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Correspondencia entre plantas y planetas: una guía astrobotánica para preparar remedios mágicos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 04/10/2018

Una lista de herbolaria mágica que asigna a la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno las diferentes plantas con las que se pueden preparar remedios y tónicos

A continuación presentamos una lista de numerosas plantas, hierbas y árboles -la mayoría de las cuales tienen aplicación medicinal- y su relación con los diferentes planetas de la astrología clásica occidental. La lista está basada fundamentalmente en el trabajo del astrólogo inglés William Lilly, el llamado "Merlín inglés" (como quedó constatado en su libro de 1647, Christian Astrology), y como complemento el trabajo del médico y astrólogo Nicholas Culpeper, contemporáneo de Lilly y compilador de un importante texto de remedios herbales llamado Complete Herbal, que hasta la fecha sigue siendo usado por naturópatas y que puede considerarse como la biblia de la astrología médica. 

La noción en la que se basa la doctrina de las signaturas de la medicina astrológica herbal es que todas las cosas creadas llevan la estampa de la luz creadora, la cual fundamentalmente se divide en siete principios que se ven reflejados como los siete planetas o siete fuerzas. 

Para utilizar las plantas astrológicamente, Culpeper señala que primero es necesario saber qué planeta causa el malestar; luego hay que tomar en cuenta qué parte del cuerpo está afectada y considerar qué planeta rige esa parte del cuerpo. Para la cura hay dos métodos: uno es el de oponer una fuerza; por ejemplo, Júpiter para los problemas de Mercurio; las enfermedades de Júpiter o Venus con hierbas de Saturno y viceversa; las enfermedades de Marte con Venus (y viceversa). Esto es algo que también hacía el astrólogo Marsilio Ficino, quien, por ejemplo, para la melancolía o depresión, un problema de Saturno, recetaba hierbas de Júpiter o del Sol e incluso música arte, gemas y demás que captaran el espíritu luminoso y jovial de estos planetas. En algunos casos, dice Culpeper, se puede curar, en cambio, por simpatía; esto significa que cada planeta cura su propio mal. Siguiendo el canon, el Sol y la Luna curan los ojos, el Sol gobierna también el corazón y el espíritu vital, Júpiter cura el hígado y gobierna el humor sanguíneo, Marte la vesícula y los problemas de cólera, Saturno el bazo, el humor melancólico y los huesos, Venus los órganos sexuales y el humor flemático junto con la Luna, y Mercurio gobierna el cerebro y el sistema nervioso en general. Adicionalmente, para intensificar la potencia de los remedios pueden tomarse en horas y días regidos por los planetas cuya fuerza se busca exponenciar, es decir, momentos en los que se encuentren fortalecidos por su posición en el zodiaco y no afligidos o en detrimento.

Las plantas aquí mencionadas reflejan la flora europea del siglo XVII, y algunos nombres seguramente resultarán extraños. Sin embargo, tomando en cuenta las características de los planetas y observando las hierbas locales se puede fácilmente asignar la signatura. Algunas hierbas comparten gobernado; especialmente las plantas pueden pertenecer a la Luna y a Venus, al Sol y a Júpiter, a Venus y a Júpiter, etcétera. 

 

Luna

Lilly dice:

Pertenecen a la luna aquellas plantas que tiene suaves y jugosas hojas, de un sabor aguado; se regocijan en crecer en lugares húmedos, de los que toman una jugosa magnitud. Entre las plantas de la luna se encuentran los hongos, el kale, el melón, la cebolla, la mandrágora, la amapola, la lechuga, la calabaza, la colza, tilia, endibia (o achicoria).

Culpeper añade el sauce y el pepino.

Brian Cotnoir añade el tumérico (cúrcuma) y los lirios acuáticos (o nenúfares).

 

Mercurio

Lilly dice:

Las hierbas atribuidas a Mercurio se reconocen por los varios colores de las flores, gustan de los lugares arenosos e infértiles, dan semilla en cáscaras o vainas, tienen aromas sutiles o apenas huelen y tienen un vínculo especial con la lengua, el cerebro, los pulmones o la memoria, eliminan los vientos y reconfortan a los espíritus animales y abren obstrucciones. Frijoles (o alubias), pastos de tres hojas, la nuez o el nogal, la avellana y el avellano, el sauco; Erythonium (liliácea); "dragonwort" (artemisa o dragoneta), pulmonaria; Lysimachia nummularia ("twopenny grass"), anís, mejorana, cubeba. Y las hierbas que se usan para las musas y la  adivinación como la verbena, la caña; y medicinas como la melaza, hiera (purgativa de aloe y canela), diambra.

