escribió Submarino (2010) y La comuna (2016), también escribió otra para Kragh-Jacobsen, otro miembro del polémico grupo danés Dogma 95, y que también ha dirigido un par de películas en Dinamarca. Pero vale la pena mencionar La caza, porque es curioso el acercamiento hacia el criminal que se da en esa fantástica cinta, que juega con los roles de víctima, victimario y sobre todo la sociedad, que es la que se encarga de decir quién es quién, eso tiene mucho que ver con el espíritu de Mindhunter. El talento de toda esta gente es perfectamente organizado por Fincher para darnos un resultado fabuloso que cuestiona nuestros tiempos. La cinta que hizo saltar a la fama a Mads Mikkelsen, para quien no la haya visto, trata sobre una acusación de violación infantil que acaba con la vida de un sujeto, sin que haya verdaderamente un caso y una investigación, digamos, un linchamiento masivo en masa tanto psicológico como físico.

Por la serie vemos desfilando asesinos seriales emblemáticos y polémicos que los investigadores entrevistan en prisión, sin permiso de los superiores del FBI, y encontrando la lógica en todos sus asesinatos. Por ejemplo, Ed Kemper (Cameron Britton) o Jerry Brudos (Happy Anderson), que son magníficamente interpretados, saliendo de todo cliché, resultando humanos y hasta atractivos fuera de sus terribles actos. Eso le da sentido a la serie, que en mucho tiene que ver con el trabajo que hace años hiciera Jonathan Demme con El silencio de los inocentes (1991) y que ha dado pauta al trabajo de Fincher en este género en particular, adaptando la novela de Thomas Harris. Para Fincher, desde 7 pecados capitales se trata de la obsesión del sistema por corregir lo que esta mal brincando la parte del entendimiento, es mucho más sobre la humanidad. Más tarde, en Zodiac, resulta claro que se trata aún más sobre la obsesión humana misma que comparten tanto asesinos como policías o investigadores, aunque sea un reportero o varios. Pero lo que va desarrollándose más allá de todo es la relación del que investiga con su círculo cercano, pareja, familia y amigos. En Mindhunter, Holden inicia una relación que dura toda la serie con Debbie Mitford (Hannah Gross), que es muy inteligente y de carácter dominante. Pero esa relación tiene que ver con quién le gustaría ser, y por otro lado inicia una relación laboral con Wendy Carr (Anna Torv), quien sería una especie de Batichica del equipo, una prominente psicóloga que entiende lo que está por lograr junto con Bill; en ella encuentra realmente quién es él mismo, y sobre todo, obtiene la comprensión que jamás alcanzará con Debbie.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

Esta hipnótica coreografía parece un grabado de Escher hecho realidad (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 11/07/2017

Esta pieza coreográfica montada en París nos recuerda el elevado poder expresivo del cuerpo humano

Danzar es decir con el cuerpo y, así como en lenguaje oral o el escrito, el lenguaje del cuerpo también puede llevarse a fronteras sublimes, inesperadas, en una palabra: artísticas.

En el video que compartimos a continuación podemos mirar una coreografía que bien puede calificar con esos adjetivos. Nos sorprende al tiempo que nos hipnotiza, nos hace ver que también el cuerpo humano es capaz de hablar poéticamente, con sus propios recursos.

La pieza lleva por título La mecánica de la historia y es obra del acróbata, actor, malabarista y bailarín Yoann Bourgeois, quien la ideó como una “creación in situ” para el festival Monumentos en movimiento, proyecto cultural francés que busca la reinvención dinámica de algunos de los monumentos más emblemáticos de París.

En este marco, La mecánica de la historia se presenta desde inicios de octubre en el Panthéon, específicamente, en las inmediaciones del famoso “péndulo de Foucault”, instalado en la cúpula más elevada del Panthéon, gracias al cual el físico León Foucault demostró la rotación de la Tierra, y famoso también por la novela homónima de Umberto Eco. 

Esta disposición, por cierto, no parece casual, pues la pieza está construida en parte sobre el eje de la rotación, un movimiento que por definición es continuo, sostenido y casi infinito. Asimismo, la inclusión de las escaleras y las personas hace pensar de inmediato en las fabulaciones recursivas de Escher, esos laberintos en los que los juegos de geometría sumen al espectador en laberintos de un solo nivel e ilusiones ópticas de las que parece imposible salir.

James Joyce escribió, famosamente, que la Historia es una pesadilla de la que intentamos despertar. ¿Será que, con el título y características de su pieza, Bourgeois alude a esas palabras de Joyce?