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En los Alpes italianos se alzan estas laderas piramidales de arcilla donde descansan piedras enormes

En los Alpes italianos se encuentran unas extrañas estructuras de arcilla moraína de la Edad de Hielo que se elevan como pirámides naturales sobre las que descansan grandes tierras. Estas estructuras son especialmente hermosas, como señala el fotógrafo Kilian Schoenberger, bajo condiciones de niebla. Se convierten en lúgubres y tétricos tótems de otra era, vigías de las alturas.

Los pilares de Tirol del Sur son labrados por la erosión y en las temporadas secas son sólidos, pero después de la estación de lluvias se vuelven fangosos y  adelgazan hasta el punto de que las laderas colapsan.

Las fotos presentadas son obra de Schoenberger, y realmente resaltan la belleza de este lugar al encontrar una iluminación más tenue y crepuscular.

 

Este es sólo un ejemplo de estas islas flotantes, un estilo de vida autosustentable que no sólo es capaz de sobrevivir mediante acuacultura, también mediante una granja ecológica de peces

En la Ciudad de México se encuentran las milenarias chinampas, estos pedazos de tierra flotantes capaces de crear vida y biodiversidad en los cuerpos acuíferos de Xochimilco. Recorrer esta zona entre canoas produce un fuerte deseo de residir entre la tranquilidad de las chinampas mientras se navega por la inmensidad de un país ancestral. Incluso hay quienes su cotidianidad se encuentra ahí, viviendo en casas flotantes y visitando la tierra en caso de ser necesario.

Este es sólo un ejemplo de estas islas flotantes, un estilo de vida autosustentable que no sólo es capaz de sobrevivir mediante acuacultura, sino también a través de una granja ecológica de peces. Se les conoce principalmente como aldeas flotantes, y son espacios en donde la gente vive en una comunicación retroalimentativa entre naturaleza y seres humanos. Compartimos a continuación otros ejemplos representativos de este tipo de lugares:

– Aldea flotante Aberdeen, en Hong Kong

Se trata de la zona más moderna y desarrollada de Hong Kong, la cual posee rascacielos y una serie de restaurantes tradicionales. Además se utiliza como un resguardo de yates modernos y botes de velocidad, permitiendo que las personas habiten todo el tiempo en ellos. La base económica y de supervivencia de esta aldea es la pesca, aunque el turismo se ha fortalecido en los últimos años.

– Islas de los uros en el lago Titicaca, en Perú

Los uros, una tribu que navegó hasta Perú mucho antes del inicio de la civilización inca, continúan viviendo en la zona en docenas de islas artificiales en el lago Titicaca. Las construcciones sobre las islas están hechas de totora de juncos. La maravilla de estas islas ha atraído al turismo extranjero, promoviendo las artesanías locales y tradicionales.

– Lago Ganvie, en África del Oeste

Cerca de Cotonou, Benin, esta aldea ha habitado en el lago Ganvie desde muchos siglos. Ahora, los hogares sostenidos por zancos tienen una población aproximada de 20 mil habitantes. Todo comenzó cuando la gente intenaba escapar, hace 5 siglos, de la tribu fon, cuyos guerreros eran conocidos por capturar a sus enemigos y venderlos a traficantes de esclavos en África Occidental. En ocasiones se le describe como la Venecia de África.

– Bahía Ha Long, en Vietnam

En los últimos años, se ha convertido en un atractivo turístico de la región: es una aldea flotante con mil 700 personas, que viven ecosustentablemente mediante la pesca y la acuacultura. Hay algunos turistas que deciden quedarse durante largas temporadas en ese paraíso acuático.

– Makoko, Lagos, en Nigeria

En la sección de Lagos, en Nigeria, se encuentra la segunda Venecia de África. A diferencia de la aldea flotante en el lago Ganvie, Makoko no es un destino turístico y sobrevive de manera poderosa sin electricidad, alcantarillas ni violencia. A lo largo de sus seis establecimientos sobre el agua hay facilidades médicas, escuelas flotantes y otras estructuras gubernamentales.