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Estos son los verdaderos peligros de la inteligencia artificial (según Daniel Dennett)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/05/2018

El famoso filósofo habla sobre el peligro que significa desarrollar inteligencia artificial

Algunas personas, como Stephen Hawking o Elon Musk, entre otros, han advertido sobre el peligro que representa la inteligencia artificial para la humanidad, sugiriendo que podría ser un camino de autodestrucción. El filósofo Daniel Dennett es más cauto y en su nuevo libro From Bacterias to Bach and Back, sugiere que el gran peligro no yace tanto en que estas máquinas, al cobrar inteligencia, nos quieran destruir, sino en que pensemos que realmente son superiores a nosotros, cuando todavía no lo son. El peligro de que les demos toda nuestra confianza, como un pueblo ignorante deposita su confianza en un dictador poco calificado para gobernarlo.

El verdadero peligro, yo creo, no es que máquinas más inteligentes que nosotros usurpen nuestro rol como capitanes de nuestros destinos, sino que sobrestimemos la comprensión de nuestras últimas herramientas para pensar, cediéndoles prematuramente autoridad más allá de su competencia...

Debemos tener la esperanza de que las nuevas prótesis cognitivas sigan siendo diseñadas para ser parásitos, ser herramientas, no colaboradores. Su única meta "innata", establecida por sus creadores, debe ser responder, constructiva y transparentemente, a las demandas del usuario.

Palabras cautas de Dennett, quien postula un cambio de perspectiva interesante que ya actualmente podemos ver en la realidad cotidiana con los algoritmos que dominan la web, si bien éstos no califican como inteligencias artificiales propiamente. De cualquier manera hemos depositado demasiada confianza en la integridad y la “inteligencia” de algoritmos como el de Facebook o el de Google y su influencia y, como puede constatarse con la creación de las llamadas burbujas de filtro y con la permeabilidad de las fake news, esto ya está teniendo consecuencias notables.

¿No puedes dejar de ver porno? Este consejo de Tolstói podría ayudarte

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/05/2018

Tolstói habría luchado con una adicción al sexo y encontró en su trabajo un antídoto

La vitalidad del Conde Lev Tolstói es harto conocida. Además de crear una monumental obra literaria e interesarse por temas sumamente diversos como la ecología, los derechos sociales, la espiritualidad y otros, Tolstói tuvo una enorme familia, dando a luz a unos 13 hijos -muchos de los cuales murieron en la infancia-. Una parte importante de Tolstói fue su lucha con el instinto sexual. Algunas personas han especulado que en su juventud fue un adicto al sexo. Por ejemplo, en un escrito que puede considerase una serie de mandamientos para un hombre de genio, él mismo se exhorta a sólo visitar el burdel dos veces al mes. Evidentemente se trataba de otra época, pero algo deja ver esto de su feroz deseo.

Lo interesante, sin embargo, es que al madurar y reformular sus reglas para una buena vida, Tolstoi da por el traste con esta regla de ir a los prostíbulos. En su fase madura Tolstói se anima a:

-Suprimir la lujuria trabajando duro.

Y en esa misma formulación habla de alejarse de las mujeres (hay que decir que Tolstói era un tanto misógino) y dedicarse "a ayudar a los menos afortunados".  Hoy en día muchas personas son adictas al sexo, y sobre todo al porno, lo cual es ciertamente una versión de más baja resolución del sexo. A estas personas podría servirles leer las palabras de Tolstói, quien desde que tenía 18 años se propuso un código personal para alcanzar la grandeza y entendió que el trabajo y la motivación eran una forma de combatir el deseo sexual lujurioso. 

Pensar que cada vez que ves porno estás evitando trabajar en algo que te puede llevar a la grandeza, incluso justamente a conseguir una relación de pareja sana (y tener buen sexo) es un buen recordatorio para superar la adicción a la pornografía. Evidentemente existen terapias y recursos profesionales que pueden y deben utilizarse, pero para algunos, la inspiración de un hombre como Tolstói, que padeció algo que muchos padecen y lo superó (o la menos controló) concentrando esa misma energía sexual en la creatividad de su trabajo, sublimando así su deseo, puede de ser una excelente fuente de inspiración. De cualquier manera, el trabajo y la creatividad siempre son buenas formas de tratar un trastorno.