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Los 11 principios thelemitas libres de toda jerga ocultista y lenguaje metafórico

1. Sé que explorar y expresarme es mi derecho y mi propósito.

2. Sé que todos los demás seres también tienen el mismo derecho y propósito de explorar y expresar sus naturalezas.

3. Acepto a todas las personas sin importar lo que parezcan o crean, y acepto todos los momentos sin importar si son buenos o malos.

4. Siempre estoy creciendo, siempre buscando y esforzándome cada vez más en todas las cosas.

5. Miro las cosas difíciles en la vida como mis maestros que me ayudan a crecer, y los abrazo.

6. Nunca olvido que estar vivo y ser consciente es una bendición misteriosa que siempre merece gratitud y alegría.

7. Disfruto de la belleza de todos y de todo lo demás, y ayudo a traer más belleza al mundo.

8. Busco la verdad: pienso por mí mismo, soy honesto conmigo mismo y con los demás, y me cuestiono a mí mismo y a los demás.

9. Exploro y desarrollo mi creatividad en todos los aspectos de la vida, y ayudo a otros a hacer lo mismo.

10. Estoy conectado con todo en el universo, así que vivo en armonía con otras personas, animales, plantas y todas las demás cosas en la Tierra y en todo el cosmos.

11. Me río: disfruto de todas las partes del mundo, y no me tomo demasiado en serio.

 

Acabas de leer los 11 principios thelemitas libres de toda jerga ocultista y lenguaje metafórico. El «Liber AL vel Legis» o «El Libro de la Ley» es la base del sistema filosófico llamado Thelema.

El Libro de la Ley es un texto que está escrito utilizando un lenguaje metafórico, cargado de parábolas, aforismos y alegorías que ante el ojo profano -al igual que la mayoría de sus textos- puede resultar incomprensible, y no pocos terminan convencidos de que se trata de magia negra o tan sólo de simples locuras sin sentido producto de un desequilibrado mental.

Aleister Crowley fue una de las mentes más brillantes y versadas del siglo XX, pero al mismo tiempo fue una persona de lo más extravagante y excéntrica.

Crowley amaba los juegos de palabras, decir que utilizaba dobles sentidos es decir poco, pues sus escritos están llenos de triples y cuádruples sentidos, el lenguaje que utiliza está plagado de acertijos y paradojas, así como referencias a la mitología griega y egipcia, y todo esto aderezado con su exótico sentido del humor que utilizó con la más fina sutileza, pero que muchas veces combinaba con lo vulgar y lo soez para cifrar su profundo conocimiento hermético y cabalístico.

Pese a que utilizó el más riguroso pragmatismo para describir los sistemas mágicos occidentales, así como las prácticas yóguicas orientales, en general los escritos de Crowley se caracterizan por ser ingeniosos, paradójicos, brillantes, oscuros y deliberadamente enigmáticos en diferentes grados.

"Haz lo que tú quieras será toda la ley” es la máxima por la que se guiaba Aleister Crowley; sin embargo, insistía en que «Haz lo que quieras» es muy diferente de «Haz lo que te apetezca». Esto era debido a la naturaleza de lo que él llamaba la «voluntad auténtica».

La voluntad auténtica era distinta de los deseos normales y se definía como un acto que estaba en armonía con el conjunto del universo, un acto que ocurría de forma natural y que uno no llevaba a cabo por una «lujuria del resultado».

[al estar] en armonía con el movimiento de las cosas, tu voluntad es parte de la voluntad de Dios, y por lo tanto equivalente a ella […]. Si todos los hombres y mujeres hicieran su voluntad —su voluntad auténtica—, no habría choques. Todos los hombres y todas las mujeres son estrellas, y cada estrella se desplaza por un camino previsto sin interferir con las demás. Hay espacio de sobra para todas. Es sólo el desorden lo que produce la confusión…

Amor es la ley, amor bajo voluntad. Haz tu voluntad: será toda la ley.

(Aleister Crowley)

 

Para consultar las fuentes escritas de los 11 principios thelemitas en su lenguaje original:

https://iao131.com/2013/03/19/11-principles-of-thelemites/

 

Para profundizar más sobre LA VIDA Y OBRA de Aleister Crowley, también en Pijama Surf:

"Invócame bajo las estrellas", el amor bajo voluntad de Aleister Crowley

"Haz lo que tú quieras será toda la ley", la ética trascendental de Aleister Crowley

Magia y voluntad: Aleister Crowley y Jakob Böhme

Educación para el nuevo eón: Aleister Crowley y Raw sobre la formación de los niños

Los poemas pornográficos de Aleister Crowley: herejía erótica y misticismo

Feliz cumpleaños Aleister Crowley (celebrando a una de las mentes más brillantes de la modernidad)

137 años de Aleister Crowley, el gran provocador de la magia occidental moderna

Tenemos más acceso a información, pero nos estamos volviendo más distraídos, lo cual anula completamente sus beneficios

Tim Wu es profesor de leyes de la Universidad de Columbia, pero su especialidad son las telecomunicaciones. Wu acuñó el término “net neutrality” y se ha convertido en uno de los más lúcidos analistas de los efectos que tiene la tecnología en nuestra sociedad.

En su reciente libro The Attention Merchants, Wu traza la historia de la industria de la atención, es decir, de las empresas y negocios que se dedican a captar la atención humana para vender anuncios o, más recientemente, para extraer datos. Esto tiene sus orígenes por lo menos en la década de 1830 en las publicaciones sensacionalistas de ciertos diarios y alcanza su maduración, por supuesto, en Internet y la economía de la atención.

Wu se basa en la observación del Premio Nobel de Economía, Herbert Simon:

En un mundo rico en información, la riqueza de información significa carencia de otras cosas: una escasez de aquello que esa información consume. Lo que la información consume es un tanto obvio: consume la atención de sus receptores. De aquí que la información crea una pobreza de atención que necesita ubicar esa atención eficientemente entre la sobreabundancia de fuentes de información que pueden consumirla.

Esto recuerda lo que ha dicho Alan Wallace, maestro de meditación budista, de que un diagnóstico general de la sociedad moderna muestra que todos tenemos déficit de atención, esta es la consecuencia de la hiperestimulación a la que estamos sujetos. Nunca antes había habido tantos estímulos.

Merece reflexionarse —y quizás no sin preocupación— en torno a esta idea de que existe una relación bidireccional entre la información (especialmente cuando es presentada en estímulos agresivos) y la atención, siendo ambos recursos finitos. La información demanda nuestra atención y cuando somos cautos y no se la damos, desarrolla técnicas sutiles y burdas para pescarnos. Hasta hace poco se creía popularmente que más información siempre era equivalente a un beneficio —hoy cada vez es más claro que la información debe saberse filtrar y desechar para liberar espacio—. Para poder movernos con dominio en esta pecera digital debemos aprende a cultivar y controlar nuestra atención, lo cual significa, en parte, renunciar al exceso de información.