Culpeper añade la zanahoria salvaje, el regaliz, la lavanda, el helecho y el hinojo.

 

Venus


Lilly dice:

Venus se deleita en sabores placenteros, usualmente húmedos y dulces, aromas untuosos y fragantes y que inclinan al deseo; colores blanco o azul lechoso combinando con café y verde; todas las plantas que gobierna tienen un sabor dulce y un olor placentero; una flor blanca de un humor gentil, con hojas suaves y no rugosas. Sus hierbas son: el mirto verde, el lirio (o azucena) blanco y amarillo y el lirio del valle y del agua; las orquídeas, el aro (Arum maculatum); el cabello de doncella posiblemente (adiantum), la violeta, los narcisos, la verbena, las manzanas dulces, la rosa blanca, el higo, el sicomoro, el fresno salvaje, el olivo, la trementina, la naranja dulce, la alchemilla, la sanícula, almendros, tomillo, ámbar, valeriana, cilantro; duraznos, albaricoque, ciruelas, pasas, almizcle.

Culpeper añade las fresas, la menta y el trigo.


Sol

Las plantas sujetas al gobierno del Sol huelen bien y tienen sabor placentero, sus flores son amarillas o rojizas, crecen majestuosamente, adoran los lugares abiertos y soleados, su principal virtud es fortalecer el corazón y reconfortar los [órganos] vitales, mejoran la vista, resisten las toxinas y disuelven la brujería o influencias planetarias malignas. Son el azafrán, el laurel, la vid, la hierba de San Juan, el jengibre, la canela, el romero, la cebada, la caléndula, la manzana cítrica, elecampana o énula, lignum aloe (Aquilaria malaccensis), celidonia, ruda, rosa solis, nardo, potentilla, peonia. Sus árboles: el fresno, la palma, el laurel, el árbol de la mirra, el cedro, el naranjo, el limón, la caña, el incienso.

Culpepper añade el enebro.

Cotnoir, el plátano macho.


Marte

Las hierbas de Marte son aquellas de tonos rojizos cuyas hojas son filosas o puntiagudas, cuyo sabor es cáustico o picante; les gusta crecer en lugares secos, son corrosivas y penetrantes con el más sutil de los calores. La ortiga, el cardo, las cebollas, el pimiento, el ajo, la mostaza, el poro, la cicuta,el tamarindo, el rábano, las zarzas o arbustos rojos, la leche del diablo o la euphorbia pobre, onionis (o "detiene bueyes"), rompepiedras, marrubio o hierba del sapo, sándalo rojo (Pterocarpus santalinus) y todas las hierbas que producen cólera: poligonum (o hierba inteligente, smartweed), asarabaca u oreja de fraile, cardo bendito, cantárida (estimulante diurético y urogénito preparado con moscas españolas secas). Árboles espinosos, la castaña.

Pablo Ianiszewski añade la coca.

Culpepper, el tabaco.

Retnoir, el aloe vera.

 

Júpiter
Lilly dice:

Las hierbas gobernadas por Jove son el clavo, nuez moscada, macis, ersymium, balsamita o hierba de Santa María, stachys, linaza, fumaria (palomilla o sangre de Cristo), poligonum, pimpinela escarla (para Culpeper, regida por el Sol), consolda (Symphytum), prunella, borraja, epilobio, oreja de liebre (Bupleurum rotundifolium), flixweed (Sisymbrium sophia), albahca, almáciga, peonias, margarita (Venus para Culpeper), hierba santa (Tanacetum parthenium, fecerfew; Venus para Culpeper), moral, fresa, regaliz, menta (Venus para Culpeper), pino, pasas, avellanas, peras, higo, vid, almendras, sauce, violetas, rubarbo, orégano, mejorana, pulmonaria, trigo (Venus para Culpeper), azafrán, abedul cerezo, olivo, almendro, higo, haya, hiedra, berberis, erythrina, grosella.

Culpeper añade el maple, el muérdago (también pertenece al Sol) y la endibia.

Cotnoir, el ginseng y el orégano.



Saturno
Rosa de invierno (Helleborus niger; venenosa), raíz de unicornio (Chamaelirium) capucha de monje o casco del Diablo (Aconitum, venenosa), cicuta, helecho (Culpeper lo otorga a Mercurio), ciprés, cáñamo (Cannabis sativa), pino, sauce (sallow, sauce de cabra), tejo, ruda, senna, cola de caballo, salvia, angélica, tamarisco (Tamarix anglica), solanáceas (especie incluye los tomates, la datura, etc.), mandrágora (también llamada "manzana de Satán"), amapola, chirivía, bardana, Ceterach officinarum, beleño negro o hierba loca (Hyoscyamus niger), musgo, Astracantha gummifer, verbena, correhuela mayor, boj común, Hypericum androsaemu (de la familia de la hierba de San Juan), armuelle, bolsa de pastor, comino, fumaria, sabina rastrera, alcaparras, polipodio común.

