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Todos tus muertos: Reflexión sobre ‘Vuelven’ (Issa López, 2017)

Arte

Por: Psicanzuelo - 11/22/2017

No sería justo decir que la película mexicana ‘Vuelven’ (Issa López, 2017) es una cinta de horror, o un cuento; sería más parecido a un poema de realismo mágico macabro

La primera escena de Vuelven (Issa López, 2017) nos sitúa en un salón de clases donde los niños siguen la instrucción de su maestra, escribir un cuento, así conocemos a Estrella (Pola Lara) con su pulcro uniforme. Una niña que quiere escribir sobre tigres que han olvidado lo que son por miedo, y tienen que recordar para recobrar su reino. Hasta que un tiroteo hace que la maestra les indique tirarse al suelo, y que Estrella reciba de su mano un gis partido en tres que en realidad son tres deseos. Ella podrá usar a su antojo más adelante los deseos, desatando giros dramáticos en el guión en los que resulta complicado descifrar qué tan reales son, en lugar de constituir simples coincidencias mundanas.

Estrella regresa a su casa a descubrir que su madre no está, fue asesinada, y así encuentra a un grupo de niños de la calle que también han perdido a sus padres a manos del crimen organizado. Liderados por el carismático Shine (Juan Ramón López) viven en una azotea, comiendo ramen instantáneo con palomitas cuando pueden. Recordando clásicos como Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), Pixote (Héctor Babenco, 1981) y Peter Pan (Clyde Geronimi, Wilfred Jackson, Hamilton Luske, 1953). Cabe mencionar que los niños no son actores y en verdad es un casting muy joven; a medida que la trama avanza los niños van sorprendiendo por el nivel de compromiso con la ficción, volviendo el relato más real cada vez, sin que olvidemos que son niños. 

El Shine tiene un celular de un político, El Chino (Tenoch Huerta), envuelto con un grupo delictivo; también una pistola de calibre considerable, sobre todo en sus diminutas manos, con el mango de una serpiente de oro. Ambos objetos se los roba a un narcotraficante durante su borrachera callejera. Resulta que el celular contiene un video donde se ve el asesinato de una mujer por parte de El Chino, que no es nadie más que la madre de Estrella. El grupo de niños a los que se ha integrado la bucólica Estrella tienen que huir cuando son perseguidos por los criminales, hasta que llegan a una gran mansión abandonada y derruida donde pueden jugar a ser niños otra vez. Son acompañados de un tigre que a veces es oso de peluche que cobra vida (maravilloso uso de efectos CGI) y a veces se vuelve un tigre real.

Otra metáfora fantástica aparece justificada por la carcasa del celular, varios dragones que vuelan en el aire y a veces se vuelven golondrinas como las que formaban la cadena que tiene la madre de Estrella en la muñeca, gracias a la que la reconocen los niños en el video. Así que a veces vemos dragones volando y a veces son golondrinas, simbolizando los dragones los que los niños pueden convertirse al crecer con tanta crueldad a su alrededor, o quizás evolucionen y hereden las golondrinas de las tradiciones mexicanas que se van perdiendo pero que siguen ahí con raíces profundas por medio de las familias.

El guión de Issa López es directo y simple, cargado de gran variedad de símiles impactantes que reflejan poéticamente la sangrienta violencia que se vive en el México actual. Lo primero que vi de Issa López fueron sus cortos escolares que destacaban en el uso de la imagen, entre relatos de horror y cuentos pero con fuerte carga social. Me da un enorme gusto que regrese ahora a sus afortunados inicios, después de dedicarse mucho tiempo al cine comercial, escribiendo numerosos guiones y dirigiendo dos cintas de comedias románticas tradicionales como lo fueron Efectos secundarios (2006) y Casi divas (2008).

Si fuera lo antes señalado poco para que el lector se anime a ver la cinta, podrían hacer más caso al genial escritor norteamericano creador de múltiples novelas que han sido adaptadas al cine con gran éxito como Carrie o El resplandor, entre muchas otras. Stephen King, el maestro del terror literario, publicó en su Twitter acerca de Vuelven: “Este es un estupendo film, que es al mismo tiempo rudo y conmovedor. Después de 2 minutos estaba bajo su hechizo”.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

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El asesino en la mente: Reflexión sobre la serie ‘MINDHUNTER’ (David Fincher, 2017)

Arte

Por: Psicanzuelo - 11/22/2017

Basada en hechos reales, esta serie juega con los roles de criminales y policías, cuestionando la manera como funcionan las normas morales de la sociedad actual

La historia se centra en el equipo del FBI que descubre que existen los asesinatos en serie, después de que saltaran a la luz comportamientos criminales repetitivos, obsesivos, y poco a poco descubrir que tienen que ver con la infancia del individuo y la relación con su madre. Basada en el libro de no ficción Mind Hunter: Inside FBI's Elite Serial Crime Unit, de Mark Olshaker y John E. Douglas.​

