*

X

Averigua cuáles son los 7 rasgos del cuerpo que se asocian con la personalidad

Salud

Por: pijamasurf - 04/02/2018

De acuerdo con una serie de investigaciones psicológicas, sí es posible: las primeras impresiones pueden describir de manera precisa la personalidad de un individuo

El físico de un individuo tiene el potencial de transformarse en la puerta hacia su personalidad, creencias e ideales; inclusive, en muchas ocasiones, el cuerpo adquiere la característica de un lienzo a punto de inmortalizar un tatuaje, revolucionar el estilo del cabello o simplemente decidir deslumbrar lo que uno puede considerar un defecto. Sin embargo, ¿acaso estas apariencias físicas tienen la completa capacidad de traducirse en rasgos de personalidad?

De acuerdo con una serie de investigaciones psicológicas, sí es posible: las primeras impresiones pueden describir de manera precisa la personalidad de un individuo. Te compartimos qué es lo que dice la ciencia:

Si eres una persona físicamente atractiva según el contexto sociocultural, los demás asumirán que posees otros rasgos positivos

En 1920, Edward Thorndike nombró al “efecto halo” para describir al fenómeno en donde varios individuos tienden a asumir que el atractivo físico implica invariablemente tener otras cualidades positivas, tales como inteligencia, lealtad, responsabilidad, autoestima, cooperación y compromiso. Es decir, un espectador tiende a variar su juicio según una característica física de un individuo –a lo que se conoce como “halo”–, extendiéndolo hacia cada una de las características de su personalidad. Actualmente se utiliza este efecto en el mundo de la mercadotecnia.

– Las personas pueden identificar con éxito la personalidad de alguien con tan sólo ver una de sus fotografías

Un estudio realizado por Laura P. Naumann, Simine Vazire, Peter J. Rentfrow y Samuel D. Gosling, de la Universidad de Texas en EEUU, examinó la precisión de las primeras impresiones de los espectadores de 10 rasgos de personalidad basadas en fotografías de cuerpo completo con expresiones serias y con expresiones espontáneas. Se analizó la extroversión, autoestima y religiosidad, el estilo de ropa y expresiones faciales, las posturas, etc. Los resultados mostraron que sin importar la posición con que las personas posaron, los espectadores solían juzgar exitosamente su personalidad: cuán extrovertido era cada uno, el nivel de su autoestima, su religiosidad, si era simpático o si se trataba de alguien consciente.

– Los rasgos faciales pueden ser indicativos de agresividad

Según una pequeña investigación llevada a cabo en el 2013 por el Center for Behaviour Change del University College London, los hombres con altos niveles de testosterona –que pueden reflejarse en conductas agresivas, violentas e impulsivas– suelen tener un rostro más ancho y unos pómulos más prominentes.

– Las personas hacen uso de la estructura facial para hacer juicios sobre la fuerza psíquica

En un estudio realizado en el 2015, un equipo de científicos le mostró a un grupo de participantes las fotografías de 10 personas con cinco diferentes expresiones faciales y se les relacionó con rasgos de personalidad como amigable, confiable, resiliencia, etc. Como era de esperarse, los individuos con expresiones de felicidad fueron categorizadas como amigables, confiables y resilientes –en comparación con aquellos con expresiones de enfado–.

– Si tienes un aspecto “desconfiable”, serás visto probablemente como un criminal

Si bien es difícil distinguir la veracidad de estos juicios, un grupo investigadores de Israel y el Reino Unido le pidió a una serie de voluntarios –tanto hombres como mujeres– observar imágenes al azar de dos databases de fotos y calificar el estado emocional, los rasgos de personalidad y la apariencia criminal de la persona que veían. El primer set de fotos fue de la base de datos de una estación de policía; el segundo, de fotos de control en donde los individuos aparecían felices, neutrales o enojados. Sin importar de dónde venían las fotos, las personas consideraron menos confiables y más dominantes a aquellos que tenían “un aire criminal” –como quienes que tenían el rostro enfadado en las fotos de control–.

– La salud se refleja en los ojos

Sí, algunos doctores pueden diagnosticar numerosas enfermedades tan sólo viendo los ojos. Por ejemplo, algunos puntos rojos en la retina y una capa sensible a la luz en la parte posterior del ojo son uno de los síntomas de diabetes. En palabras del doctor Charles P. Wikinson de la American Academy of Ophtalmology, “[el ojo] es el único lugar en donde se pueden ver las venas sanguíneas bombeando fuertemente en su camino, se puede ver el nervio óptico que a su vez es parte del cerebro mismo”.

– El tamaño de los dedos en el hombre puede relacionarse con un riesgo de desarrollar cáncer

A lo largo de 15 años y con una muestra de mil 500 pacientes con cáncer de próstata y 3 mil hombres saludables, un grupo de científicos de la Sección de Oncología de la Asociación Británica de Cirujanos Urólogos encontró una correlación entre los tamaños de los dedos índice y anular con el desarrollo de este cáncer: cuando ambos dedos se encuentran a la misma altura –o el dedo índice es ligeramente más corto que el anular–, los hombres suelen ser diagnosticados con cáncer de próstata antes de los 60 años.