Culpeper añade el lino, el tamarisco y el amaranto.

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Las diferencias exactas entre personas extrovertidas e introvertidas, según el creador de estos conceptos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 04/10/2018

Todos usamos estos términos, pero ¿de dónde vienen? Y, más aún, ¿cuál es su uso correcto?

Hoy la mayoría de las personas conoce o ha escuchado sobre los términos "extrovertido" e "introvertido", e incluso es probable que se identifique con una de estas dos actitudes psicológicas. Fue Carl Jung quien desarrolló estos conceptos en su libro de 1921 Tipos psicológicos. Si bien estos conceptos se utilizan popularmente con una noción más o menos adecuada del sentido general que Jung les dio, son abundantes las confusiones e imprecisiones en su uso, por lo cual es mejor ir directo a la fuente para explicar realmente qué significan estas actitudes.

Jung concibe cuatro funciones psicológicas fundamentales: pensamiento, sentimiento, sensación e intuición. Las dos primeras entran dentro de lo que clasifica como racionales, basadas en el juicio, y a las otras dos las considera irracionales o basadas en la percepción. Ciertas personas suelen estar dominadas por la primera de estas funciones y, así, por ejemplo, se guían por sus pensamientos; otras, por sus sentimientos, otras más por las impresiones sensoriales (o sensaciones) y otras, por las intuiciones. Esto no significa que una persona dominada por el pensamiento no sienta o no intuya y demás, sino que estas funciones se vuelven inferiores o auxiliares y generalmente se desplazan al inconsciente y cumplen funciones compensatorias. Ahora bien, a la par de estas funciones psicológicas o cognitivas están dos actitudes psicológicas: la extroversión y la introversión, siendo una de ellas dominante en cada individuo. A su vez, cada una de las funciones psicológicas pueden ser extrovertidas e introvertidas. Una persona suele tener una función y una actitud dominante, por ejemplo: pensamiento-extrovertido (como era el caso de Darwin, según Jung). 

La diferencia central que Jung observa entre los extrovertidos y los introvertidos es su relación con el objeto. El extrovertido tiene une relación positiva con el objeto y se extiende hacia el objeto, mientras que el introvertido tiene una relación negativa y se retrae del objeto. Dicho en palabras más sencillas, los extrovertidos viven para y encuentran sentido en el mundo exterior de los objetos (sean éstos cosas o personas); los introvertidos le dan importancia, en cambio, a su vida subjetiva. Jung sugiere que estas dos actitudes obedecen a dos estrategias esenciales de adaptación. La extroversión corresponde al proceso de adaptación que consiste en un alto rango de fertilidad con bajos niveles de defensa; la introversión consiste en la autopreservación con un bajo índice de fertilidad. El extrovertido es el que sale a multiplicarse; el introvertido es el que se queda para resguardarse. Es importante mencionar que Jung sostiene que las personas tienen una disposición natural a ser extrovertidos o introvertidos, nacen y no se hacen. Sólo en casos anormales, la influencia paterna o eventos traumáticos pueden hacer que una persona tome una disposición que no le corresponde naturalmente. Cuando esto ocurre, el individuo desarrollará rasgos neuróticos que se agudizarán hasta que no se revierta hacia su actitud original.  

 

Extrovertidos

Veamos más a fondo qué es la extroversión:

Si un hombre piensa, siente, actúa y en realidad vive de una forma directamente correlacionada con las condiciones objetivas y sus demandas, es un extrovertido. Su vida muestra claramente que es el objeto y no su perspectiva subjetiva lo que juega el rol determinante en su conciencia. 

Este tipo de persona se rige por factores -valores, ideas, costumbres y demás- que encuentra en el mundo exterior. "Toda su conciencia mira hacia afuera, pues los determinantes esenciales y decisivos siempre le llegan de afuera", dice Jung. "Las personas y las cosas cautivan su atención... y determinan sus acciones". "Las leyes morales que gobiernan sus acciones coinciden con las demandas de la sociedad, esto es, con la visión moral predominante. Si esto cambiara, la directriz subjetiva de extrovertido cambiaría igualmente". Jung dice que esta actitud puede ser peligrosa y generar una conciencia de masa, donde el individuo se disuelve en el rebaño de la sociedad. Al ajustarse a sí mismo en relación al ambiente, sirve a modas y tendencias grupales, pero no a las leyes universales de la vida. El extrovertido puede prosperar fácilmente en la sociedad, pero "compartirá el colapso general exactamente en la misma proporción en la que estaba bien ajustado a la situación previa". Esta misma capacidad de ajustarse u homologarse con la marcha general, que en superficie puede parecer una virtud, es su debacle. El extrovertido hace lo que se espera de él, pero no es capaz de tomar una deliberación interna innovadora, en contra del flujo generalizado, algo que a veces es indispensable. El riesgo que corre es "ser absorbido por los objetos y perderse completamente en ellos".

