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El apetito casi infinito del hombre por las distracciones parece haber vencido a las búsquedas trascendentes de la verdad y la libertad

Un cómic-infográfico que compartimos hace tiempo en Pijama Surf muestra la comparación entre las visiones distópicas de George Orwell y Aldous Huxley, sin duda dos de los autores que mejor vislumbraron el futuro que aguardaba a la humanidad, especialmente en su organización social, que al parecer existiría ya solamente a la sombra de un poder totalitario.

Con respecto a la información, en ese cómic se dice que mientras que Orwell, en 1984, pensó que el Gran Hermano haría todo lo posible por ocultar “la verdad”, Huxley fue en cambio más suspicaz y ominoso y pensó que en el futuro no sería necesario esconder los hechos, sino que bastaría con ahogarlos en un mar de irrelevancia.

Al mirar nuestra realidad contemporánea podemos comprobar que, tristemente, Huxley tuvo razón. El “apetito casi infinito del hombre por las distracciones” parece haber vencido a las búsquedas trascendentes de la verdad y la libertad y, paradójicamente, en la era en la que existen más recursos para la información y el conocimiento, son la desinformación y la ignorancia las que han convertido esa tierra promisoria que parecía Internet en un pantano de trivialidad.

¿Es posible revertir este proceso? Sí. Después de todo, los medios de comunicación y de información son herramientas para conocer la realidad, pero no son la realidad misma. Con dicho propósito compartimos a continuación estos seis puntos, tomados inicialmente del blog Ultraculture y desarrollados a nuestra manera.

 

1. Decide qué te importa saber y qué no

En nuestra época es sumamente sencillo dejarse arrastrar por la marea de “información” banal, intrascendente y a veces francamente inútil. Un momento leíamos un artículo al que quizá entramos por verdadero interés y al instante siguiente estamos ya siguiendo la discusión visceral de dos personas a quienes ni siquiera conocemos. No pierdas conciencia de la información que entra a tu sistema; después de todo, es con ese conocimiento con el que se está formando tu idea de la realidad que habitas.

 

2. Aprovecha las herramientas a tu favor

Si de verdad te interesa un tema, infórmate lo mejor que puedas. No te limites a lo que te muestran los algoritmos de las redes sociales, ni tampoco consultes una sola fuente de información. Para lo primero, puedes recurrir al servicio de Alertas de Google o suscribirte al lector RSS que aún conservan varios sitios de Internet. Para lo segundo puedes recurrir a fuentes primeras de información (como las agencias de noticias) pero, igualmente, leer con ojo crítico sitios alternativos que pueden ofrecer otras versiones del mismo hecho o incluso cubrir sucesos que los grandes medios prefieren no tomar en cuenta.

 

3. Mira más allá de tus circunstancias

La tendencia del ser humano a creer que la realidad es igual a la realidad que él experimenta se ha agudizado en años recientes gracias al modelo de negocios que capturó Internet. Con frecuencia pensamos que nuestra forma de vivir, de pensar, nuestros hábitos y nuestras ideas son la norma, pero aunque parezca increíble… no es así. La realidad es tan vasta y compleja que si la viéramos de un solo vistazo en su totalidad, seguramente enloqueceríamos. De ahí la importancia de dejar de mirarse el ombligo y atisbar un poco el horizonte. Deja de lado tus prejuicios por un instante, atrévete a poner en duda las ideas que crees más propias, sal de tu zona de confort material y mental; quizá así comiences a ver que el mundo es mucho más ancho de lo que parece a primera vista.

 

4. Lee libros

Escribir un artículo de opinión toma algunos cuantos minutos. Algunos reportajes pueden tomar días o semanas. Los libros suelen requerir más tiempo, más trabajo, más investigación. Por fortuna, los libros siguen siendo cosa seria. De nuevo, si un tema te interesa, no te quedes con lo que lees en Internet o en las redes sociales. Investiga la bibliografía sobre la materia, encuentra quiénes han escrito sobre eso y si acaso hay algún autor más informado que otros. Visita tu biblioteca más cercana, o una librería si te es posible; pregunta a tus amigos, quizá alguno tiene en casa juntando polvo ese libro que te ayudará a profundizar sobre el tema. 

