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¿Tu IQ puede predecir el éxito que tendrás en la vida?

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/03/2018

Aunque se trata de un tema polémico, existen indicadores que sugieren que el cociente intelectual es un buen predictor de los resultados de una vida

El IQ o CI (cociente intelectual) es una medida de inteligencia general que se ha utilizado durante los últimos 100 años como un estándar psicométrico. Aunque el argumento de algunos autores de que la inteligencia es compleja y no puede medirse apropiadamente con un solo factor parece acertado, también es cierto que el IQ ha perdurado debido a que es una medida útil para predecir el éxito académico y, como veremos, también para predecir el éxito en general, ya sea económico, social o incluso, en materia de salud.

El libro seminal en este sentido es La curva de Bell, de Richard J. Hernstein y Charles Murray, un libro polémico que argumenta que el cociente intelectual tiene una correlación con la genética y, así, se ha comprobado que ciertas razas tienen mejores resultados de IQ. Este es un tema más delicado al cual no entraremos aquí, sólo cabe mencionar que los autores no dicen que los factores culturales y ambientales no influyen en el IQ, sino que éste está determinado tanto por la genética como por el ambiente. Un ejemplo en este sentido: la nutrición puede hacer que una persona alcance mayor estatura, pero nadie pensaría que una persona de baja estatura, digamos un hombre 1.60m, pueda tener un hijo de 2m de alto, por más que su hijo tenga la mejor nutrición del mundo. Igualmente se ha notado que personas de muy alto IQ suelen tener hijos también de alto IQ, lo cual es sentido común.

Hernstein y Murray argumentan, en base a un metaanálisis estadístico, que el IQ es mejor predictor de los resultados de un individuo que el nivel socieconómico de sus padres. Por ejemplo, si tomamos a una persona que nace entre el 5% de las familias más ricas o entre el 5% de las personas con más alto IQ y vemos cómo está su vida a los 40 años, la persona con alto IQ suele estar mejor parada en términos de salud, éxito profesional y social, felicidad o bienestar, etc. El IQ es más valioso que el dinero.

En términos generales los individuos con más alto IQ suelen ser menos pobres, suelen estar más educados, tener trabajo, tener menos divorcios, pasar menos tiempo en la cárcel y demás indicadores que sugieren que el IQ ciertamente es importante para adaptarse a la sociedad y alcanzar lo que de manera convencional llamamos "éxito". Ello no debe sorprendernos, ya que la medida es un estándar de las facultades cognitivas con las cuales se ha diseñado nuestra sociedad.

Ahora bien, es importante mencionar que las personas no son estadísticas y que la complejidad del mundo y de la mente humana hace que puedan existir otros factores importantes para el éxito y para la felicidad. Por ejemplo, el doctor Jordan Peterson cita estudios que muestran que el tipo de personalidad conocida como "industriosa", aquella que se caracteriza por ser ordenada y diligente, no tiene una correlación con el IQ, pero al igual que el cociente intelectual sirve para predecir con cierta precisión el éxito de un individuo. Podemos mencionar seguramente también que la llamada "inteligencia emocional", utilizando el término de Daniel Goleman (la cual, a grandes rasgos, es una capacidad de leer o inteligir las emociones de las personas y conectar emocionalmente -aunque no tiene una medición estadística estándar-), seguramente también predice el éxito, al menos social. Y ya que el ser humano es un ser social, y que la misma salud y la felicidad están determinadas en gran medida por nuestras relaciones íntimas, se podría argumentar que la inteligencia emocional es igual de importante que el IQ. Otro factor a considerar es la llamada eudaimonía, que es algo así como la felicidad que proviene no de las cosas materiales sino de una vida con propósito o significado. Diversos estudios muestran que las personan que reportan sentir que su vida tiene un propósito regulan de manera positiva el sistema inmune. Es altamente probable que también esto -la eudaimonía o el sentido existencial- pueda ser un predictor de éxito. El sentido existencial (meaningfulness, en inglés) es algo que hasta cierto puede ser innato en el individuo -usamos palabras como carácter, vocación o genio- pero mucho más que los indicadores previos es sobre todo algo que encontramos en la vida, explorando nuestra propia psique y la naturaleza que nos rodea. Ciertamente no somos esclavos de la estadística; la inteligencia innata importa, pero podemos encontrar una felicidad más profunda que lo meramente cuantitativo si logramos explorar el misterio que nos presenta nuestra propia psique y tenemos el valor de seguir lo que nos revela.