 

Imagen de la portada: "Dennis Speight", Robert Mapplethorpe (1983)

Te podría interesar:

¿Por qué parece tan difícil hacer amigos después de los 30?

Salud

Por: pijamasurf - 04/02/2018

Este fenómeno es palpable, explica Laura L. Carstensen, profesora de psicología y directora del Stanford Center on Longevity de California –EEUU–, pues las personas tienden a envejecer con los amigos más cercanos de la juventud y a interactuar menos con personas nuevas

Cuando se habla de la amistad, surge probablemente en la mente la imagen de nuestro mejor amigo o la de dos personas, una encima de la otra en forma de “caballito”, riéndose ante la cámara. Son, quizá, imágenes de personas jóvenes y que evocan el sabor de la ligereza jovial, la libertad sin obligaciones, la risa sincera. Sin embargo, uno comienza a ver a su alrededor, ya con 30, 40 o 50 años, y se da cuenta no sólo de que algunos y muy pocos viejos amigos continúan ahí al lado, sino también de que hacer amigos se vuelve cada vez más difícil conforme pasan los años.

Este fenómeno es palpable, explica Laura L. Carstensen, profesora de psicología y directora del Stanford Center on Longevity de California –EEUU–, pues las personas tienden a envejecer con los amigos más cercanos de la juventud y a interactuar menos con personas nuevas. Esto ocurre como si los individuos tuviésemos un despertador en nuestro interior, el cual suena cuando cumplimos 30 y nos hace darnos cuenta de que “necesitamos enfocarnos en lo que nos es más importante a nivel emocional”. Es decir, “ya no estás tan interesado en salir tan seguido a fiestas, estás interesado en pasar tiempo con tus hijos”.

Por su parte, Rebecca G. Adams, profesora en sociología y gerontología de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro –EEUU–, explica que conforme cambian las condiciones externas se vuelve cada vez más difícil que colinden tres factores básicos para la amistad: la proximidad, la repetición sin planificar de las interacciones y la seguridad para confiar en la otra persona. “Esta es la razón por la cual muchas personas conocen a sus amigos de toda la vida en la universidad”. Pues, de acuerdo con sus observaciones, en el mundo profesional “la proximidad” es difícil de mantener, ya que los colegas son reasignados, cambian de empleo o simplemente hay rasgos de competencia por el mejor puesto; además, “las diferencias en los estados profesionales y la entrada económica pueden complicar la situación”.

Otro factor que complica la amistad en la edad adulta, señala asimismo Kara Baskin, periodista de Boston, es el emparejamiento. Desde que se tiene una pareja, las amistades que se eligen se hacen por los dos –la pareja y uno–. Es decir, “no sólo estás preocupado por si le agradas a la otra persona y a su pareja, también por si tu propia pareja les agrada”. Ello, sin mencionar cuando se conoce a los padres de los amigos de los hijos: te encuentras obligado a entablar un vínculo con alguien que no elegiste tú sino tus hijos, bajo su propio criterio de infancia. Inclusive, este tipo de socialización promueve buscar cada vez más la soledad y el acompañamiento de la familia: uno no para de cuestionarse si es este el tipo de amistades que se desean.

Finalmente, otro factor que vuelve rara la vinculación durante la adultez es el aprendizaje conseguido mediante el autodescubrimiento: uno aprende a ser más selectivo con las personas y cosas que se encuentran a su alrededor. Uno simplemente decide alejarse de la toxicidad, la manipulación, el drama y los egomaníacos. Parece, incluso, que una vida en solitario es más fácil, tranquila y realista: uno se da cuenta de que los modelos de amistad –aquellos que establecen que el amigo es como un hermano a quien se le debe lealtad por sobre todas las cosas– llegan a superar la capacidad de la realidad. De hecho, en palabras de Brian Koppelman, escritor y codirector de Solitary Man (2010):

Cuando eres más joven, se define lo que realmente significa ser amigos en una forma más seria. Mis ideas de amistad se construyeron a través de 'El padrino' y 'Diner'. Tus amigos eran tus hermanos y cualquier cosa que no fuera lealtad total a toda costa podía resultar en una ruptura de la relación. Pero conforme envejeces, te das cuenta de que ese modelo es irreal. Y para ese punto, ya has tenido que experimentar amistades fallidas. Así que tienes que aprenden a equilibrar las responsabilidades entre el trabajo, la familia y los amigos que quedan, y volverte más cauteloso a la hora de conocer a nuevas personas. […] Y a veces es mucho más fácil llenar los vacíos en la vida de otra manera, que realizar un acercamiento exhaustivo con un nuevo amigo.

La realidad es que hacer amigos requiere valor, esfuerzo y dedicación, y que en caso de considerarse esto como una prioridad habrá que ser consciente a la hora elegirlos, de vincularse y de permitir la evolución de la relación según sean las necesidades de las dos personas.

 

También en Pijama Surf: Según Aristóteles, entre los 3 tipos de amistad que existen, este es el mejor

 

Imagen de portada: Esther Goh