Holden Ford (Jonathan Groff) es un joven e inocente oficial del FBI que se encarga de un caso donde un sujeto tiene atrapados rehenes en un secuestro que acaba con él volándose la tapa de los sesos, en un efecto físico y digital, que recuerda un poco la manera como se vuela la cabeza el ama de casa norteamericana en la cinta mexicana Los bastardos (Amat Escalante, 2008). Su superior lleva a Holden al ambiente académico policíaco, donde inicia una carrera de docencia que lo hace conocer a Bill Tench (Holt McCallany), quien lo invita a participar en clases con distintos elementos en todo el territorio norteamericano, al mismo tiempo que inician un equipo secreto que va abordando crímenes muy particulares.

El proyecto de serie televisiva en demanda consta de 10 episodios de 1 hora de duración, y la serie está producida ejecutivamente por David Fincher (Zodiac, Los 7 pecados capitales) quien dirige cuatro episodios también y le da todo su bien logrado tono a la serie, con gran ayuda fotográfica de Erik Messerschmidt, quien sólo había sido gaffer en películas de superhéroes y fotografiado buenas series, con un fantástico trabajo que no permite olvidar el trabajo de Harris Savides en Zodiac (2007). En el equipo de directores destacan Asif Kapadia, quien sorprendiera al mundo dirigiendo muy joven la legendaria cinta de Bollywood de aventuras medievales: El guerrero (2001) y que después brillara dirigiendo documentales como Amy (2015) y Senna (2010), sobre la cantante y el piloto de Formula 1, respectivamente. Dichos documentales, valiéndose como pocos de ejemplar material de archivo (¿quién sabe de donde sacó tanto y tan bueno?), reconstruyeb la autodestrucción de dioses modernos descubriendo el origen de sus obsesiones y volviéndolos humanos, como reencarnaciones de dioses dentro de su humanidad trepidante. Por otro lado Tobias Lindholm, quien escribiera el fantástico guión de La caza (2012), dirigida por Thomas Vintenberg, para quien ha escrito otra película después el niño favorito de Von Trier, para quien también escribió Submarino (2010) y La comuna (2016), también escribió otra para Kragh-Jacobsen, otro miembro del polémico grupo danés Dogma 95, y que también ha dirigido un par de películas en Dinamarca. Pero vale la pena mencionar La caza, porque es curioso el acercamiento hacia el criminal que se da en esa fantástica cinta, que juega con los roles de víctima, victimario y sobre todo la sociedad, que es la que se encarga de decir quién es quién, eso tiene mucho que ver con el espíritu de Mindhunter. El talento de toda esta gente es perfectamente organizado por Fincher para darnos un resultado fabuloso que cuestiona nuestros tiempos. La cinta que hizo saltar a la fama a Mads Mikkelsen, para quien no la haya visto, trata sobre una acusación de violación infantil que acaba con la vida de un sujeto, sin que haya verdaderamente un caso y una investigación, digamos, un linchamiento masivo en masa tanto psicológico como físico.

Por la serie vemos desfilando asesinos seriales emblemáticos y polémicos que los investigadores entrevistan en prisión, sin permiso de los superiores del FBI, y encontrando la lógica en todos sus asesinatos. Por ejemplo, Ed Kemper (Cameron Britton) o Jerry Brudos (Happy Anderson), que son magníficamente interpretados, saliendo de todo cliché, resultando humanos y hasta atractivos fuera de sus terribles actos. Eso le da sentido a la serie, que en mucho tiene que ver con el trabajo que hace años hiciera Jonathan Demme con El silencio de los inocentes (1991) y que ha dado pauta al trabajo de Fincher en este género en particular, adaptando la novela de Thomas Harris. Para Fincher, desde 7 pecados capitales se trata de la obsesión del sistema por corregir lo que esta mal brincando la parte del entendimiento, es mucho más sobre la humanidad. Más tarde, en Zodiac, resulta claro que se trata aún más sobre la obsesión humana misma que comparten tanto asesinos como policías o investigadores, aunque sea un reportero o varios. Pero lo que va desarrollándose más allá de todo es la relación del que investiga con su círculo cercano, pareja, familia y amigos. En Mindhunter, Holden inicia una relación que dura toda la serie con Debbie Mitford (Hannah Gross), que es muy inteligente y de carácter dominante. Pero esa relación tiene que ver con quién le gustaría ser, y por otro lado inicia una relación laboral con Wendy Carr (Anna Torv), quien sería una especie de Batichica del equipo, una prominente psicóloga que entiende lo que está por lograr junto con Bill; en ella encuentra realmente quién es él mismo, y sobre todo, obtiene la comprensión que jamás alcanzará con Debbie.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo