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Tortuga 'punk-rock' tiene 'pelo' verde, pero está a punto de desaparecer

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/18/2018

Esta llamativa tortuga parece ser una joven rebelde de los bajos mundos, pero lleva 40 millones de años evolucionando y ahora está a punto de desaparecer

La tortuga del río María es una de las especies más extrañas y llamativas que además se encuentran en peligro de extinción.

Es por su apariencia radical, como de un mutante punk-rocker, que el programa EDGE la ha utilizado para promover una importante iniciativa que busca salvar a los reptiles más amenazados del mundo.

Esta tortuga (Elusor macrurus) se encuentra en el lugar 29 de esta infame lista de especies amenazadas por el cambio climático, la caza o la pesca, la contaminación y otros factores. Las tortugas del río María son sumamente raras; se separaron de cualquier otra especie hace 40 millones de años y por lo tanto representan un curso único de la evolución que estaría por perderse, ya que, según los cálculos, quedan sólo 136 en la naturaleza.

Además de caracterizarse por tener un cuerpo empotrado de algas -de allí su "pelo verde"- son capaces de respirar por su "cloaca", el orificio multiusos que les sirve tanto para respirar como para aparearse o para desechar. Pueden pasar hasta 3 días bajo el agua -presumiblemente, escuchando los riffs de guitarra de corales eléctricos-.

Las tortugas constituyen 29 de las 100 especies de reptiles en peligro de extinción. La número 1 es la tortuga cabezona de Madagascar.

 

Foto: Chris Van Wyk/ZSL

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Esta es la gran masa de basura que está invadiendo el océano Pacífico

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/18/2018

Es una realidad: el Great Pacific Garbage Patch está creciendo exponencialmente, causando una larga y grave lista de consecuencias en el medio ambiente

Desde el océano Pacífico hasta el Atlántico, los cuerpos acuíferos empiezan a inundarse de basura. Cientos de miles de botellas de plástico, juguetes infantiles, electrodomésticos rotos, redes de pesca abandonadas, restos de envoltorios de comida chatarra o latas de bebidas azucaradas, navegan sin rumbo en los océanos hasta atracar en las playas de diversas partes del mundo. En total, 87 mil toneladas de basura tan sólo entre California y Hawái; cantidad a la que, por cierto, se conoce como ‘Great Pacific Garbage Patch’ –‘El gran parche de basura del Pacífico’–.

Un grupo de especialistas al respecto toman como ejemplo a esta gran masa de basura que navega en el océano Pacífico, para recalcar las consecuencias del estilo de vida consumista y sin conciencia ecológica: “los plásticos, con el paso del tiempo, se desintegran en pequeñas partículas que con frecuencia se comen los peces y han entrado últimamente en nuestra cadena alimenticia”. De hecho, de acuerdo con un estudio realizado por este grupo de biólogos, años atrás la desintegración del plástico resultaba en micropartículas invisibles que nadaban en el océano; sin embargo, actualmente, cuando el parche de basura alcanza ya un tamaño entre cuatro y 16 veces más grande de lo estimado, la desintegración consiste en pedazos más grandes que los animales consumen. Es una realidad: el Great Pacific Patch está creciendo exponencialmente, causando una larga y grave lista de consecuencias en el medio ambiente.

En palabras de Laurent Lebreton, autor principal de la investigación y oceanógrafo de la Ocean Cleanup Foundation: “Es bastante alarmante, porque uno está muy lejos del continente. No hay nadie alrededor y aun así se ven esos objetos comunes, como cajas y botellas”. De hecho, basta con lanzar una red de pesca sobre esta zona para atrapar y extraer una gran cantidad de la basura que se encuentra rondando por ahí. Al menos eso demostró Lebreton y su equipo de investigadores, cuando en el 2015 lanzaron redes y tomaron fotografías aéreas para calcular el tamaño del parche: ahí se dieron cuenta de que no sólo había botellas de plástico y cajas, sino también vidrio, madera y caucho; redes de pesca, también llamadas “redes fantasmas”, que resultan casi la mitad del peso total de los escombros; juguetes infantiles –que posiblemente llegaron ahí debido al tsunami en Japón en el 2011–; cubiertas de Game Boys de los años 90, cascos de construcción, asientos de WC y una gran cantidad de objetos con inscripciones japonesas y chinas con pequeñas mordidas de peces. Sin embargo, “el 99.9% de lo que se encontró en el océano era plástico”, que forma ya al menos 3/4 partes de la dieta de las tortugas marinas.

A diferencia de lo que se creía en la década de los años 90 sobre el GPGP –que era una especie de isla o un séptimo continente hecho de basura–, ahora se sabe que este parche es una región que ante los ojos turísticos se ve como el océano pero en realidad contamina mediante pequeñas micropartículas. No obstante, estas últimas forman tan sólo un 8% de la masa del parche, lo que significa que:

se está sobreestimando la cantidad de las otras piezas grandes de desecho que están flotando en el océano, como botellas, boyas y redes de pesca. La mayoría de esta masa es realmente una gran cantidad de desechos, lista para descomponerse en microplástico.

En otras palabras, es una gran cantidad de basura condensada en el fondo del océano que se está desintegrando; y desgraciadamente, “llamarlo ‘parche’ da una impresión errónea de que es posible recogerlo y eliminar el problema”. La realidad es que conforme los grandes pedazos de desechos se están convirtiendo en microplásticos, cada vez será más complicado removerlos del océano: y por lo tanto, el océano –y su ecosistema– tienen el tiempo contado si no se hace algo contundente para enfrentar esta crisis.

Actualmente, la Ocean Cleanup Foundation se encuentra desarrollando un sistema mecánico que al flotar sobre las aguas oceánicas del Pacífico pueda concentrar los plásticos en un área más densa, de modo que se puedan recolectar y así llevar a puerto para ser reciclados.

 

Fotografías: Ocean Cleanup Foundation