*

X

Esta es la gran masa de basura que está invadiendo el océano Pacífico

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/05/2018

Es una realidad: el Great Pacific Garbage Patch está creciendo exponencialmente, causando una larga y grave lista de consecuencias en el medio ambiente

Desde el océano Pacífico hasta el Atlántico, los cuerpos acuíferos empiezan a inundarse de basura. Cientos de miles de botellas de plástico, juguetes infantiles, electrodomésticos rotos, redes de pesca abandonadas, restos de envoltorios de comida chatarra o latas de bebidas azucaradas, navegan sin rumbo en los océanos hasta atracar en las playas de diversas partes del mundo. En total, 87 mil toneladas de basura tan sólo entre California y Hawái; cantidad a la que, por cierto, se conoce como ‘Great Pacific Garbage Patch’ –‘El gran parche de basura del Pacífico’–.

Un grupo de especialistas al respecto toman como ejemplo a esta gran masa de basura que navega en el océano Pacífico, para recalcar las consecuencias del estilo de vida consumista y sin conciencia ecológica: “los plásticos, con el paso del tiempo, se desintegran en pequeñas partículas que con frecuencia se comen los peces y han entrado últimamente en nuestra cadena alimenticia”. De hecho, de acuerdo con un estudio realizado por este grupo de biólogos, años atrás la desintegración del plástico resultaba en micropartículas invisibles que nadaban en el océano; sin embargo, actualmente, cuando el parche de basura alcanza ya un tamaño entre cuatro y 16 veces más grande de lo estimado, la desintegración consiste en pedazos más grandes que los animales consumen. Es una realidad: el Great Pacific Patch está creciendo exponencialmente, causando una larga y grave lista de consecuencias en el medio ambiente.

En palabras de Laurent Lebreton, autor principal de la investigación y oceanógrafo de la Ocean Cleanup Foundation: “Es bastante alarmante, porque uno está muy lejos del continente. No hay nadie alrededor y aun así se ven esos objetos comunes, como cajas y botellas”. De hecho, basta con lanzar una red de pesca sobre esta zona para atrapar y extraer una gran cantidad de la basura que se encuentra rondando por ahí. Al menos eso demostró Lebreton y su equipo de investigadores, cuando en el 2015 lanzaron redes y tomaron fotografías aéreas para calcular el tamaño del parche: ahí se dieron cuenta de que no sólo había botellas de plástico y cajas, sino también vidrio, madera y caucho; redes de pesca, también llamadas “redes fantasmas”, que resultan casi la mitad del peso total de los escombros; juguetes infantiles –que posiblemente llegaron ahí debido al tsunami en Japón en el 2011–; cubiertas de Game Boys de los años 90, cascos de construcción, asientos de WC y una gran cantidad de objetos con inscripciones japonesas y chinas con pequeñas mordidas de peces. Sin embargo, “el 99.9% de lo que se encontró en el océano era plástico”, que forma ya al menos 3/4 partes de la dieta de las tortugas marinas.

A diferencia de lo que se creía en la década de los años 90 sobre el GPGP –que era una especie de isla o un séptimo continente hecho de basura–, ahora se sabe que este parche es una región que ante los ojos turísticos se ve como el océano pero en realidad contamina mediante pequeñas micropartículas. No obstante, estas últimas forman tan sólo un 8% de la masa del parche, lo que significa que:

se está sobreestimando la cantidad de las otras piezas grandes de desecho que están flotando en el océano, como botellas, boyas y redes de pesca. La mayoría de esta masa es realmente una gran cantidad de desechos, lista para descomponerse en microplástico.

En otras palabras, es una gran cantidad de basura condensada en el fondo del océano que se está desintegrando; y desgraciadamente, “llamarlo ‘parche’ da una impresión errónea de que es posible recogerlo y eliminar el problema”. La realidad es que conforme los grandes pedazos de desechos se están convirtiendo en microplásticos, cada vez será más complicado removerlos del océano: y por lo tanto, el océano –y su ecosistema– tienen el tiempo contado si no se hace algo contundente para enfrentar esta crisis.

Actualmente, la Ocean Cleanup Foundation se encuentra desarrollando un sistema mecánico que al flotar sobre las aguas oceánicas del Pacífico pueda concentrar los plásticos en un área más densa, de modo que se puedan recolectar y así llevar a puerto para ser reciclados.

 

Fotografías: Ocean Cleanup Foundation

Te podría interesar:

Dejar de usar plástico: el sacrificio que esta iglesia sugiere a sus feligreses durante la Cuaresma

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/05/2018

Impactados e inspirados por el documental 'Blue Planet II', los jerarcas de la Iglesia de Inglaterra decidieron impulsar la reducción del uso de plástico entre sus feligreses

En la tradición judeocristiana, la Cuaresma es un período de reflexión y penitencia. En la doctrina cristiana evoca los 40 días que Jesús pasó en el desierto antes de revelarse públicamente como el Cristo anunciado por los profetas, tiempo durante el cual es tentado por el Diablo para que renuncie a su misión.

Por este contexto, la Cuaresma ha sido históricamente una época en que se insta a los creyentes a emular las privaciones de Jesucristo y, en su vida cotidiana, hacer algún sacrificio. En casi todos los países en que el catolicismo fue o es parte importante de la cultura local, este es un período en que se suele practicar la abstención y el ayuno, por ejemplo, y en tiempos menos ortodoxos estas privaciones son sustituidas por penitencias más ligeras.

Los tiempos cambian, sin embargo, y prueba de ello es que la Iglesia de Inglaterra tiene otras recomendaciones para sus feligreses en este tiempo de Cuaresma. Mejor dicho, una muy específica: usar menos plástico.

A través de un calendario detallado, esta institución que dirige a la comunidad anglicana instó a sus seguidores a emprender “sacrificios” comunes como evitar el uso de vasos desechables, comprar sus alimentos y demás mercancías en mercados locales, preferir las prendas de fibras naturales sobre las sintéticas o usar cepillos de dientes de bambú o de otros materiales orgánicos. “Esto se adecua estrechamente con nuestra vocación como cristianos de cuidar la creación de Dios”, dijo al respecto Ruth Knight, vocera de la división ambientalista de la Iglesia.

En parte, la decisión de abanderar esta causa provino del impacto que tuvo en el Reino Unido la transmisión reciente de Blue Planet II, un documental presentado por el legendario David Attenborough en el que, entre otros datos, se mostró la cantidad monstruosa de plástico que el ser humano genera y desecha de las formas más deleznables posibles y, en gran medida, en el mar. En ese documental se dice que desde mediados de la década de 1950 se han producido 8.3 mil millones de toneladas de plástico, de las cuales sólo el 9% se ha reciclado. Con el plástico restante se podría cubrir 10 veces toda el área de Inglaterra.

¿Es esta una penitencia? Si tomamos en cuenta la cantidad de plástico que consumimos cotidianamente, a veces en las acciones más inocuas y que, por lo mismo, se podría prescindir de él, la respuesta podría ser "Sí". También puede ser que la cabeza de la Iglesia Anglicana haya tomado la iniciativa de aprovechar un recurso religioso –la privación de la Cuaresma– para generar un efecto positivo en el medio ambiente. 

Sea como fuere, es una medida que vale la pena seguir, aunque no seamos creyentes de ninguna doctrina y también más allá de la Cuaresma, sólo por el propósito de cuidar de nuestro planeta –después de todo, este es el único lugar del universo donde el pecado existe y es posible ejercerlo–.