Jung dice que esta actitud, cuando se patologiza, suele producir histeria y adicciones a las drogas y al alcohol. Y la compensación psíquica de la extroversión, la carencia del factor subjetivo, hace que exista "una marcada tendencia egocéntrica en el inconsciente". El inconsciente como complemento o compensación de la extroversión "concentra la libido en el factor subjetivo, eso es, en todas aquellas necesidades o demandas que son opacadas o reprimidas por la actitud consciente". El inconsciente de alguna manera se revela y se rebela ante el descuido de la vida interna, subjetiva y reflexiva que el extrovertido violenta en su propia psique. 

 

Introvertidos

Ahora veamos el caso de los introvertidos. Como se dijo anteriormente, el introvertido no se guía por los objetos y por el mundo objetivo. El introvertido es consciente, obviamente, de las situaciones externas, pero no deja que éstas sean determinantes o decisivas, sino que selecciona factores subjetivos para orientarse. "El introvertido se basa en aquello que la impresión sensorial constela en el sujeto". Es decir, extrae valor y significado no de la cosa externa en sí, sino del proceso interno que la cosa despierta. Esto es bastante obvio, que la cognición es eminentemente subjetiva. Pero Jung hace 100 años ya notaba que el pensamiento moderno estaba sacando de la ecuación al sujeto y buscando sólo lo objetivo, despreciando el conocimiento llamado "meramente subjetivo":

Al sobrevalorar nuestra capacidad de conocer objetivamente reprimimos la importancia del factor subjetivo, lo cual simplemente significa una negación del sujeto. ¿Pero que es el sujeto? El sujeto es el ser humano en sí mismo. Nosotros somos el sujeto.  

Jung explica que el extrovertido suele ser juzgado como egoísta por el extrovertido; esto se debe a la preponderancia, en el introvertido, del juicio subjetivo, al cual eleva por sobre los datos objetivos. En ocasiones esto no está del todo equivocado, ya que, en casos neuróticos, el introvertido identifica completamente su sí mismo (Selbst) con el ego; es decir, todo el componente de su ser, incluyendo el inconsciente, lo identifica sólo con su conciencia individual o ego. Esto suele crear una inflación del ego. 

Como compensación a la falta de importancia del objeto en la conciencia, el objeto aparece en el inconsciente con gran fuerza. Así vemos que los individuos introvertidos, a los cuales en apariencia no les interesa el gran mundo de las cosas y las personas, tienen sueños y actitudes secretas con las que muestran un enorme miedo a la pobreza, a lo que piensan los demás, o albergan un gran deseo de ser amados, cosas que son las motivaciones conspicuas de los extrovertidos. La patología dominante es la psicastenia (término en desuso que comprende las fobias, las obsesiones y la ansiedad). Cuando la psique introvertida no logra individuarse y no le hace caso e integra a su propia voz inconsciente, esto deriva en

una masa de fantasías de poder unidas a un miedo a los objetos que él mismo ha activado a la fuerza y de lo cual ahora es víctima. Su miedo a los objetos se convierte en una forma peculiar de cobardía; se encoge y no se expresa a sí mismo o sus opiniones, temiendo que esto aumentará el poder del objeto... todo lo extraño y nuevo suscita miedo y desconfianza.

Con esto tenemos una buena introducción a estas actitudes psicológicas. Próximamente revisaremos las cuatro funciones psicológicas con sus ocho manifestaciones (introvertidas o extrovertidas). Hay que mencionar, finalmente, que una persona no es absolutamente introvertida o extrovertida, si bien una de estas actitudes es dominante. Para vivir una vida psíquica sana y significativa es necesario conocernos a nosotros mismos y desarrollar no sólo nuestras cualidades descollantes sino aquello de lo que carecemos, los opuestos y las funciones inferiores, por lo cual un introvertido debe poner atención a los rasgos extrovertidos que se manifiestan en su inconsciente y actuarlos en el mundo, sin traicionar su propia esencia (y viceversa).