 

5. Ejercita tu sentido crítico

En los medios, la objetividad no existe. Quizá tus maestros en la escuela y otras personas “autorizadas” te dirán lo contrario, pero no existe un solo medio que sea totalmente objetivo, porque el ser humano en sí mismo pocas veces lo es. Periódicos, portales, agencias de noticias: todos tienen, en el mejor de los casos, puntos de vista o líneas editoriales que cumplen y siguen; y en el peor, intereses francos detrás de su manera de “informar”. Aprende a distinguir esos “sesgos” de la información, por más sutiles que puedan ser. ¿Cómo es su información? ¿Qué noticias cubre? ¿Qué palabras usa un medio para informar? Al relatar un hecho, ¿desde qué punto de vista lo hace? ¿Da voz y espacio a ciertas personas en particular? ¿Permite el derecho de réplica? ¿El medio pertenece a un grupo o consorcio? Si es así, ¿ese consorcio posee conexiones con otras empresas? ¿Qué anunciantes se encuentran entre sus páginas? Después de responder estas preguntas, quizá la información que recibas de ese medio ya no te parecerá la misma.

 

6. Vive conscientemente

Buena parte de los problemas del ser humano se derivan de su dificultad para vivir conscientemente. La mayoría de nosotros, por motivos justificados, vivimos presos de patrones de pensamiento y conducta que dirigen nuestra vida y que pocas veces cuestionamos porque crecemos creyendo que “la vida es así”. Sólo que no es así; esto no es cierto. Existe una gran diferencia entre vivir dominados por dichas formas de conducta y, en cambio, hacernos conscientes de lo que pensamos, decimos y hacemos, tomar el control pleno de la nave y dejar atrás el piloto automático que hasta ahora hemos permitido que conduzca nuestra existencia. Medita, acude a una terapia psicoanalítica, escribe, lee a Nietzsche, pregúntate por qué piensas lo que piensas y por qué no te atreves a pensar de otro modo, sal con personas distintas a aquellas con las que te sientes a gusto, escucha a una persona sin juzgar lo que dice y sin ceder al impulso de responder de inmediato desde tus propias creencias, escúchate a ti mismo(a), busca en el diccionario las palabras que no conozcas y en una enciclopedia los términos que no entiendas, externa tus dudas, ayuna un día, debate con quienes no comparten tus posturas, no hagas hoy una sola cosa de esas que haces todos los días, haz algo que sabes que siempre has querido pero nunca te has permitido hacer. Hazlo o no, pero siempre en conciencia plena.

 

También en Pijama Surf: Este párrafo de 'Un mundo feliz' explica la tragedia moderna (o cómo canjeamos la verdad y la belleza por la comodidad y el placer)

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Haz esto para que tu información de Facebook no sea usada con fines políticos (como en el caso de Cambridge Analytica)

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 04/17/2018

Evita que minen tu perfil para crear algoritmos que manipulen la opinión pública

La semana pasada se reveló que la empresa de Big Data Cambridge Analytica minó 50 millones de perfiles de Facebook a través de un app para crear anuncios y contenido personalizad para influir en las elecciones de Estados Unidos a favor de Donald Trump. Sumado al tema de las fake news, Facebook se encuentra sumido en un escándalo y probablemente en el momento en el que ha sido más cuestionado en su historia. (Aquí hemos resumido lo sucedido con esta importante filtración de Cambridge Analytica).

Cambridge Analytica se jactó ante sus clientes de haber decidido la elección a favor de Trump creando un algoritmo con el que cual aparentemente pueden entender el momento, el tono, el tipo de contenido y la frecuencia con la cual dirigirse a los usuarios, los cuales ya no son sólo votantes o números sino perfiles con una personalidad definida en la que pueden influir. La información que usaron fue obtenida a través de un app con la cual los usuarios les dieron acceso no sólo a su información sino también a la de su amigos. 

Los términos de privacidad de Facebook por default son casi inexistentes por lo cual es necesario ajustarlos manualmente si es que no quieres contribuir a este tipo de nueva propaganda. Ya que abandonar Facebook es muy difícil para la mayoría de las personas que ya tienen su vida allí -Facebook se ha convertido en demasiado poderoso obviamente-, al menos puedes limitar la información que compartes.

Puedes ir en el menú a la derecha a Configuración y luego a Aplicaciones. Ya allí existen dos opciones una es eliminar completamente el acceso a apps externas (como Twitter, Instagram y demás).

 

 

Esta es la opción radical que básicamente aísla tu información sólo en Facebook pero así también hace que terceros no la usen.

La otra opción es limitar manualmente la información que se pueden "llevar" las aplicaciones, dando clic a "Aplicaciones que usan otras personas".