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La próxima vez que dudes de tus habilidades, recuerda que tu cerebro es una fábrica de mundos con infinito potencial

Entre más cavamos al interior de nuestra mente y nuestras funciones neurológicas, aflora con mayor claridad una premisa: somos mucho más sofisticados de lo que creemos y nuestro potencial pareciera prácticamente infinito. El problema es que vamos acarreando innumerables bloqueos mentales, culturales y prácticos, que merman nuestras capacidades y nos orillan a percibirnos como seres mucho más limitados de lo que en realidad somos. 

Un ejemplo de esto es el reciente descubrimiento hecho por el Brain Blue Project, un programa de investigación neurológica que tras combinar neurociencias y matemáticas concluyó que nuestro cerebro, cuando procesa información, crea estructuras neuronales de hasta 11 dimensiones –espacios matemáticos abstractos. En pocas palabras, producimos mundos que racionalmente no somos siquiera capaces de concebir. 

Los descubrimientos del Blue Brain project han sido posibles gracias a un novedoso modelo que les permite analizar el cerebro, llamado topología algebraica, el cual revela el altísimo nivel de organización presente en el cerebro y sus más de 86 mil millones de neuronas, en lugar de percibir esta actividad como algo meramente caótico.  

Así que la próxima vez que estés dudando de tus habilidades o de tu capacidad para desarrollar nuevas habilidades, recuerda que justo en ese momento tu cerebro esta haciendo danzar universos en 11 dimensiones... Así que relájate y confía en tu potencial.

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La combinación de algo simple, bello e inesperado es hoy, más que nunca, un reconfortante bálsamo

Wild, wild horses, we'll ride them some day.

Un pequeño grupo de caballos salvajes se reúne en una playa de Carolina del Norte, Corolla Beach, para refrescarse en el atardecer. La congregación queda, por delicias del azar, enmarcada justo bajo un arcoíris que peina en esos momentos la costa. Los cinco caballos, tras relajarse un rato, se marchan. La breve escena de 30 segundos queda documentada en un afortunado video que luego casi 200 mil personas pueden contemplar en una red social o una nota electrónica.

Hasta ahora pareciera que sólo hemos descrito un suceso que roza el ensueño, casi abstracto y sin aparente fin. Y es exactamente lo que significa, es decir, más o menos nada. Pero en tiempos donde el literal bombardeo de estímulos no cesa, esta especie de video-haiku es un verdadero bálsamo. Aquí no hay consejos o recomendaciones sobre cómo iluminarte, vivir más, tener mejor sexo o parecer más inteligente; tampoco hay estudios científicos de por medio, declaraciones polémicas o llamados a la autosuperación. Simplemente se trata de una invitación a frenar durante medio minuto tu interacción con lo demás, algo como "parar el mundo", y recordar que justo en este instante, en algún rincón de este planeta, que trasciende por mucho tu burbuja de realidad, están ocurriendo cosas de una sencillez y una hermosura que rebasan cualquier expectativa.

Es muy probable que el reconfortante efecto, el dulce sortilegio, que producirá en nosotros esta fugaz escena se diluirá pronto. Pero, con un poco de esfuerzo, quizá también seamos capaces de recogerla de la memoria de vez en cuando y así, en medio de correos electrónicos, selfies, series de Netflix, likes o la incontenible vibración de tu teléfono, recordemos que hay algo en algún lugar, pulsando por mantener algo de ese encantamiento que originalmente forjó, y que seguramente sostiene a pesar de todo, nuestra existencia.  

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis