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Hacer esto antes de un examen diferenció las notas del mismo grupo de estudiantes

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/16/2018

Esta forma de prepararte podría hacer toda la diferencia entre alcanzar o no un objetivo

Hace poco reseñamos en Pijama Surf un estudio realizado a lo largo de 30 años en el que se demostró que el ser humano es creativo y quizá incluso genial por naturaleza, pero esa capacidad intelectual queda sofocada poco a poco debido, en parte, a un sistema educativo y social basado más en el orden y la repetición y no tanto en la innovación y el pensamiento arriesgado.

Dicha conclusión también sugiere, por otro lado, que todos somos dueños de un potencial del que no siempre estamos al tanto, pero también, que a veces no creemos tener. Pensamos que las personas que “saben”, que destacan en tal o cual disciplina o que tienen siempre las mejores notas en la escuela son “mejores” o tienen algo especial, pero lo cierto es que son tan iguales como cualquiera de nosotros.

La diferencia, si acaso, consiste en el nivel de conciencia con que alguien se aboca a una tarea. Mientras que algunos lo hacen con distracción, impaciencia, temor o desconfianza, otros simplemente se entregan a ello, buscando además la mejor manera de realizar la tarea.

Así lo demostró un estudio conducido por investigadores de la Universidad de Stanford, quienes buscaron conocer el efecto que la reflexión sobre el estudio y la toma de conciencia podrían tener en el desempeño escolar.

El experimento consistió en tomar a un grupo de estudiantes que enfrentarían el mismo examen. 10 días antes de éste, los investigadores tomaron a la mitad del grupo para entregar a cada uno de los estudiantes un cuestionario breve en torno a la prueba, dividido en tres partes:

· La primera tenía preguntas sobre la calificación que querían obtener, la importancia para su propia formación de obtener dicha nota y qué tan probable era, a su juicio, que la consiguieran. 

· En la segunda parte, se le pidió al estudiante pensar sobre las preguntas que podría esperar encontrar en el examen.

· En la tercera, el estudiante debía señalar 15 recursos con los que podría prepararse frente a la prueba (sus apuntes de clase, los libros del curso, bibliografía complementaria, estudiar con amigos, tomar una clase particular, etc.) y, en un segundo momento, se le pidió clasificar estos mismos de acuerdo con su utilidad y su viabilidad reales, es decir, si de verdad podría ponerlos en práctica y le serían provechosos.

La otra mitad del grupo sólo recibió un recordatorio sobre la fecha futura del examen.

Cabe mencionar que para prevenir alguna desviación significativa en los resultados, los investigadores tomaron a un grupo homogéneo en cuanto a su desempeño escolar, su motivación para estudiar e incluso sus notas generales.

De acuerdo con los resultados del examen, los estudiantes pertenecientes a la primera mitad del grupo obtuvieron mejores calificaciones que los del grupo de control. En el caso de la notación escolar estadounidense, esta mejora significó que estudiantes que recibían notas de B+ llegaron a la A (para el sistema decimal, esto equivale a una ganancia de entre 5 décimas y un punto en la calificación).

Según Patricia Chen, la investigadora que dirigió el estudio, esto sugiere los beneficios del pensamiento estratégico aplicado al estudio y en general al trabajo intelectual, mismo que, a su juicio, permite desarrollar el potencial que cada persona posee para aprender y poner en práctica lo aprendido. Al respecto, declaró:

Con frecuencia los estudiantes comienzan simplemente a estudiar sin pensar, antes de siquiera haber planeado qué usar, sin entender por qué están usando cada recurso y sin planificar cómo usarían el recurso para aprender de manera efectiva.

En este sentido, el estudio de Chen puede mirarse también como una manera de hacer que el estudiante tome conciencia de lo que está haciendo y no sólo lo haga porque sí. Así, aunque el experimento se realizó en un contexto universitario, lo cierto es que sus bases podrían servir para otras situaciones de nuestra vida que impliquen la consecución de un objetivo.

 

También en Pijama Surf: 11 extraños tips para estudiar y hackear todo tipo de exámenes

 

Imagen de portada: Joey Guidone

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Así se veía el hombre de Cromañón, el antepasado humano más antiguo en Europa

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/16/2018

150 años después del descubrimiento del hombre de Cromañón, un grupo de científicos volvió a analizar sus restos para imaginar sus rasgos físicos

El “hombre de Cromañón” es uno de los antecesores del ser humano moderno que habitó la región hoy conocida como Europa, hace aproximadamente 45 mil años. Uno de sus distintivos principales es que el hombre de Cromañón fue ya un Homo sapiens sapiens, a diferencia, por ejemplo, del Neandertal, también habitante de Europa, pero al cual se considera una especie distinta. No así el hombre de Cromañón, que aunque distinto en algunas de sus características físicas, era tan ser humano como cualquiera de nosotros.

Su particular nombre se debe al lugar donde fue encontrado: una cueva en Les Eyzies-de-Tayac-Sireuil al sudoeste de Francia, región donde pervive aún el idioma occitano en el que gruta se dice cro; Magnon era el apellido del dueño del terreno donde se encontraron aquellos restos, en una exploración del geólogo y paleontólogo francés Louis Lartet en 1868. (En occitano el nombre es Cro-Magnon, que en castellano se traduce como “Cromañón”). A este hallazgo se sumaron otros –como el de Grotta del Cavallo, al sur de Italia, en 1964; el de Kents Cavern, en Inglaterra, en 1927; o el de Peștera cu Oase, en Rumanía, en el 2002– que han aportado más datos sobre la presencia y la cultura de estos primeros humanos en Europa.

De su forma de vida se sabe que eran nómadas o seminómadas, que se alimentaban de la caza de animales y la recolección, que habían aprendido a tallar huesos, que conocieron el tejido, la construcción y cierto tratamiento rudimentario de las pieles de los animales; y parece ser que también desarrollaron expresiones artísticas, como la pintura en cuevas y la escultura de figuras de rasgos femeninos.

Con motivo de los 150 años del descubrimiento del hombre de Cromañón, un equipo de investigadores franceses realizó algunas pruebas sobre el cráneo desenterrado por Lartet que actualmente se conserva en el Museo del Hombre de París. Dirigidos por Philippe Charlier (médico legista y antropólogo, adscrito a la Universidad de Versailles Saint-Quentin-en-Yvelines) los científicos examinaron los restos con las tecnologías contemporáneas y determinaron que en ese caso específico es muy probable que el hombre de Cromañón sufriera de neurofibromatosis, una enfermedad de origen genético que provoca el desarrollo de tumores benignos en los nervios periféricos, además de manchas en la piel. 

Una lesión en la frente y otra en el canal auditivo izquierdo fueron los principales indicadores que el equipo tuvo para llegar a esta conclusión, además de que sus observaciones se compararon con otros restos de este tipo de humano que se conservan en Europa.

Con esta información, los científicos procedieron a reconstruir el rostro y el cuerpo del hombre de Cromañón, fiel a la patología que padecía: de ahí las protuberancias faciales en la imagen resultante. Cabe mencionar, sin embargo, que su abundante cabellera y su vello facial también profuso fueron decisiones del equipo, no del todo basadas en evidencia obtenida científicamente.

Más allá de la curiosidad, esta reconstrucción nos recuerda que el ser humano es resultado de un proceso evolutivo complejo y, al mismo tiempo, completamente accidental, fruto de las circunstancias azarosas que dieron origen a la vida y frente a las cuales nuestra especie y sus antecesores encontraron la manera de sobrevivir. Es útil mirar nuestra propia condición con perspectiva, así sea de vez en cuando.