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Este es el mejor juguete para meditar en grupo

Mikey Siegel es uno de los principales proponentes del consciousness hacking, el uso de la tecnología para inducir estados de conciencia que acerquen al ser humano a la felicidad, a la compasión o hasta la iluminación (al menos, esa es la teoría). Siegel es un experto en robótica que trabajó en la NASA y Audi pero que ha notado que la tecnología generalmente está siendo usada para lo opuesto, crear distracciones inanes, por lo cual busca diseñar máquinas y aplicaciones que beneficien al ser humano y no sólo que generen ingresos económicos. 

Uno de sus inventos es la máquina HeartSync, la cual permite que un grupo de meditadores tenga una experiencia de comunión cardíaca. El usuario ve aparecer su corazón en la pantalla y ve cómo su respiración va afectando el ritmo de su corazón, que se visualiza en ondas pero también en una serie de fluidos visuales. Generalmente el corazón sigue la respiración, se alenta con la exhalación y se acelera al inhalar; la retroalimentación visual ayuda al usuario a controlar su ritmo cardíaco y respiración.

HeartSync es "una experiencia audiovisual que guía a un grupo hacia un estado sincronizado de calma y balance", según dice la compañía que lo desarrolla, Biofluent. Hace esto:

midiendo con sensores especiales el corazón de cada persona y proveyendo señales visuales para guiar la respiración. El balance entre el corazón, la respiración y el cuerpo, del grupo y de cada uno de los individuos, constantemente se refleja en sonidos y visuales.

El movimiento del corazón produce ondas armónicas cuando la respiración es calmada y rítmica; cuando un grupo respira en conjunto, las ondas se pueden sincronizar. Este estado es considerado como una muestra de una calma en equilibrio que es benéfica para el cuerpo.

Los usuarios pueden utilizar la tecnología para alcanzar más fácilmente un estado de armonía interactiva, algo que podría ser útil para terapias, para reuniones de trabajo, para meditadores que buscan unir sus mentes o incluso para parejas que quieren disfrutar de una sincronía antes de hacer el amor.

Cuestionado, Jony Ive habló sobre el uso constante del iPhone como un mal uso

Hace unos días el New Yorker entrevistó a Jony Ive, el diseñador en jefe de Apple, creador del producto más famoso del siglo, el iPhone. En la entrevista, Ive dijo que "como cualquier herramienta, se puede ver que hay un uso maravilloso y un mal uso". A esto le preguntó el editor:

Remnick: ¿Cómo se está usando mal? ¿Qué es el mal uso de un iPhone?

Ive: Creo que usarlo constantemente.

Existe una clara tendencia (incluyendo entre los mismos fabricantes, diseñadores, ingenieros y demás) que debemos notar y, en algunos casos, hablar francamente de que el uso de la tecnología digital está siendo excesivo y esto genera ciertos problemas. Uno de los autores más críticos de la tecnología moderna, Nicholas Carr, señala en su blog que si bien es encomiable que Ive admite que hay un problema con el uso compulsivo de los teléfonos, también se podría decir que los fabricantes son un poco cínicos, porque este "mal uso" no es casualidad o no es simplemente un error y responsabilidad de los usuarios. Los smartphones son diseñados para ser adictivos (como puede comprobarse en esta investigación), para hacerse fetiches. El mismo Apple se jacta de haber creado un diseño completamente "inmersivo" con su iPhone X.

Carr dice algo importante: si Apple y los demás gigantes de la tecnología están notando el problema y quieren hacer algo al respecto hay cosas que podrían hacer, simples pero significativas. Por ejemplo, propone que en vez de que los teléfonos por default tengan push-notifications (notificiaciones que te avisan cuando algo nuevo sucede, y hacen ruido), que éstas vengan instaladas en modo No molestar y que el usuario tenga que tomar la decisión de activarlas conscientemente. Con sólo ese paso, se podría generar una cierta conciencia y un cambio interesante. Actualmente, dice Carr, el iPhone por default está en el "modo molestar" ("disturb").

En la misma entrevista, Ive señaló que el objetivo de Apple, según dijo Steve Jobs, no es ganar dinero. Esto está  seriamente en duda por el momento, pero podrían hacer algo al respecto tomando medidas como la que recomienda Carr. Estamos al borde de un punto de inflexión con la tecnología digital, y esperamos ver a algunos de los actores principales priorizar justamente el bienestar de la humanidad y no sus reportes trimestrales con sus accionistas.