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Esta sencilla imagen condensa más sabiduría de vida que 100 libros juntos

Buena Vida

Por: pijamasurf - 10/24/2017

Vivir es un oficio que se aprende en el ensayo y el error, pero también a través de las enseñanzas de otros

Vivir es un oficio que, bien llevado, requiere del equilibrio entre numerosas circunstancias. A veces queremos algo y el mundo nos entrega otra cosa; a veces la realidad nos sorprende; a veces tenemos que reaccionar ante un suceso inesperado y, en otras ocasiones, disfrutamos de la calma necesaria para paladear el instante. La vida es así: impredecible, milagrosa, ardua…

Hablamos en estos términos para compartir esta ilustración realizada recientemente por la artista Eréndira Derbez, quien a su vez la difundió a través de sus redes sociales (por ejemplo, en Instagram, donde puedes encontrarla en este enlace como @erederbez). 

En general, se trata de una imagen que condensa valiosas lecciones de vida, sabiduría en su mejor estado: dicha con sencillez y franqueza.

La imagen habla por sí sola, pero para quien lo desee, después de ella compartimos algunos comentarios sobre su contenido.

 

Que juzgar a alguien por su apariencia es tedioso y estúpido

¿Cuántas veces has entrado a una sala a ver una película sin saber bien a bien de qué trata? ¿O tomado un libro del que tampoco sabías gran cosa y terminó sorprendiéndote? Si hacemos eso con objetos, ¿por qué entonces juzgamos a las personas sin conocerlas?

 

Que personas desconocidas podemos tener mucho en común

La existencia es azarosa, tanto que a veces también se convierte en coincidencia. El “azar objetivo” del que habló André Breton nos hace, a veces, encontrarnos con personas en quienes descubrimos una afinidad inesperada.

 

Que el autoamor es muy poderoso

No es posible amar a otros sin antes amarse a sí mismo. Sólo cuando la persona sabe cuidarse, valorarse y quererse puede a su vez cuidar, valorar y querer a otros. Y no se trata de una aseveración egoísta o narcisista, pues el amor auténtico tiene la cualidad extraordinaria de que puede darse y darse y nunca agotarse.

 

Que caminar por horas me hace sentir muy bien

Hasta cierto punto, podría decirse que el sedentarismo es una forma de vida más o menos reciente para el ser humano. Mucho de lo que somos requiere movimiento: nuestro propio cuerpo, nuestras ideas, nuestros hábitos. Quizá en el fondo necesitamos aún una buena dosis de nomadismo.

 

Que las lecciones más importantes no se aprenden en la escuela ni tomando apuntes

¿Qué se puede agregar a esto? Acaso la única glosa de que el aprendizaje es un acto continuo de la vida, no cuestión de una etapa específica o de circunstancias especiales. Quien se mantiene en una actitud de aprendizaje permanente, recibe lecciones lo mismo del panadero de la esquina que del filósofo más avezado.

 

Que en bici la ciudad es mejor

Basta cambiar la manera de moverse para percibir un cambio en otros ámbitos: en la manera de ver, de percibir, de vivir.

 

Que ser sincera es la mejor estrategia (aunque a veces sea la más difícil)

Decir cómo te sientes, qué piensas, qué quieres, siempre será mejor que callarte o disimularlo. Quizá no recibirás de los otros la respuesta que esperas, pero esa es otra historia.

 

Que pedir ayuda te hace más fuerte​

Somos una especie que sobrevivió y evolucionó gracias a la cooperación. Sólo en años recientes hemos adoptado la idea equivocada de que individualmente podemos con todo. Nada más falso ni más peligroso. 

 

Que los mejores momentos se viven en silencio

 

Y lo más importante. Todo, absolutamente todo es efímero. Lo mejor y lo peor se acaba. Todo cambia. Y así está bien.

 

También en Pijama Surf: 5 verdades de la vida difíciles de aceptar (pero liberadoras cuando por fin las entiendes)

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Razones para voltear al cielo en esta segunda mitad de octubre

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 10/24/2017

Se sabe que las noches de octubre son las más bellas del año, ofreciendo múltiples oportunidades de salir a la ventana, mirar hacia el cielo y dejarse llevar por los fenómenos astronómicos

A lo largo de la historia de la humanidad se ha utilizado la información de los cielos para fundar los principios científicos y mitológicos de numerosas civilizaciones antiguas. Hoy, además de mostrarnos la magnificencia del universo como un reflejo impío de la realidad, ello resulta un método mesmerizante hacia la trascedencia espiritual.

Se sabe que las noches de octubre son las más bellas del año, ofreciendo múltiples oportunidades de salir a la ventana, mirar hacia el cielo y dejarse llevar por los fenómenos astronómicos. Conoce a continuación las mejores oportunidades para hacerlo en esta segunda mitad del mes:

– Deslumbrante luz zodiacal del 15 al 30 de octubre

Tanto la primavera como el otoño son las mejores temporadas del año para ser testigos de la luz zodiacal: se trata de un destello que ilumina la oscuridad de los cielos y está compuesto de polvo solar. De acuerdo con un estudio realizado en el 2010, el 85% del polvo fue causado por la fragmentación de los cometas de Júpiter.

– Urano, más azul que nunca, se acercará a la Tierra del 19 al 22 de octubre

El séptimo planeta de nuestro Sistema Solar se aproximará al planeta Tierra. Grande y brillante, se colocará a tan sólo 1.7 miles de millones de millas de nosotros. Esto permitirá verlo incluso sin un telescopio cerca.

– Oscuridad lúgubre durante la luna nueva del 19 de octubre

Gracias a la ausencia de la Luna, en el cielo se vislumbrará desde Urano hasta las galaxias, desde camas de estrellas hasta nebulosas.

– Lluvia de estrellas de las Oriónidas el 22 de octubre

Como resultado del pasaje del cometa Halley, la lluvia de estrellas tendrá su máximo esplendor en las primeras horas de la madrugada del 22 de octubre. Se podrá ver entre 10 y 20 –quizá entre 50 y 70– estrellas fugaces.

– La International Observe the Moon Night tendrá lugar el 28 de octubre

Se trata de una noche en la que se invita a observar a la Luna como un elemento de gran importancia para el planeta Tierra. A lo largo de miles de millones de años, este astro menor ha tenido influencia en la biodiversidad terrestre y la intensidad de las oleadas marítimas. Basta con salir de casa y mirar la grandeza de la Luna en octubre.