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¿Qué significa disfrutar de la vida? Epicuro dio una respuesta sencilla, pero difícil de entender (VIDEO)

Filosofía

Por: pijamasurf - 02/25/2018

¿Qué lugar tiene el placer en la vida? Epicuro nos legó una respuesta sumamente estimulante para nuestras propias búsquedas personales

Si alguien nos preguntara de pronto qué es o que significa disfrutar de la vida, seguramente encontraríamos pronto una respuesta o de inmediato pensaríamos en ciertos elementos con los que asociamos, en el contexto de nuestra vida, la idea de disfrute y placer. 

Quizá para algunos disfrutar de la vida sea estar en la playa con una cerveza en mano y en compañía de una pareja o de un grupo de amigos; para algunos el placer se encuentra acaso únicamente junto a otro cuerpo y en las sensaciones que se experimentan en los intercambios propios de la sexualidad; algunos más quizá disfruten de sus días caminando en los pasillos de un centro comercial, adquiriendo ciertas mercancías que siempre han querido; para otros el placer también está en la soledad, por sí misma o porque aquello que disfrutan hacer requiere de cierto retiro del mundo (como ocurre, por ejemplo, con ciertas disciplinas artísticas).

Ante estas respuestas y, sobre todo, las situaciones que las originan, podríamos pasar a otra pregunta: ¿es posible vivir únicamente disfrutando de la vida? Posiblemente este sea un pensamiento que ha cruzado por la cabeza de muchos de nosotros, de súbito, quizá a la mitad de un día en la playa o al terminar de comer con algunos amigos muy queridos. “¿Por qué no todos los días son así?”, nos preguntamos interiormente, al tiempo que sentimos cómo la felicidad nos desborda.

¿Y podría ser así? ¿Nuestra vida podría ser una sucesión ininterrumpida de momentos de placer y disfrute? Quizá por definición no, porque estar vivos implica también ciertas condiciones, como la enfermedad o la muerte, que inevitablemente son causa de sufrimiento. Pero aun abrazando esos eventos dolorosos, ¿es posible pensar y vivir la vida orientada más bien hacia las regiones luminosas y encendidas del placer?

Entre las muchas personas que han dado respuesta a esa pregunta, uno de los más notables fue el filósofo Epicuro, que en los manuales de dicha disciplina se suele encontrar catalogado como el fundador de la escuela hedonista porque buena parte de su obra (y de su vida) la consagró a examinar el lugar que el placer puede tener en la existencia humana.

El video que compartimos a continuación provee una síntesis sumamente precisa de las principales ideas de Epicuro en torno a dicha pregunta. Nos explica por qué el placer no está en el exceso, sino en una vida moderada; por qué el sexo, las riquezas y el lujo son en realidad paliativos y simulacros de otras necesidades verdaderamente fundamentales y, finalmente, por qué el ser humano acomete con tanta torpeza la misión vital de ser feliz.

Como se explica, en el hedonismo de Epicuro una vida llena de placer, satisfacción y felicidad necesita de cuatro elementos:

* Estar en contacto frecuente con nuestros amigos

* Llevar una vida sencilla y moderada

* Realizar un trabajo significativo 

* Cultivar la tranquilidad de mente y espíritu

La fórmula, como vemos, es sencilla y es muy posible que la mayoría de nosotros esté de acuerdo con sus componentes. ¿Entonces? ¿Por qué si, como decimos en el título de esta nota, se trata de una respuesta obvia, es tan difícil de entender? Sin duda, porque como se dice también al final del video, creemos que el camino de la felicidad es sencillo y, más importante aún, pocas veces tenemos el valor de decir "no" a lo que aprendimos para, en cambio, comenzar a construir la vida que deseamos.

Pero, ¿y qué si lo hiciéramos? ¿Qué si comenzáramos hoy a vivir de una manera acorde con lo que deseamos y queremos?

 

Puedes activar la traducción de subtítulos del video haciendo clic en el icono de Configuración (figura del engrane) y seleccionando Español en la opción Traducir subtítulos.

El video forma parte de las producciones de The School of Life, un proyecto de divulgación filosófica encabezado por Alain de Botton, del cual hemos compartido antes otros materiales.

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Dice Platón en El banquete que “donde haya un lugar bien florido y bien perfumado, ahí Eros se posa y permanece”. En una traducción un tanto más anticuada del mismo pasaje podemos leer: 

[…] el Amor jamás se detiene en lo que no tiene flores, o que las tiene ya marchitas, ya sea un cuerpo o un alma o cualquier otra cosa: pero donde encuentra flores y perfumes, allí fija su morada. 

Eros o Amor son otros nombres de la Vida o, dicho con más precisión, de lo vivo, pues la existencia adquiere vitalidad sólo cuando se encuentra inundada por Eros, aguijoneada por ese tábano que lo mismo puede ser la inspiración o el deseo, la pasión, la alegría, el riesgo, el desenfreno, la embriaguez, la pérdida de la mesura; el amor, en fin, hacia todo lo que hacemos y vivimos.

En ese mismo fragmento del diálogo, que es una línea de Agatón, se dice que Apolo descubrió las artes del arco, la medicina y la adivinación “guiado por el deseo y el amor”, lo cual hace que ese dios hijo de Zeus, símbolo de la lucidez y la inteligencia, “puede considerarse un discípulo de Eros” (“puede decirse que el Amor es el maestro de Apolo”, dice la otra traducción). 

Cuando Eros irrumpió en el mundo, hizo florecer el páramo que hasta su llegada estaba gobernado únicamente por la Necesidad (Ananké). Desde entonces, dioses y hombres podemos encontrar amor en lo que hacemos y vivimos, y no sólo la dura cara de la obligación y la necesidad.

 

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Twitter del autor: @juanpablocahz

 

Imagen: Lamiaa Ameen