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Ingeniosa campaña convierte personajes de libros en perfiles de Tinder para enamorar a posibles lectores

Por: pijamasurf - 01/13/2016

¿Cómo reaccionarías si un personaje literario quisiera enamorarte? ¿No pasará que quizá descubras de pronto que eso, en esencia, hace la literatura?

 

En algunos países el acercamiento a la literatura y los libros en general es una empresa ardua, una actividad que realiza sólo un sector de la población, a pesar de que, como sabemos, la lectura genera muchos beneficios intelectuales, neuronales y emocionales. Entre esos países un caso (lamentablemente) destacado es México, en donde el promedio de lectura oscila entre uno y tres libros al año, lo cual contrasta sensiblemente con el mismo promedio en Noruega, que se acerca a los 20 libros al año, o incluso en España, que ronda los ocho libros anuales.

Para incidir sobre estas cifras, la agencia Only If realizó una ingeniosa campaña para el Fondo de Cultura Económica, la editorial del Estado mexicano, que consistió en convertir personajes de literatura en perfiles de Tinder para así enamorar o al menos enganchar a personas reales con esas invenciones nacidas en libros.

De alguna manera, el lema de la campaña ya nos dice mucho: “Para los amantes de la lectura que aún no saben que lo son”. Y, en efecto, el resultado es profundamente emotivo, a pesar de la decepción que, en la lógica de Tinder, podría significar saber que la persona con quien hablamos o con quien fijamos un encuentro no es real.

Pero, después de todo, no menos cierto es que los libros son también una forma de compañía, lo cual queda de relieve en esta campaña como una cualidad que es capaz de atraer a una persona y hacerla cautiva de una historia o un personaje que no por ficticios nos conmueven en menor grado que la realidad.

 

También puedes ver el video directamente en Vimeo, en este enlace

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Neil deGrasse Tyson señala algunas inconsistencias científicas de "Star Wars" (VIDEO)

Por: pijamasurf - 01/13/2016

El astrofísico no es precisamente fan de "Star Wars", saga que, según comenta, ni siquiera se ha ganado el derecho a ser evaluada por él, dada la ligereza con la que los creadores de las películas toman principios científicos básicos

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Nota libre de spoilers.

No es ningún secreto que el astrofísico, conductor de podcasts y meme viviente Neil deGrasse Tyson es más fan de Star Trek que de Star Wars. Sin embargo, con el estreno de la última entrega de la saga, The Force Awakens, el científico hizo algunos señalamientos interesantes acerca de la precisión científica del universo de la Fuerza.

DeGrasse enfrenta Star Wars con la convicción de que ni siquiera se esforzaron en hacer la película medianamente precisa en términos científicos; a pesar de ello, cree que hay cosas que la saga ha hecho bien a lo largo de su historia. Por ejemplo, en A New Hope, cuando Luke Skywalker observa el doble atardecer de Tatooine, DeGrasse comenta que la mayoría de los sistemas solares conocidos por el hombre están compuestos por dos o más estrellas en torno a las cuales giran los demás planetas. En su opinión, esta famosa escena es especialmente visionaria pues “muestra la diversidad de los sistemas planetarios”.

Por otra parte, hay cosas que están mal desde el punto de vista científico en toda la saga. Por ejemplo, el espacio exterior está vacío, por lo cual sería imposible escuchar a todos esos X-Wing y Tie Fighters haciendo sonidos al volar, incluso al disparar. El característico sonido del Halcón Milenario al entrar al hiperespacio a la velocidad de la luz es en realidad una licencia poética (aunque ciertamente no podemos imaginar cómo suena un objeto moviéndose a la velocidad de la luz).

Por último, el pequeño y alegre robot BB-8 (pronunciado insufriblemente como “bebocho”) fue el último blanco de DeGrasse, al afirmar en su cuenta de Twitter que el robot rodaría de manera incontrolable por la arena debido a la poca fricción del metal con esta superficie. Los productores de la película crearon un sitio (y un modelo real) dedicado a explicar cómo funciona BB-8, aunque sin pasar por la prueba del desbancador DeGrasse Tyson.