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Desarrollan la primera máquina que lee el pensamiento del ser humano

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/03/2018

Su funcionamiento implica el entrenamiento de la máquina para aprender cómo funciona el cerebro humano –principalmente el flujo sanguíneo– y la habilidad para escanearlo utilizando fMRI –imágenes de resonancia magnética funcional– con la intención de registrar tanto el flujo sanguíneo como las ondas cerebrales

La teoría de la cibernética ayudó a explicar no sólo el funcionamiento de la tecnología, sino también de muchas conductas intra e interpersonales de los humanos. Por ejemplo, esta teoría permitió desarrollar otra en función de la terapia sistémica familiar con la intención de enfrentar diversas crisis familiares en psicoterapia. De hecho, fue dicha teoría la que permitió definir los límites entre las máquinas y el ser humano, y se estableció que la diferencia entre ambos era el raciocinio: la capacidad de percibir, comprender, analizar y decidir ante diversos estímulos tanto del medio ambiente como de nuestro interior.

Ahora y conforme los avances tecnológicos, se ha establecido que el delicado límite entre las máquinas y el alma humana reside en la personalidad, las emociones y el raciocinio. Sin embargo, la ficción ha comenzado ya a describir la realidad –como sucedió en la película Her (2013)–: científicos de informática en Japón han desarrollado un sistema de inteligencia artificial –AI– capaz de visualizar los pensamientos humanos. Se trata de una tecnología que puede observar el pensamiento humano y convertirlo en imágenes.

Su funcionamiento implica el entrenamiento de la máquina para aprender cómo funciona el cerebro humano –principalmente el flujo sanguíneo– y la habilidad para escanearlo utilizando fMRI –imágenes de resonancia magnética funcional– con la intención de registrar tanto el flujo sanguíneo como las ondas cerebrales. A partir de ahí, el sistema usa esa información para descifrar el pensamiento del individuo y eventualmente "bajarla" a un formato de imagen mediante un sistema neuronal complejo –como sucede con la decodificación humana–. Para lograr que la proyección visual tenga un parecido completo con el pensamiento del individuo, los científicos hicieron uso de múltiples capas de DNN –redes neuronales profundas– y de DGN –red de generadores profundos– para asegurar imágenes precisas. Todo esto se realiza en tiempo real.

En palabras de los científicos Gouhua Shen, Tomoyasu Horikawa, Kei Majima y Yukiyasu Kamitani:

Los patrones de las imágenes de resonancia magnética funcional –fMRI– han sido capaces de brindar una visualización del contenido perceptual humano. Sin embargo [este análisis] se ha limitado tan sólo a la reconstrucción con imágenes de poca calidad (Miyawaki et al., 2008; Wen et al., 2016) o con el emparejamiento de modelos (Naselaris et al., 2009; Nishimoto et al., 2011). El reciente trabajo mostró que la actividad cortical visual puede ser decodificada –o traducida– en características jerárquicas de DNN para la misma imagen input, proveyendo una manera de usar esta información de características visuales jerárquicas (Horikawa y Kamitani, 2017). Aquí se presenta un método de reconstrucción de imágenes novedoso, en el cual los valores del pixel de una imagen se optimizaron para realizar su DNN similar a la actividad humana de decodificación en múltiples capas. Hemos encontrado que las imágenes eran similares a las imágenes de estímulo [las que provocaron un pensamiento] –ambas imágenes con formas naturales y artificiales– y que poseían un contenido visual subjetivo durante la producción de las imágenes. Mientras que nuestro modelo sólo fue realizado con imágenes naturales, nuestro método generalizó exitosamente la reconstrucción de formas artificiales, indicando que nuestro modelo realmente ‘reconstruye’ o ‘regenera’ imágenes de la actividad cerebral –y no sólo emparejando modelos–. […] Los resultados sugieren que la información visual jerárquica en el cerebro puede combinarse efectivamente con la reconstrucción perceptual de imágenes subjetivas.

La aplicación de esta tecnología es vasta, por lo cual muchos de los actuales entrepreneurs en tecnología más poderosos del mundo están promoviendo la idea de prestar atención al uso que se le da a estos nuevos descubrimientos, al menos hasta crear una base ética que regule la utilización de los avances tecnológicos.