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Esta labor doméstica refleja la salud y posible longevidad de tu relación de pareja

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/16/2018

Vivir con otra persona puede tener sus dificultades…

La vida en pareja tiene sus propios desafíos, emocionales en su mayor parte y otros que podríamos llamar prácticos o cotidianos, una distinción quizá imprecisa, pues a fin de cuentas el fundamento de toda dificultad amorosa es la coincidencia de dos personas que por definición siempre están en desencuentro una con otra.

Sin embargo, también es cierto que no todas las diferencias se resuelven de la misma manera en una relación. Dependiendo de la madurez emocional de cada uno de los implicados, de sus ideas de vida y del amor y de otros factores, habrá algunas que pasen sin mayores contratiempos ni consecuencias; otras, en cambio…

Recientemente, la organización estadounidense Consejo de Familias Contemporáneas (CCF, por sus siglas en inglés) realizó un estudio en torno a las dinámicas habituales de la vida en pareja, con énfasis en el trabajo doméstico, la manera en que éste se reparte y el nivel de felicidad o estabilidad de la relación que podría asociarse a partir de aquello que se vive cotidianamente. 

De acuerdo con los resultados, de todas las posibles labores que conlleva vivir en pareja –cocinar, limpiar, cuidar a un hijo, hacer las compras, etc.–, aquella que genera más tensión es… lavar los trastes. Pero no por sí misma, sino cuando ocurre en una condición muy particular: cuando es la mujer quien lo hace siempre.

Las mujeres heterosexuales que viven en pareja y respondieron al reporte manifestaron mucho mayor conflicto con sus respectivos compañeros en relación con lo anterior, una relación de pareja menos satisfactoria e incluso relaciones sexuales de peor calidad; esto en comparación con las mujeres que viven con un hombre con quien comparten tanto la tarea de lavar los trastes sucios como otras de la vida doméstica, quienes en general dijeron sentirse más satisfechas con su relación.

La situación podría parecer trivial, pero si, como dice la frase, “el Diablo se esconde en los detalles”, es posible que la renuencia de una persona a cooperar en una actividad doméstica tan simple sea una manifestación de otros rasgos de su forma de ser que posiblemente no sean los más adecuados para sostener una relación de pareja longeva y relativamente feliz.

 

También en Pijama Surf: ¿Mejor solo que mal acompañado? Las virtudes (y desventajas) de la soltería y la vida en pareja (VIDEO)

 

Imagen de portada: druzhininskaya

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Sociedad

Por: pijamasurf - 04/16/2018

Labios rojos y vestidos rojos detonan antiguos mecanismos de atracción sexual

La publicidad y el cine nos presentan una imagen que se repite constantemente: una mujer con un vestido rojo y labial rojo intenso. Esta es la imagen prototipo de lo que le atrae al hombre. Uno podría pensar que tal imagen ha sido fabricada por los medios, pero no, se trata de algo mucho más profundo e instintivo. 

Numerosos estudios han demostrado que los hombres sienten una especial atracción por una mujer que viste de rojo o muestra alguna seña de rouge: desde los labios hasta las mejillas sonrojadas. Asimismo, las mujeres instintivamente visten de rojo con mayor frecuencia en días fértiles o cuando buscan atraer pareja. En un estudio se encontró que mujeres que estaban interesadas en tener sexo casual incluyeron en su foto de perfil una presencia prominente del color rojo. Otra investigación mostró que las mujeres tienden a usar rojo o rosa en momentos de mayor fertilidad. Y en otro estudio se encontró que los hombres consideran más atractivas a las mujeres cuando se visten de rojo (este mismo efecto no ocurre cuando las mujeres juzgan a otras mujeres, y en el caso de los hombres no aumenta su evaluación de otras cualidades de las mujeres: sólo su atractivo sexual).

Históricamente, el rojo ha sido un símbolo de la sexualidad femenina. Como señalan los investigadores de uno de estos estudios: el rojo parece decir 'estoy disponible' y esto se puede ver en las llamadas "zonas rojas" en las ciudades. "El rojo es el color más común de lápiz labial (y algunos investigadores cree que esto mimetiza los procesos naturales de excitación sexual)". Al estar excitada una mujer, sus labios se enrojecen y su rostro se sonroja. De alguna manera, esta señal se comunica al inconsciente de un hombre. 

Ahora bien, una hipótesis sugiere que esto es mucho más que algo cultural: se trata de algo heredado a lo largo de millones de años de evolución. La teoría dominante en este sentido es (o era) la noción de que la atracción al rojo es una respuesta atávica a la señal que pueden recibir ciertos primates al observar la zona anogenital de una hembra, la cual es rojiza o rosa. Así entonces, el rojo de un vestido o de los labios (superiores) se entremezcla con el recuerdo genético de la visión de una genitalia roja. Sin embargo, en una investigación se encontró que hombres que vieron imágenes de vulvas no sintieron mayor atracción por aquellas más cerca del rojo que del rosa (sino al contrario). (El estudio no midió una respuesta falométrica, por lo cual es posible que los hombres no hayan articulado bien su verdadera atracción). Otra teoría sugiere que esto tiene que ver más con la percepción masculina de dominio. El rojo en una mujer podría ser un signo de estatus en un hombre e, incluso, las mujeres podría ser que las mujeres utilizan el rojo para estimular la competencia entre diversos hombres, para así poder elegir parejas de mayor calidad. Algo así como un rojo que no sólo es el color de la atracción sexual femenina, sino del combate entre hombres orquestado por las mujeres para poder evaluar a los machos.

Seguramente esto contribuye al hecho de que las mujeres pelirrojas sean tradicionalmente vinculadas con lo erótico (y también con lo místico, algo así como una proyección del simbolismo del fuego).