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El Dr. Mark Dyczkowski explica cuál es la suprema intuición del tantrismo shaiva

Entre los diversos sistemas espirituales para alcanzar la liberación de la India uno de los más refinados y radicales el tantrismo shaiva de Cachemira. Este sistema desarrollado por un linaje ininterrumpido de maestros (panditas) en el norte de la India desde épocas medievales, se basa en la intuición de que todas las cosas manifestaciones de una única conciencia, que es el Ser de todos los seres. Pero esto no sólo se enuncia como una creencia filosófica, sino que se práctica, se vive, utilizando diversas técnicas de yoga y contemplación

El Dr. Mark Dyczkowski es uno de los principales expertos vivos en esta tradición, siendo un gran académico y sobre todo un practicante del tantrismo, habiendo tenido como maestro a Swami Lakshmanjoo. En este video, Dyczkowski glosa algunos pasajes del que tal vez sea el texto más importante de esta tradición el Tantraloka de Abhinavagupta. A continuación parafraseamos lo dicho por Dyczkowski comentando el texto:

Abhinavagupta considera que las religiones y filosofías pueden evaluarse conforme a su nivel de intuición espiritual. La intuición espiritual es suddha vidya (sánscrito, literalmente "conocimiento puro"), el reconocimiento de que soy todo esto, soy todo el universo y el universo es yo. Es una realización dual: del sí mismo como ser infinito, y del ser infinito como todo lo que existe. Este es el verdadero razonamiento...

Dyczkowski aquí introduce el principio básico que se práctica en el tantrismo, la visión o contemplación pura que rectifica la falsa identificación con una versión limitada de lo que es una persona; no somos solamente egos en cuerpos, sino que somos manifestaciones del ser infinito cuya naturaleza es pura conciencia que despliega el universo a través del arte de su maya, de su poder de manifestar la diversidad, como en una especie de juego extático.

Continúa Dyczkowski diciendo que uno llega a esto refinando el pensamiento, Los pensamientos se hacen más lúcidos y transparentes al notar que lo que crea el pensamiento no es la mente individual, sino la luz de la conciencia, nuestra propia naturaleza infinita: Para Bhairava. Aclara que, a diferencia del advaita vedanta que tiende hacia la trascendencia, hacia la conclusión de que este mundo es ilusorio y la realidad está más allá, el tantrismo shaiva (el trika) es una visión que enfatiza la inmanencia, la realidad única que es todo (no está más allá sino es lo más íntimo y presente).

Por último Mark menciona que para alcanzar este estado de identificación con el absoluto se deben practicar ciertas sadhanas (práctica espiritual). Practicar sadhana es no dejarse arrastrar por pensamientos inútiles, que no atienden el presente ya que se centran en la conceptualización del ego. Estos pensamientos se reemplazan con al pensamiento de que uno es la deidad suprema, en el caso de tantrismo de Cachemira, Shiva. Y que todas las cosas son manifestaciones de la conciencia infinita. Uno pone atención en la luz de la conciencia misma y no en el contenido de las experiencias. 

Intuir esto y hacer de la intuición un conocimiento integral es el más alto logro ya que elimina la percepción de separación. Y es la separación, al final de cuentas, lo que genera sufrimiento: la relación entre un sujeto y un universo de objetos separados impermanentes necesariamente genera avidez y aversión.

¿No quieres enfermarte? Haz como los romanos y combate el malestar con amuletos de penes voladores (FOTOS)

Magia y Metafísica

Por: pijamasurf - 11/10/2017

Falos voladores gigantes --llamados "fascinum"-- eran usados para alejar enfermedades. Curiosamente este es el origen de lo fascinante: lo mágico-fálico

En la cúspide del paganismo y mucho antes de la ciencia dura los romanos optaban por soluciones más creativas y variadas para combatir las enfermedades, algunas de las cuales parecían ser completamente misteriosas. Una solución que ha documentado el blog Atlas Obscura es el uso de amuletos de penes gigantes voladores, los cuales eran usados frecuentemente con campanas y sonajas --el pene volador se hacía sonar en el viento-- como un recurso apotropaico.

Estas figuras eran llamadas fascinum o penes divinos, usados para evitar el mal de ojo, entre otras cosas. Diversos historiadores explican el poder simbólico y mágico de los amuletos fálicos argumentado que tenían que ver con la fertilidad --esta es una especie de reduccionismo que se encuentra frecuentemente en la antropología y la mitología, donde todo tiene que ver con la fertilidad. Los amuletos también eran utilizados por los niños, ya que éstos eran especialmente vulnerables a las enfermedades; de hecho, el dios fálico Fascinus era el protector de los niños. Plinio el Viejo nos da una clave sobre el simbolismo de los fascinum: "Es la imagen de esta divinidad la cual está adherida al carro triunfal del general victorioso, protegiéndolo, como un médico atento, en contra de los efectos de la envidia". El falo es un símbolo de la victoria, de la vida en sí misma que conquista.

Los romanos y los griegos son algunos entre muchos otros pueblos que han divinizado y utilizado el falo como un símbolo mágico-religioso; quizás el ejemplo más abundante es el falo de Shiva, el Shiva-lingam.

El hecho de que sean voladores podría tener que ver con una doble fuerza cifrada en que la palabra griega para "ala" servía como eufemismo de "falo". Así, un hombre podía hablar de su "ala" cuando su miembro se había alzo, algo que puede extenderse y vincularse con las alas de Eros o Cupido. El amor necesita alas. 

El término fascinum significa "magia" o "encantamiento", pero algunos historiadores notan la semejanza con el término "bascanum" o "bascinare", que significa el pene erecto. Se ha sugerido que nuestra palabra "fascinación" tiene este doble origen de falo y magia, lo cual explica la fascinación que existe en nuestra cultura por el falo. Pascal Quignard sugiere que existe una fascinación connatural por lo fálico; el ser humano es el resultado de un acto creativo que no presenció, del cual el falo es la directa representación. Esta curiosidad por el propio origen desconocido se erige en el falo, de aquí la fascinación. 

Ahora bien, si el poder de la fertilidad y la victoria está en el falo, ciertamente también lo está en la vagina y en las representaciones femeninas como las Venus de amplias caderas o los yonis de Shakti, por lo cual podríamos también, para ser incluyentes y abarcar todo el espectro apotropaico, servirnos de vaginas subterráneas, de cuevas y cuencos protectores para sintonizar la medicina y la sanación de la Tierra.