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Estas gemelas siamesas están haciendo que los científicos cuestionen la noción de lo que es el yo

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/13/2018

El concepto del yo o el sí mismo está bajo escrutinio en el caso de las gemelas Hogan, quienes pueden sentir conscientemente lo que la otra siente

La unión corporal de gemelos después del nacimiento es un fenómeno raro; se cree que oscila entre uno por 100 mil a 200 mil nacimientos, y de éstos, la mayoría muere poco después del nacimiento. Más raro aún es el caso de los craneópagos, esto es, cuando los gemelos siameses están unidos del cráneo por un puente talámico. Este es el caso de las gemelas Krista y Tatiana Hogan, quienes tienen cuatro hemisferios cerebrales y un mismo contínuum craneal. Al nacer fue imposible separarlas sin que esto les propiciara la muerte. Hoy tienen 11 años y aunque sufren de epilepsia, son alérgicas al gluten, apenas tienen un nivel de preescolar y su vida es sumamente complicada, tienen sus dichas y hacen actividades normales como esquiar o deslizarse en un tobogán, según cuenta el sitio Walrus.

Las gemelas Hogan son las protagonistas del documental Inseparables de la televisión canadiense CBC. Lo fascinante de este caso es que desafía algunos de los conceptos que tiene la ciencia o la filosofía sobre la noción de ser un yo. Por ejemplo, la idea de que la conciencia es solamente privada e individual. Cuando Krista come espinacas, Tatiana lo siente y exclama "Las odio". Las gemelas dicen en el documental que son capaces de tener conversaciones dentro de su cabeza. Sus experiencias se fusionan, lo cual contrasta con la creencia general de que lo que define a un yo es que las experiencias son propias. Pero al menos esto parece probar que se pueden tener experiencias colectivas y que la conciencia puede ser más que una persona. O si se cree que un individuo tiene un alma, ¿las gemelas tienen dos almas?

La cantidad de preguntas que su caso puede generar es exorbitante. Por ejemplo, se podría cuestionar la propia experiencia de conciencia de las gemelas. ¿Acaso lo que experimentan son sólo sombras, copias, simulacros de la conciencia? ¿O se puede ser al mismo tiempo consciente de la diferencia y de la unidad o mismidad? Algo así como ser eso y a la vez no ser eso. Ser uno y a la vez dos.

Todo esto nos recuerda lo poco que realmente sabe la ciencia sobre la conciencia. Como bien vaticinó David Chalmers: la conciencia es el problema duro de la ciencia.

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Ciencia

Por: pijamasurf - 02/13/2018

Todos los días, a cada instante, tu cerebro te hace ver lo extraordinario de sus capacidades

Nuestro cerebro es una herramienta extraordinaria, quizá la más sorprendente en un cuerpo que de por sí tiene muchísimos motivos para asombrarnos. El cerebro, sin embargo, como una especie de director de orquesta, suele atraer más nuestra atención, acaso también porque por más que en especial en los últimos años lo conocemos mejor, en términos generales guarda todavía muchísimos enigmas sobre su funcionamiento y capacidades como la conciencia, la memoria o la creatividad, que aún hoy no comprendemos del todo.

Este breve compilado pretende ser una muestra de esas capacidades asombrosas que, además, ocurren cotidianamente. Para que nuestro propio cerebro nos sorprenda basta con experimentar conscientemente la realidad, con estar atentos y alertas, y darnos cuenta de lo que pasa con nosotros mismos y a nuestro alrededor.

Veamos.

 

¿No puedes dejar de mirar a alguien? 

Explicación: sentiste simpatía por esa persona y tu cerebro siente que debe captar todos los detalles posibles.

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¿Casi siempre “pierdes” una discusión?

Lo más probable es que tu capacidad intelectual y de razonamiento sea, si no mejor, al menos sí más exigente. Antes de decir algo posiblemente mides las palabras, piensas para ti mismo si es un argumento correcto, intentas precisarlo tanto como sea posible… y la mayoría de las personas no hace eso. Como alguna vez escribió Bertrand Russell, “el problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”.

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¿Cualquier crítica que recibes, por mínima que sea, te molesta profundamente?

Por alguna razón tienes mayor sensibilidad a las opiniones desfavorables sobre algo que te concierne (tu trabajo, tu imagen, tu personalidad, etc.), que tu cerebro percibe como una amenaza y por ello genera cortisol, la hormona del estrés.

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¿Tienes una letra manuscrita desaliñada?

Tu mente es más rápida que tus manos. Tus pensamientos fluyen tan persistentemente que puedes llegar a impacientarte al escribir y comprobar que la escritura es más lenta.

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¿No puedes dejar un hábito nocivo?

Tienes un cerebro perezoso. Esto puede sonar duro, pero así es. En especial los hábitos nocivos son refugios que nuestro cerebro crea para “descansar”, pues en casi todos los casos implican un esfuerzo cerebral mínimo, en el que una misma actividad ya conocida se repite casi en automático y por ello mismo representa un gasto de energía también menor. Se trata, en cierta forma, de un residuo de recurso de supervivencia que, sin embargo, ya no es necesario.

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¿Te ha pasado que, estando en algún lugar, olvidas de pronto el propósito de estar ahí? Quizá estabas mirando la TV, te levantaste a la cocina para buscar algo pero de pronto no sabes qué.

Estás preocupado (a) por algún problema, el cual es suficientemente importante como para afectar tu memoria a corto plazo (de por sí frágil).

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Lunes, 8 de la mañana, vas tarde al trabajo o a la escuela y de pronto te das cuentas de que no tienes las llaves de tu casa, la tarjeta del transporte, un libro que necesitas devolver ese día… Pasas 5, 10, 15 minutos revolviendo toda tu casa sólo para descubrir, al final, que eso que buscabas estaba donde siempre y, literalmente, frente a tus ojos…

La idea de la obnubilación –palabra que tiene la misma raíz que niebla y nube– es sumamente precisa: cuando estamos nerviosos, nos ofuscamos, una niebla cae sobre nuestra percepción y realmente turba todo lo que debería llegar límpido a nuestra conciencia. El estrés provoca, entre otros efectos, que la información que se recibe por medio de los ojos se procese mal o más lento de lo normal, por lo cual podemos “dejar de ver”.

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¿Sueñas frecuentemente con acciones que hiciste durante el día?

Es probable que pases mucho tiempo realizando tareas repetitivas. El cerebro interpreta la repetición como el inicio de un aprendizaje y por ello continúa el procesamiento de la información durante el sueño.

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Puedes recordar el rostro de una persona, pero no su nombre…

Tu cerebro tiene una inclinación hacia lo visual. Sobre todo cuando conocemos a una persona, el cerebro recibe en muy poco tiempo mucha información –un rostro, un nombre, un contexto, posiblemente información suplementaria–, lo cual, aunado a cierto modo de supervivencia que en general lleva a nuestro cuerpo a preservar energía en sus procesos, hace que memoricemos sólo lo que menos esfuerzo nos toma.

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¿Te mareas a bordo de un vehículo en movimiento?

Durante un viaje a bordo de un transporte ocurre un efecto contradictorio: por un lado, tus ojos y tus músculos están en condición de reposo pero, por otro, el sistema vestibular (que se encuentra en el oído y está asociado con la sensación de equilibrio y la orientación espacial) percibe movimiento. Las señales encontradas son interpretadas por el cerebro como un estado muy peculiar: envenenamiento. Así es: si te mareas al viajar es porque tu cerebro piensa que ingeriste un veneno y, por lo mismo, por supervivencia induce las náuseas necesarias para que lo vomites. 

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