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¿Cómo es el sexo en el espacio exterior? Especialistas responden esta y otras preguntas

Salud

Por: pijamasurf - 08/06/2015

¿En verdad puedes imaginarte lo que es tener sexo sin límites de gravedad?
Photo: Pinterest

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Todo es misterio para los que no hemos estado en el espacio, sin embargo, existen respuestas que parecen obvias. ¿Los astronautas tienen sexo en el espacio? ¿Se masturban? Lo más lógico es pensar que sí, debido a que hablamos de  acciones totalmente normales.

¿Cómo es el sexo en la microgravedad? En pocas palabras, sería raro, estar empujándose uno al otro para salir disparados, en medio de burbujas de sudor y secreciones. Sin duda sería también algo complejo y difícil, juntar dos cuerpos que se están repeliendo constantemente y que se supone buscan estar unidos. Imaginemos dos patinadores de hielo que intentan tocarse y a la vez que lo hacen se repelen por la falta de fricción, esa sería una de las cosas que pasaría al intentar tener sexo en el espacio, donde la unión entre los cuerpos y el empuje de uno con otro es indispensable. No hay ningún lugar de dónde sostenerse. 

¡Qué pasa con el sudor y otros fluidos! El sudor que expelemos quedaría flotando como burbujas de aire ingrávido. Suena interesante pero podría resultar un desastre, y lo mismo pasaría con el resto de los fluidos que tienen que moverse del lugar donde fueron secretados.

¿Qué pasa con la erección en el espacio? De hecho el nivel de testosterona se reduce, lo cual trae sus complicaciones, además la presión de la sangre también se alenta ya que en el espacio la sangre se acumula en las articulaciones, lo que hace que el corazón realice un esfuerzo mayor para mandar sangre al cerebro.

Pornhub lanzó una campaña en IndieGoGo con la intención de financiar la primera película jamás filmada a 68 millas de distancia de la Tierra. Tristemente, los recaudadores han juntado tan sólo 10% del estimando de 3.4 millones de dólares que se necesitan para rodarla.

Los copresentadores de HuffPost Love+Sex, Carina Kolodny y Noah Michelson, hablan acerca de ello y se preguntan sobre los mecanismos y complejidades de tener sexo mientras se orbita la Tierra. 

Para contestar esta y otras preguntas más, Kolodny y Michelson hablaron con especialistas, el doctor John Mills, encargado del Departamento de Ingeniería y Ciencias Físicas de la Universidad Anderson, la doctora Anja Geitmann, biólogo celular, presidente de la Microscopical Society of Canadá y la autora de best sellers Mary Roach.

Lo más divertido sería volar y sentir el éxtasis flotando en el espacio, donde no hay ninguna presión sobre el cuerpo.

No sabemos si algún astronauta haya arriesgado su carrera por meterse en una situación de este tipo. De lo que sí podríamos estar seguros es que al final simplemente flotas de placer en el espacio ingrávido, entre gotas de sudor ingrávidas (lo que sea que esto signifique). 

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Por: Samuel Zarazua - 08/06/2015

¿Cuáles son los verdaderos efectos del alcohol en nuestro cerebro? Mitos y realidades alrededor de su consumo

 

Las leyes naturales lo han hecho fácil: la unidad básica de la vida es la célula. De esta forma, la unidad básica del cerebro es la neurona. Y la neurona está peleada con el alcohol. Analicemos los mitos (y crudas realidades) en torno a este antagónico duelo cerebro versus etanol.

Dos vasos de alcohol al día son buenos para la salud: todo está en cómo, se dice. La sentencia tal cual es incorrecta: sea tequila, vino o whisky, el alcohol es etanol, y el etanol NO es el componente activo que causa beneficios a la salud. En el caso del vino, los beneficios pueden provenir de los compuestos antioxidantes y el resveratrol. Estudios científicos en ratas y ratones han destacado las propiedades anticancerígenas, antiinflamatorias, antifibróticas y antienvejecimiento, así como numerosos beneficios para el sistema cardiovascular del resveratrol. Sin embargo, como bien explica la Universidad de Harvard, aunque estos datos puedan ser veraces, en realidad ningún ser humano consumiría tan altas dosis de resveratrol como las cantidades utilizadas en los estudios, por lo que in vivo, este efecto no podría ser perceptible y por tanto no es significativo. Finalmente, lo que más beneficia al cerebro es sencillo e inherente al ser humano: ejercicio para oxigenar, baile para coordinar, vitaminas para complementar, sueño para restaurar, música para ampliar y juegos mentales para entrenar. 

El alcohol mata las neuronas: sí y no, es más bien una muerte lenta. La ingesta de alcohol no promueve directamente la muerte neuronal, pero sí altera la composición de las membranas celulares. En el caso de las neuronas, la membrana celular es similar a un alambre cubierto de una capa protectora formada de lípidos, análoga a un cable que transmite electricidad. El alcohol altera profundamente la composición del ‘cable’, afectando la organización y el funcionamiento de la red neuronal (Revista PLOSOne, Reino Unido, 2014) y por ende la transmisión de los mensajes y estímulos, no sólo en el cerebro sino en todo el cuerpo.

El alcohol promueve un buen sueño: aunque después de unas copas caemos rápidamente en los brazos de Morfeo en un onírico y lánguido sueño, la realidad es que el alcohol interfiere con la fase REM, y un sueño sin fase REM no está completo, por lo que no será tan reparador como debe serlo. 

El alcohol es diurético: sí, en una noche de copas las visitas al WC son repetidas, y no por ello significan desintoxicación; contrariamente enmascaran una severa deshidratación, seguida del desbalance en la proporción de electrolitos, que afectará músculos, coordinación motora, atención y memoria a corto plazo.

El alcohol desinhibe y favorece las interacciones sociales: demasiado simplista. Biológicamente, el etanol afecta las transmisiones neuronales alterando el tipo de neurotransmisor secretado, y por tanto modifica la respuesta conductual. Al tener acción inhibidora sobre las neuronas, el etanol hace más lentas y torpes las señales eléctricas (y claro, los movimientos corporales).

Mientras que la ciencia describe hechos y los mitos ‘mal-dicen’ los resultados, el cuerpo vive, relata historias y confirma los datos: ¿quién se ha sentido realmente BIEN después de una noche de copas? La idea de escuchar a nuestro cuerpo, en realidad, no es nada descabellada.