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Hombre enamorado de Taylor Swift intenta seducirla robando un banco y aventando el botín a su mansión

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/11/2018

Un fan obsesionado con Swift condujo hasta su mansión con el botín de un banco que acababa de robar y empezó a arrojarle billetes

No hay duda de que las celebridades en ocasiones logran infiltrarse a los sueños y deseos de las personas y los poseen como antes los dioses. El fanatismo por las celebridades llega a veces a lo patológico o a lo cómico y, en ocasiones, a ambos.

Este es el caso de Bruce Rowley, un hombre del estado de Connecticut, EEUU, que ha sido acusado de robar un banco y luego arrojar parte de lo que robó por encima de la barda de la propiedad de Taylor Swift.

El hombre no robó mucho, si se toma en cuenta el dinero que tiene Swift; pilló unos mil 600 dólares, mismos que empezó a arrojar a la casa, hasta que llegó la policía. Aparentemente, Rowley quería proponerle matrimonio a la estrella, según revelaron los oficiales más tarde.

Rowley había manejado unos 100km hasta Rhode Island, donde se encuentra la mansión de Swift. Ahora enfrenta un proceso judicial y debe pagar 100 mil dólares de fianza. ¿Si tan sólo tuviera una amiga millonaria que lo pudiera salvar?...

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Diputada argentina busca hacer que el piropo sea considerado acoso sexual y sea penado con multa

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/11/2018

En Argentina se discute penalizar el piropo callejero

Ciertamente, en los últimos meses las discusiones sobre el acoso sexual han cobrado importante presencia en los medios, permitiendo que muchas mujeres sintieran la confianza para hacer denuncias. Esto a la vez ha fortalecido movimientos feministas como el famoso #MeToo. Existe actualmente cierta polémica entre algunos grupos que consideran que los grupos feministas se están radicalizando y llegando a algunos extremos, y otros que consideran que es necesario ir más allá de lo logrado y cambiar fundamentalmente las leyes para asegurar la llamada "igualdad de género".

El diario argentino Perfil informa que la "diputada radical" Olga Rista lidera a un grupo de diputadas que buscan que se incluya en un proyecto de ley para penalizar el acoso sexual también el llamado "piropo", el cual es considerado un "halago" en el que se suele hacer referencia a la "aperiencia física de una persona" pero que, desde esta perspectiva, puede incluir un componente "ofensivo y sexista". Las multas que dispone esta ley van de 3 mil a 30 mil pesos argentinos (algo así como entre 150 y mil 500 dólares). Las diputadas citan información que sugiere que más del 90% de las mujeres argentinas han sufrido acoso callejero.

De manera un tanto confusa, la diputada declaró:

Si el piropo es un insulto me parece que sí tiene que ser penado, tiene que ver con algo consentido, no lo esperas en la calle, es lo mismo que sexo y violación, ¿cuál es la diferencia?, el piropo y el acoso callejero son lo mismo, tiene que haber consentimiento de ambas partes.

De ser aprobada esta ley, surgirá la necesidad de definir qué constituye realmente un piropo y cuándo éste es ofensivo, con los problemas de que ciertamente no hay universalidad en el caso, y lo que para algunas mujeres puede ser ofensivo para otras puede ser agradable. La línea entre la intimidación en la calle -que llega a ocurrir con piropos intensos- y el halago y la mera intención de seducir es, en ocasiones, tenue. Se podría llegar al extremo de que esté prohibido que un hombre se dirija a una mujer en la calle o exista una especie de protocolo en el que antes de decir nada tenga que pedir permiso para hablar, etc. Asimismo, habría que discutir hasta qué punto penar el piropo -que no significa necesariamente una ofensa sexista, sino que generalmente es el halago cargado de libido- va en contra de la libertad de expresión (esto es, ciertamente, un tema complejo). Por otro lado, estas consideraciones o matices no implican que el acoso sexual no deba ser penado seriamente, sino sólo que es importante distinguir, llegar a un acuerdo y no regresar a una moral victoriana y a un puritanismo que, más bien, coloque a los sexos en una guerra de la cual nadie se beneficia realmente.