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Top 30 países más inteligentes del mundo (RANKING GLOBAL)

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/06/2018

El este asiático domina el ranking de los países con mayor cociente intelectual. América latina y África se encuentran entre los lugares más bajos

La inteligencia es una cualidad sumamente deseada, puesto que al parecer está correlacionada con ingresos, salud, estatus y demás. Según las investigaciones de los profesores Richard Lynn y Tatu Vanhanen existe una clara correlación entre el cociente intelectual (IQ en inglés) y la economía de un país. Estos mismos profesores realizaron estudios en más de 80 países para determinar el promedio de IQ en el 2006. Hay una gran polémica en torno a si el IQ es solamente algo que tiene que ver con el medio ambiente, la educación y los factores culturales, o si la genética ejerce también influencia en ello. Al parecer, la ciencia se inclina a pensar que tanto la genética como el medio ambiente influyen; aunque es de notarse que la inteligencia heredada genéticamente a su vez es influenciada por el ambiente, así que existe un bucle de retroalimentación. Asimismo, existe una noción entre los científicos de que el IQ sólo mide un tipo de inteligencia y no es exhaustivo como estándar.

A continuación presentamos una lista de los 30 (y uno) países con más alto cociente intelectual en promedio. Los países del este de Asia ocupan todos los primeros lugares. Italia, Islandia y Suiza completan el top 10. En América Latina, Uruguay ocupa el lugar 39, con 96 puntos de IQ; Argentina el 47, con 93; Chile el 61, con 90; Costa Rica el 65, con 89; Ecuador y México tienen 88, lo cual los coloca entre el 70 y 71. Hay que mencionar que los países que tienen el mismo cociente son colocados en su lugar por orden alfabético (tomando en cuenta su nombre en inglés).

1. Hong Kong 108

2. Singapur 108

3. Corea del Sur 106

4. Japón 105

5. China 105

6. Taiwán 104

7. Italia 102

8. Islandia 101

9. Mongolia 101

10. Suiza 101

11. Austria 100 

12. Luxemburgo 100 

13. Holanda 100

14. Noruega

15. Reino Unido 100

16. Bélgica 99

17 Canadá 99

18. Estonia 99 

20. Finlandia 99

21. Alemania 99

22. Polonia 99

23. Suecia 99

24. Andorra 98

25. República Checa 98

26. Dinamarca 98

27. Francia  98

28. Hungría 98

29. Letonia 98

30. España 98

31. Estados Unidos 98

 

Con información de IQ Research

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98% de los niños son genios creativos, pero sólo 2% llega así a la edad adulta (ESTUDIO)

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Por: pijamasurf - 04/06/2018

Aunque la educación sofoca nuestro potencial creativo, éste no desaparece: sigue estando contigo, esperando el momento en que pierdas el miedo a pensar de otra manera

En nuestra cultura y nuestras sociedades nos hemos habituado a ver el genio en otros, a admirarlo en aquellos y aquellas que por distintos motivos adquirieron notoriedad y reconocimiento en el campo al cual entregaron su labor: las artes, la ciencia, la política y la vida social, etcétera. 

En ese sentido, solemos creer que el genio es una cualidad extraordinaria que se encuentra en tan sólo unos pocos, que sea por la fortuna o por la casualidad son capaces de desarrollarlo y condensarlo en obras igualmente admirables. 

¿Pero qué pasaría si esto fuera falso y la genialidad no fuera una cualidad extraordinaria sino, más bien, natural en el ser humano?

A esa conclusión radical llegó un estudio realizado por los investigadores George Land y Beth Jarman, cuya historia comienza en 1986, cuando la NASA les pidió que desarrollaran un método que permitiera identificar a personas con una elevada capacidad para la innovación entre el personal científico de la institución. Land y Jarman diseñaron entonces una prueba orientada a detectar el nivel de creatividad de un individuo. En la NASA, el resultado fue bien recibido.

Sin embargo, aunque ese proyecto terminó ahí, los científicos continuaron la investigación por su cuenta, pues ahora tenían más preguntas que respuestas sobre la creatividad. Hicieron algo muy sencillo: aplicar ese mismo examen a un grupo de mil 600 niños de entre 3 y 5 años, que pertenecían a un programa piloto de iniciación escolar.

Al revisar los datos obtenidos, su sorpresa fue mayúscula al descubrir que el 98% de dichos niños podían ser calificados como “genios” en vista de su capacidad creativa y de imaginar ideas nuevas, diferentes e innovadoras.

Los científicos tampoco se quedaron con esa conclusión y a partir de dicho resultado decidieron hacer de este un estudio longitudinal, es decir, sostenido en el tiempo. Aplicaron el mismo examen al mismo grupo de niños en tres momentos diferentes: 5 años después de la primera sesión, 10 años después y 25 años después; dicho de otro modo, cuando el promedio de edad de los niños era, respectivamente, de 10, 15 y 31 años.

En este caso los resultados también fueron sorpresivos, aunque lamentables, pues ese 98% de niños altamente creativos a los 5 años de edad descendió drásticamente a 30% a los 10 años, a 12% a los 15 y a tan sólo 2% a los 31. Si casi 10 de cada 10 personas poseen cierto tipo de genialidad en su infancia, tan sólo dos de cada 100 la mantienen hasta llegar a la edad adulta.

¿Por qué? Según Land, esto puede deberse a un problema fundamental del sistema educativo, que no favorece en modo alguno la habilidad creativa del ser humano. El investigador parte de la diferenciación de dos tipos de procedimiento del razonamiento humano, a saber:

1) El pensamiento convergente, por el cual evaluamos una idea, podemos criticarla y mejorarla, y también combinarla con otras. Se trata de una forma de pensamiento lógica y racional, y casi siempre consciente. 

2) El pensamiento divergente, del cual surgen las ideas nuevas, inesperadas y originales, no del todo como resultado de un proceso lógico ni consciente.

Land sostiene que en el sistema educativo tradicional se le enseña a los niños a pensar de las dos maneras, lo cual es una contradicción, pues ambas formas de pensamiento no pueden practicarse al mismo tiempo y al confrontarlas de esa manera lo único que se obtiene es que ni una ni otra se desarrollen con todo su potencial. 

No obstante, el pensamiento convergente es el que navega mejor dicha situación, pues al ser la manera de pensar más socialmente aceptada es la que al final terminamos por cultivar más, creando así un desequilibrio notable en nuestra mente, que un tanto incontrolablemente termina por inclinarse hacia el juicio, la censura, la crítica y eventualmente el miedo a pensar diferente.

“Cuando operamos bajo el miedo, usamos únicamente una parte pequeña de nuestro cerebro, pero cuando usamos el pensamiento creativo, el cerebro se ilumina”, ha dicho el científico, quien considera que ahí se encuentra una posibilidad para recuperar nuestra genialidad no perdida, sino sepultada bajo espesas capas de la “educación” que recibimos para normalizar y estandarizar nuestro pensamiento. 

Más allá de la idea de genialidad y sus frutos, la sola idea de vivir sin miedo de pensar parece un propósito deseable para intentar revivir esa imaginación que siempre ha estado en nuestra mente, esperando el momento en que nos decidamos a usarla de nuevo.

 

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Imagen de portada: Albert Einstein en su niñez (ca. 1894)