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Este desarrollo del Instituto Tecnológico de Massachusetts permite que un dispositivo reconozca órdenes sencillas, como la navegación en una pantalla o la suma de cantidades

Hace unos meses se dieron a conocer los resultados de un desarrollo científico que, grosso modo, tuvo como propósito enseñar a una inteligencia artificial a reconocer pensamientos humanos, codificarlos y convertirlos en imágenes relativamente identificables. El resultado fue admirable, y de alguna manera mostró que en este momento existe tecnología capaz de adentrarse en el cerebro humano, bucear y extraer algo de lo mucho que puede pasar por nuestra mente.

En el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) se ha desarrollado una tecnología que a primera vista parecer ser un puente directo entre el pensamiento y un dispositivo electrónico, de manera tal que éste ejecuta órdenes que parecen ser transmitidas sin decir una palabra, sin mover un dedo, sin presionar ningún botón: tan sólo con pensar.

El nombre provisional que tiene este prototipo es AlterEgo y por lo pronto permite interacciones “sencillas” como navegar con acciones simples a través de un menú de opciones, conocer la hora actual o sumar cantidades. 

Sin embargo, esto es posible no gracias a un sistema de reconocimiento neuronal o algo parecido, sino a un desarrollo sumamente preciso que identifica los movimientos musculares sutiles que la mayoría de nosotros realiza cuando “decimos” en silencio palabras muy específicas. 

Según se explica en el reporte del MIT al respecto, esta conexión entre la “voz interna” y el cuerpo se estudió con cierto interés siglo XIX, y con un poco más de seriedad a mediados del siglo XX. En el caso de este desarrollo se parte de un principio afín, al conectar 16 electrodos a distintas zonas del cuerpo para detectar esos movimientos usualmente imperceptibles para el ojo humano (e incluso para nuestra propia percepción). El sistema se complementó con un sistema de “aprendizaje profundo” (deep learning), basado a su vez en una red neural que hizo posible la correlación entre el pensamiento de palabras determinadas y la reacción muscular sutil asociada con éstas. Este es el resultado:

Si bien no es (aún) un puente directo entre el pensamiento y el dispositivo, AlterEgo parece encaminarse a dicho objetivo. Y también es inevitable pensar en otro efecto evidente y, no obstante, un tanto ignorado: el aislamiento de la persona que lo usa, que por un momento se ve rodeada de otros seres humanos pero está concentrada únicamente en su conexión con el aparato. Las similitudes con Her (Spike Jonze, 2013) son notables, restando toda la diferencia estética de ambos registros. 

¿Será este el futuro que aguarda al ser humano?

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Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 04/09/2018

Evita que minen tu perfil para crear algoritmos que manipulen la opinión pública

La semana pasada se reveló que la empresa de Big Data Cambridge Analytica minó 50 millones de perfiles de Facebook a través de un app para crear anuncios y contenido personalizad para influir en las elecciones de Estados Unidos a favor de Donald Trump. Sumado al tema de las fake news, Facebook se encuentra sumido en un escándalo y probablemente en el momento en el que ha sido más cuestionado en su historia. (Aquí hemos resumido lo sucedido con esta importante filtración de Cambridge Analytica).

Cambridge Analytica se jactó ante sus clientes de haber decidido la elección a favor de Trump creando un algoritmo con el que cual aparentemente pueden entender el momento, el tono, el tipo de contenido y la frecuencia con la cual dirigirse a los usuarios, los cuales ya no son sólo votantes o números sino perfiles con una personalidad definida en la que pueden influir. La información que usaron fue obtenida a través de un app con la cual los usuarios les dieron acceso no sólo a su información sino también a la de su amigos. 

Los términos de privacidad de Facebook por default son casi inexistentes por lo cual es necesario ajustarlos manualmente si es que no quieres contribuir a este tipo de nueva propaganda. Ya que abandonar Facebook es muy difícil para la mayoría de las personas que ya tienen su vida allí -Facebook se ha convertido en demasiado poderoso obviamente-, al menos puedes limitar la información que compartes.

Puedes ir en el menú a la derecha a Configuración y luego a Aplicaciones. Ya allí existen dos opciones una es eliminar completamente el acceso a apps externas (como Twitter, Instagram y demás).

 

 

Esta es la opción radical que básicamente aísla tu información sólo en Facebook pero así también hace que terceros no la usen.

La otra opción es limitar manualmente la información que se pueden "llevar" las aplicaciones, dando clic a "Aplicaciones que usan otras personas".