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Investigadores utilizan drones para descubrir más de 50 nuevas e increíbles líneas de Nazca (VIDEO)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/20/2018

Impresionantes nuevos geoglifos encontrados en Perú

Una de las maravillas antiguas más misteriosas, las líneas de Nazca, deberá ser revalorada luego de que investigadores detectaran más de 50 nuevos geoglifos en Perú.

Si bien los nuevos glifos fueron observados en la provincia de Palpa -y no en Nazca- el fenómeno es el mismo y es globalmente conocido ya como "líneas de Nazca". Se trata de grandes dibujos cincelados en el desierto a través del movimiento de rocas para exponer el subsuelo, muchos de los cuales sólo pueden observarse bien a vuelo de pájaro -o actualmente, de dron-.

Existe mucha especulación esotérica sobre estas líneas, particularmente entre los aficionados de las teorías de conspiración y los ufólogos. Sin embargo, lo que se sabe indica que las líneas fueron realizadas por la cultura nazca que floreció entre los años 200 y 700 de nuestra era, aunque los nuevos descubrimientos podrían pertenecer a una cultura anterior, los paracas, y las líneas podrían ser más viejas aún, ya que esta cultura tuvo sus primeros brotes cerca del año 500 a. C. La cultura paracas transitó a la cultura topará y ésta, a su vez, devino en la Nazca. Así que existe una tradición que duró unos mil años labrando polígonos y figuras de animales en el desierto, como una posible ofrenda a sus dioses o un extraño medio de comunicación. No se sabe bien; sólo queda admirar el misterio de estas formas.

En el video se pueden apreciar los nuevos descubrimientos:

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Esta es la gran masa de basura que está invadiendo el océano Pacífico

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/20/2018

Es una realidad: el Great Pacific Garbage Patch está creciendo exponencialmente, causando una larga y grave lista de consecuencias en el medio ambiente

Desde el océano Pacífico hasta el Atlántico, los cuerpos acuíferos empiezan a inundarse de basura. Cientos de miles de botellas de plástico, juguetes infantiles, electrodomésticos rotos, redes de pesca abandonadas, restos de envoltorios de comida chatarra o latas de bebidas azucaradas, navegan sin rumbo en los océanos hasta atracar en las playas de diversas partes del mundo. En total, 87 mil toneladas de basura tan sólo entre California y Hawái; cantidad a la que, por cierto, se conoce como ‘Great Pacific Garbage Patch’ –‘El gran parche de basura del Pacífico’–.

Un grupo de especialistas al respecto toman como ejemplo a esta gran masa de basura que navega en el océano Pacífico, para recalcar las consecuencias del estilo de vida consumista y sin conciencia ecológica: “los plásticos, con el paso del tiempo, se desintegran en pequeñas partículas que con frecuencia se comen los peces y han entrado últimamente en nuestra cadena alimenticia”. De hecho, de acuerdo con un estudio realizado por este grupo de biólogos, años atrás la desintegración del plástico resultaba en micropartículas invisibles que nadaban en el océano; sin embargo, actualmente, cuando el parche de basura alcanza ya un tamaño entre cuatro y 16 veces más grande de lo estimado, la desintegración consiste en pedazos más grandes que los animales consumen. Es una realidad: el Great Pacific Patch está creciendo exponencialmente, causando una larga y grave lista de consecuencias en el medio ambiente.

En palabras de Laurent Lebreton, autor principal de la investigación y oceanógrafo de la Ocean Cleanup Foundation: “Es bastante alarmante, porque uno está muy lejos del continente. No hay nadie alrededor y aun así se ven esos objetos comunes, como cajas y botellas”. De hecho, basta con lanzar una red de pesca sobre esta zona para atrapar y extraer una gran cantidad de la basura que se encuentra rondando por ahí. Al menos eso demostró Lebreton y su equipo de investigadores, cuando en el 2015 lanzaron redes y tomaron fotografías aéreas para calcular el tamaño del parche: ahí se dieron cuenta de que no sólo había botellas de plástico y cajas, sino también vidrio, madera y caucho; redes de pesca, también llamadas “redes fantasmas”, que resultan casi la mitad del peso total de los escombros; juguetes infantiles –que posiblemente llegaron ahí debido al tsunami en Japón en el 2011–; cubiertas de Game Boys de los años 90, cascos de construcción, asientos de WC y una gran cantidad de objetos con inscripciones japonesas y chinas con pequeñas mordidas de peces. Sin embargo, “el 99.9% de lo que se encontró en el océano era plástico”, que forma ya al menos 3/4 partes de la dieta de las tortugas marinas.

A diferencia de lo que se creía en la década de los años 90 sobre el GPGP –que era una especie de isla o un séptimo continente hecho de basura–, ahora se sabe que este parche es una región que ante los ojos turísticos se ve como el océano pero en realidad contamina mediante pequeñas micropartículas. No obstante, estas últimas forman tan sólo un 8% de la masa del parche, lo que significa que:

se está sobreestimando la cantidad de las otras piezas grandes de desecho que están flotando en el océano, como botellas, boyas y redes de pesca. La mayoría de esta masa es realmente una gran cantidad de desechos, lista para descomponerse en microplástico.

En otras palabras, es una gran cantidad de basura condensada en el fondo del océano que se está desintegrando; y desgraciadamente, “llamarlo ‘parche’ da una impresión errónea de que es posible recogerlo y eliminar el problema”. La realidad es que conforme los grandes pedazos de desechos se están convirtiendo en microplásticos, cada vez será más complicado removerlos del océano: y por lo tanto, el océano –y su ecosistema– tienen el tiempo contado si no se hace algo contundente para enfrentar esta crisis.

Actualmente, la Ocean Cleanup Foundation se encuentra desarrollando un sistema mecánico que al flotar sobre las aguas oceánicas del Pacífico pueda concentrar los plásticos en un área más densa, de modo que se puedan recolectar y así llevar a puerto para ser reciclados.

 

Fotografías: Ocean Cleanup Foundation